Juan Carlos Ceja es profesor de Historia y Geografía (ISP2), Licenciado en Ciencias Sociales (USA), realizó un Postítulo en Política y Gestión Institucional en Educación (UNR), un Postítulo Actualización Académica en Pedagogía y Currículo (ISP13). Hizo una importante actualización Académica en Epistemología con Orientación en Humanidades y Ciencias Sociales (ISP13). Presenta antigüedad en la docencia desde 1977, es catedrático del ISP2 desde el año 1979 e integrante del Equipo directivo en el rol de Regente desde 2006. Actualmente es director designado por derecho de escalafón a partir del 24 de abril de 2011. Junto a María Alejandra Tiraboschi, quien se desempeña como regente del Instituto Superior del Profesorado N° 2 anticiparon algunas problemáticas que se presentan en cualquier casa de altos estudios conjuntamente con la llegada de los ingresantes. Aquí hacen su aparición falencias y falta de habilidades adquiridas que son necesarias para afrontar las exigencias de un estudio de nivel superior. “Nos preocupa mucho a todos porque son habilidades básicas, como la comprensión de lectura de textos, la competencia interpretativa y la oralidad ya que observamos graves dificultades en este sentido”. Al dar clases en los primeros años además de su desempeño en la institución, Alejandra cuenta con una mirada social e integral desde su función docente que le permite vislumbrar otras proyecciones. “No hay que dar por supuesto que los chicos ingresan con ciertas habilidades puesto que en algunos casos durante la primera mitad del año tenemos que trabajarlas”. A su vez estas dificultades que no son nuevas para el sistema educativo cobran cierta incidencia en el desgranamiento, el abandono o la deserción en cualquiera de los niveles.
SOSTENER A LOS ALUMNOS EN EL SISTEMA
Los males de cualquier sistema muchas veces tienden a arrastrarse y con el tiempo consolidarse en nuevos espacios adquiriendo protagonismo y dejando del pasado la peor de las repercusiones. Sin embargo en educación como en cualquier otro escenario que plantee la necesidad de trazar un camino que se pretenda ascendente, resulta muy cómodo atribuir los fracasos al estadio anterior, desarticulando las nuevas exigencias y en el peor de los ejemplos dejándolas pasar como si no existieran. Tiraboschi planteó “todos somos responsables y no solamente es el sistema secundario o la escuela la que carga con eso, debemos tener una mirada macro”. Es un problema que presenta aristas sociales, culturales y económicas, argumentó Juan Carlos haciéndose eco y tomando postura. Esta cuestión que hace pie o se vuelve más visible en el sistema educativo de los últimos años, reclama una necesidad mayor que se impone de la obligación que implica repensarnos como sociedad permitiendo nuevos cambios estructurales de los que la enseñanza no es sino una herramienta más.
“Desde Instituto observamos un aumento progresivo de la matrícula en primer año y muy altos índices de retención. Teníamos en algún momento 40 ingresantes a primer año y 7 que llegaban a cuarto que es un poco la historia de todas las instituciones de nivel superior. Ahora en cambio nos encontramos con cursos muy poblados de primero a cuarto”, disparó el rector. Ante estos altos niveles de matrícula y retención, que no desmienten cierto desgranamiento, valdría suponer que confieren al panorama educativo mayor contención y seguridad. Mientras que durante años anteriores después de los exámenes de agosto se imponía un 30% de ausencia y desgranamiento, este año la cifra rondó el 15%.
LAS PREFERIDAS
Entre las carreras elegidas por la mayor parte de quienes optaron por la oferta académica del Instituto Superior del Profesorado podemos mencionar Educación inicial, Primaria y Especial y Administración de empresas junto a los profesorados de Inglés y Matemática. En el caso de Educación Inicial los ingresantes de este año llegaron a 70, Primaria 65 y Especial 41 y las tecnicaturas llegan a sumar 55 o 59 alumnos. Después hay carreras clásicas que mantienen fuertemente su interés como Historia o Literatura. Hay fenómenos interesantes, “una de las sorpresas fuertes es Matemática porque 8 años atrás había materias necesarias en nivel medio pero no había inscriptos en nivel superior y aparecía como carencia y preocupación. Ahora esto se revirtió y Matemática es una carrera con muchos estudiantes”, apuntó entre números Juan Carlos.
Muchas veces más allá de los porcentajes importa la demanda que se presenta en el sistema educativo. En el caso de Geografía por ejemplo, si bien hay pocos inscriptos, “estos pocos son bienvenidos porque el sistema lo demanda entonces esas carreras hay que sostenerlas más allá de la cifra”, manifestó el rector. Algo parecido sucedió con Artes visuales y Música por eso apareció en el 2005 esta carrera logrando con estas últimas promociones ir equilibrando la demanda.
ACOMPAÑAMIENTO
El Instituto presenta un área de influencia que va del centro hacia el norte de la Provincia aunque sin dudas la mayor proporción corresponde a nuestra ciudad. Hubo una época, recordó Alejandra, en que había más inscriptos de la zona que de Rafaela, “hoy observamos que la institución aumentó en los últimos años el número de estudiantes de la ciudad” y más allá de las razones posibles un dato que suma reside en que esta es la casa de estudio superior más antigua de Rafaela.
Desde hace unos años UCES, UCSE y UTN acompañan al Instituto del Profesorado en la formación superior y universitaria. Los cambios que trajo la apertura de estas instituciones generó modificaciones urbanas en la ciudad y reestructuraciones edilicias vinculadas a la educación, así como también propició un nuevo escenario habitacional para los estudiantes que antes no existía. Frente a esta situación que dejó hace tiempo de ser nueva, los referentes de formadores docentes apuntaron que no les repercutió numéricamente el impacto de estas nuevas casas de estudio. En este sentido, afirmaron “no tuvimos un impacto negativo, no sólo mantuvimos sino que aumentamos la matrícula. Las demás ofertas también han visto crecer su matrícula por alumnos que antes se iban de la ciudad”. A su vez, esto admitió Juan Carlos “ubica a Rafaela como una ciudad que quiere construirse como universitaria y nosotros podemos convivir en esa atmósfera de estudios superiores, incluso dialogamos con nuevas opciones a través del CUL (Consejo Universitario Rafaelino) y también nos permite una circulación cotidiana de docentes en común”.
TRASLADO, A LA ESPERA
“Nos gana la ansiedad, pero sabemos que son tiempos políticos y económicos que nos superan ampliamente, nosotros no tenemos la posibilidad de decidir el cuándo y el cómo. Esto deben hacerlo quienes gobiernan. Desde hace más de un año estamos trabajando en este traslado, falta que venga el flete y subamos las cosas…”, precisó entre risas Alejandra. Juan Carlos por su parte anticipó “sabemos que va a ser otra plataforma de relanzamiento y creemos que se va a potenciar aún más nuestra propuesta”.
Sin noticias certeras pero al aguardo del traslado a una nueva dirección, el Instituto Superior del Profesorado ya hizo los deberes. Dispuestos a emprender cuando sea necesario la tan esperada mudanza, sólo resta esperar que los tiempos de la educación sean atendidos para que las necesidades y las expectativas se alíen a favor de los nuevos ingresantes y de un futuro por llegar. Queda un solo traslado, porque el psíquico o mental más costoso a los ánimos que el físico, en este caso podría decirse que estaría resuelto. Sólo queda esperar.