Referente de la Educación Popular, a la que siente y vive como una forma de vida y no como una mera utopía, Roberto "Tato" Iglesias es sociólogo, docente y amigo cercano del pedagogo brasileño Paulo Freire. A Rafaela llegó el martes 22 de marzo para coordinar un taller abierto, en el marco de la “Semana de actividades por la memoria, la verdad y la justicia, a un año del asesinato político de Silvia Suppo”.
“Crear entre todos y todas un espacio de construcción de nuevas ideas, saberes, modos de repensarnos y preguntarnos”, fue la premisa de los organizadores de la actividad que se realizó en el Centro Cultural y Social Estación Esperanza, donde LA OPINION concretó la entrevista.
“Tato” es el fundador de la Universidad Trashumante en Argentina, aunque prefiere que no se use ese término porque “en realidad es un proceso, como todo en la vida es procesal (de pareja, colectiva, política). Y este es el proceso de todo un grupo que empezó a trabajar en el 83 en un barrio y en el 90 empezamos a trabajar en talleres con maestros de todo el país. Así iniciamos un movimiento que se llamó «taller de talleristas», que fue derivando en otros proyectos hasta que algunos docentes de la Universidad de San Luis decidimos salir a andar en un colectivo”.
Iglesias cuenta que el primer nombre fue “universidad nómade”, pero en un seminario en Cochabamba (Bolivia) una antropóloga conocida le sugirió que lo cambie porque nómade era la forma despectiva en la que los indígenas sedentarios, los que se permanecían en un lugar, les daban a los que salían a andar. “Entonces ella me mandó el nombre Trashumante que quiere decir ir detrás de la mejor gente, de los mejores humus, de las mejores tierras”.
Las giras de talleres de educación popular es la actividad específica de la Universidad Trashumante en Argentina. Tato recuerda meticulosamente cada lugar visitado: “en la primera fuimos por el norte de Córdoba, el norte de Santa Fe, Misiones, Jujuy, después bajamos por Santiago del Estero, Catamarca, San Rafael, Mendoza, Neuquén, Buenos Aires y terminamos en La Pampa; hicimos 30.000 km. En la segunda gira, en 2000, salimos desde Neuquén, hicimos el Alto Valle, bajamos por Viedma y llegamos a Ushuaia. Volvimos por Comodoro Rivadavia y tomamos la Cordillera”.
Los talleres son totalmente abiertos, no tienen cupos, y no se dan certificados. “Son talleres de reflexión de la realidad, pensando que es en la realidad donde se aprende. Se trabaja mucho desde lo artístico y de manera grupal. El último día hablamos de nuestros sueños y utopías, de si es posible cambiar el mundo”.
EDUCACION POPULAR
La educación popular comprende tres instancias: lo ideológico, lo político y lo metodológico. “Lo ideológico implica plantearse claramente para quién se trabaja y esto en el sistema educativo no está claro, por ejemplo muchos maestros no saben por qué si son proletarios, en el sentido marxista de la palabra, trabajan como burgueses. Por qué trasmiten ideas burguesas, como lavarse la boca a un niño que no tiene ni agua ni jabón”.
"Nuestra política es la acción de transformar la realidad. Y lo metodológico es cómo trabajar con los alumnos y no para los alumnos; lo que supone un cambio radical".
Al concretarlas en la práctica, Tato da sentido a sus ideas, por eso puede afirmar: “seguimos creyendo en la educación popular como forma de vida, como manera de acompañar procesos humanos de dignificación, como forma de amar y llevar en la sangre lo que significa luchar por una sociedad justa”.
LEGISLACION EDUCATIVA
Al ser consultado acerca de las modificaciones realizadas en la ley de educación durante la década del 90, Iglesias opina: “Fueron totalmente destructivas y no han sido desactivadas. Favorecieron el cierre de escuelas rurales, de algunas escuelas técnicas; también inventaron el «puntaje» que hizo que los maestros adquirieran la lógica de hacer cursos y cursos sólo con ese fin y que los cursos se conviertan en negocios, creados por empresas. En estos últimos años hubo cambios con el ministro Filmus, pero estructuralmente no se modificó nada. Y si bien no hay estadísticas, en la práctica sabemos que hay demasiada deserción y que hay gente que no quiere mandar sus chicos a la escuela. Muchos no ven a la escuela como un lugar de asenso social, de inclusión, como se la veía antes. Y esta situación afecta al futuro de todos”.
CAMBIAR EL MUNDO
Iglesias no sólo “piensa” en cómo ejercer la educación popular sino que intenta experimentarla a diario, y por eso concluye: “es posible cambiar el mundo sino no estaríamos detrás de esta esperanza, que no es un imposible. Una utopía sería vivir hoy de acuerdo al país que soñamos, pero si nosotros queremos cambiar el mundo hoy tenemos que ser solidarios y justos hoy, esa es la idea”.