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Buenos Aires: el Hotel Castelar

En mi artículo anterior decía que a partir de la inauguración de la Avenida de Mayo, hecho ocurrido el 9 de Julio de 1894 y a instancias del intendente Torcuato de Alvear, la colectividad española fue ganando espacio y pasó a tener preponderancia en la ocupación de la misma, prevaleciendo la actividad gastronómica y hotelera. Decía que el primer negocio de este tipo fue el gran Hotel España (1897) y para 1910 se contabilizaban 18 establecimientos similares.

En el número 1152 de la Avenida de Mayo encontramos al Hotel Castelar, un imponente edificio que cuenta con una fachada de un sobrio academicismo. Fue inaugurado el sábado 29 de noviembre de 1929. El primer propietario del hotel se llamó Francisco Piccaluga y lo bautizó Castelar en homenaje al político y estadista español, Emilio Castelar y Ripol (1832 – 1899) de quien era ferviente admirador y que se desempeñó como presidente de la República Española a partir de septiembre de 1873. A la inauguración asistió el mismo intendente de Buenos Aires Don José María Cantilo.

Piccaluga entregó la explotación del hotel a la firma Pérez Hermanos de Rafael y Alfredo Pérez, quienes lo administraron hasta 1947. A partir de allí el mismo está a cargo de la firma Casel S.A. Para la época de la inauguración el edificio era uno de los más altos de la Avenida de Mayo, con una elevación de 33 metros sobre la línea municipal y en 53,50 metros en su punto más alto sobre el retiro escalonado de la fachada.

Su constructor fue el ingeniero José Pinzone, quién inició las tareas en 1928 siguiendo el diseño del arquitecto italiano Mario Palanti (1885 – 1979). Este planificó además tres joyas de la arquitectura rioplatense: el palacio Salvo de Montevideo (1922) emblema de la capital oriental, ubicado frente a la plaza de la Independencia, el palacio Barolo (1923) sobre el cual alguna vez haré una nota y la Nunciatura Apostólica, un ejemplo del eclectisismo en la Argentina. Estos dos últimos ubicados en Buenos Aires.

El Castelar fue unos de los primeros hoteles en contar con baño en cada una de las habitaciones y el único con comedor refrigerado: poseía un sistema de cañería de hielo y agua que permitía bajar la temperatura ambiente. Fue construido con los materiales más costosos, citando a modo de ejemplo el mármol “Fantástico” de Carrara que cubre el salón comedor de la planta baja. En 1955 se inauguraron los baños turcos y peluquería para damas, todo un acontecimiento para la época.-

Una de las visitas mas importante que tuvo el hotel fue la del poeta andaluz Federico García Lorca quien se hospedó por espacio de seis meses: entre el 14 de octubre de 1933 y abril de 1934. Había sido invitado por la actriz Lola Membrives para presentar su obra “Bodas de Sangre” y dirigir los ensayos de “La zapatera prodigiosa” y “Mariana Pineda”.

A excepción de Borges quién lo calificó de “andaluz profesional” todo Buenos Aires admiró y adoró a Federico: se convirtió en una celebridad porteña. Se alojó en la habitación 704, la misma nunca más fue comercializada y se encuentra ambientada a la época en que el autor de “La casa de Bernarda Alba” la ocupó. Se la puede visitar. En el subsuelo del hotel funcionaba Radio Stentor y desde allí García Lorca emitía programas diarios. Se enamoró de Buenos Aires y nunca más volvió: en el preludio de la guerra civil, el 18 de agosto de 1936 en el pueblito de Viznar, aledaño a su entrañable Granada los franquistas lo fusilaron “por rojo, por marica y por poeta”.

Fuente: 1) Información suministrada por la gerencia del hotel. 2) Nora Sánchez: Un icono de la Avenida de Mayo. 3) El hombre que detuvo a García Lorca: Ian Gibson. Editorial Punto de Partida.

Autor: Redacción

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