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Canciones para deleitarse...

Ana Prada una de las cantautoras más personales del Río de la Plata. Su música se encarga de revisitar la milonga, la zamba y los ritmos del Litoral con una mirada absolutamente contemporánea. Una mirada donde conjugan tanto su infancia en Paysandú como la vida en Montevideo.

Yusa es una artista cubana que desde pequeña comenzó a relacionarse al territorio de las artes. Formada académicamente, desarrolló un valioso sendero musical logrando que sus discos se editen en varios países del mundo.

Juntas presentarán “Crema y Chocolate” el viernes 15 de marzo a las 21:30 horas en el Teatro Lasserre. Y con este espectáculo arranca el Ciclo de Música Popular que desde hace 14 años la Asociación Cultural Otras Voces organiza en Rafaela.


TIERRA ADENTRO

Antes del recital en nuestra ciudad, LA OPINION dialogó con la uruguaya Ana Prada, acerca de su música y del espectáculo que preparan junto a Yusa.

-¿Cómo te relacionás con el paisaje de tu juventud, tan presente en tus canciones?

-Soy oriunda de Paysandú y viví gran parte de mi vida en el campo. La mayoría de los elementos campestres que se filtran en mis letras tiene su origen en recuerdos infantiles o juveniles. Creo que ese paisaje es el que más me moviliza. Hay una frase de Atahualpa Yupanqui que cuando puedo la menciono: “Yo quisiera hacerle una canción a cada yuyo de mi tierra pero no me alcanza el almanaque”. Me siento en deuda con mi tierra, me ha dado mucho y me ha convertido en esto que soy.

-¿Cómo se fue dando tu vínculo con la música?

-La música siempre estuvo presente en casa, crecí rodeada de canciones. Mi padre era el cantor de la familia y aprovechaba cualquier reunión para desempolvar la guitarra y regalarnos pequeños conciertos. De su mano aprendimos a tocar y a cantar. Y aunque la música estaba presente, me llevó un buen tiempo tomar la decisión de encararla como una profesión. De hecho, estudié un tiempo Derecho e hice la carrera de Psicología. La primera experiencia seria en la música la hice de la mano de Daniel Drexler y un grupo de amigos, con quienes fundamos una banda llamada “La Caldera”. Entonces empecé a entusiasmarme y a estudiar. Luego seguirían años como corista y un largo camino con “La otra”, grupo vocal de cuatro mujeres. Con el tiempo, me animé a escribir y a pensar en la posibilidad de cantar sola. El encuentro fortuito con Carlos Casacuberta fue clave para que todo esto que empezaba a gestarse en mí saliera a la luz. A él le debo, en gran parte, la existencia de “Soy sola” y el camino que empecé con ese primer disco.

-¿Qué cosas te inspiran cuando componés canciones?

-No me someto a ninguna metodología estricta a la hora de componer, lo que a veces se traduce en una flexibilidad interesante y otras, en un abismo al vacío. No soy ordenada al componer: puedo resolver la música antes que la letra o viceversa. A veces estoy días sin poder nada y, de repente, aparece lo que se me escapaba. Cualquier cosa puede inspirarme. Como decíamos antes, hay ciertos elementos que aparecen una y otra vez; estoy abierta a cualquier experiencia que me atraviese y pueda ser canción.

-¿Cómo describirías los recitales en vivo y la comunicación con la gente?

-El momento más feliz que regala la música es el encuentro con la gente. Pienso que es entonces cuando se completa el ciclo de una canción. Compartir con otros aquello que alguna vez fue propio y que ahora es de todos, tiene un valor inexplicable. Disfruto enormemente del vivo, me divierte... intento dejar afuera los nervios y devolver al público un poco de lo mucho que me da.


“CREMA Y CHOCOLATE”

-¿Cómo se conocieron con Yusa?

-A Yusa la descubrí en un DVD que grabó Lenine en París en 2004. Quedé impactada con su talento, su habilidad. Años más tarde nos presentó Paula Rivera, que trabajaba con las dos en distintos proyectos. Nos invitamos a nuestros respectivos conciertos y al poco tiempo ya éramos buenas amigas.

-¿Cómo describirías ese encuentro y el espectáculo que juntas presentan?

-Con Yusa nos llevamos muy bien. Trabajar con ella confirmó lo que sospechaba: además de ser una enorme música, es una gran persona. Nos divertimos mucho y eso aparece inevitablemente en el escenario. Yusa es puro talento: tiene una destreza envidiable con cualquier instrumento. Y además es muy generosa y dedicada. Al placer de trabajar con ella se suma el de compartir una vez más las tablas con Ariel Polenta, que nos acompaña en piano y teclas.

-¿Cuál fue la trayectoria del espectáculo? ¿Cómo las recibe el público?

-Arrancamos el ciclo en La Plata, ciudad por adopción de Yusa. El público acompañó desde la primera canción, fue una verdadera fiesta y creo que todos nos fuimos a casa satisfechos. Luego fue el turno de la Ciudad de Buenos Aires: los jueves de enero y febrero presentamos “Crema y Chocolate” a sala llena, con un público que se renovaba semana a semana y que parecía no cansarse de esta propuesta. No podemos quejarnos: la respuesta de la gente ha sido en extremo generosa.

-¿Cómo sigue tu camino?

-Este año será intenso desde varios frentes. En enero grabamos un disco con Teresa Parodi; cuando esté listo, saldremos a presentarlo en distintos puntos de Argentina y Uruguay. Además, estamos empezando las giras por el interior de “Crema y Chocolate”. La repercusión que tuvo el encuentro con Yusa en Buenos Aires nos animó a probar suerte en otras provincias.

Y finalmente estamos en pleno proceso de composición del tercer disco. Me entusiasma y asusta en partes iguales encarar una vez más un proyecto así. Por suerte estoy bien acompañada en esta nueva aventura y muchas ideas de canciones están encontrando su rumbo.

Autor: María Florencia Forni

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