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Arte arquitectónico (logo)

La primera catedral es el símbolo de la arquidiócesis de Barcelona, es su templo principal y la madre de todas las iglesias del arzobispado. Ha sido sede de 119 obispos que van desde Pretextat (el primero que se conoce documentalmente, del año 343) hasta el actual cardenal-arzobispo Ricard Maria Carles.

Tiene como titulares la Santa Cruz y Santa Eulalia. Ya en el año 599, durante el concilio de Barcelona de la época visigoda, se la denomina sanctae crucis. Por este motivo, el cimborrio viene coronado con la imagen de Santa Helena, madre de Constantino, que halló -según la tradición- la Cruz Verdadera, en Jerusalen.

Más tarde, (siglo IX), se le añadió el de Santa Eulalia, que se venera a partir del hallazgo prodigioso de sus reliquias en Santa María de las Arenas o del Mar (a.877). Desde su origen, la Santa Cruz fue el único titular de nuestra catedral. Desde el año 1867 tiene el título de basílica menor.

Barcelona ha tenido tres basílicas a lo largo de estos 17 siglos. La basílica paleocristiana del siglo IV. En las excavaciones iniciadas en el año 1945, fueron puestos al descubierto los restos de la primitiva catedral, una buena parte de ellos, se pueden visitar en el subsuelo de la catedral. Los francos (a.801), a raíz de la reconquista de Barcelona, además de establecer la Canónica (o colectivo de canónigos) en esta ciudad, ayudaron a restaurar la Catedral, obra en la que intervino el obispo Frodoí hacia el (a.877). El año 985 el caudillo Almazor

-como hemos mencionado-, realizó la más famosa de las razzias musulmanas, destruyendo la ciudad de Barcelona.

Deteriorada la Catedral por todas estas incursiones, Ramón Berenguer I y su esposa Almodis, iniciaron la construcción de una nueva basílica románica, en 1045, que fue consagrada (a.1058) por el arzobispo Guifred de Narbona.

Las obras de la actual catedral gótica, se iniciaron el 1 de mayo de 1298, durante el pontificado del obispo Bernat Pelegrí y el reinado de Jaime II y fueron prácticamente acabadas a mediados del siglo XV, en tiempos del obispo-patriarca Climent Sapera, siendo rey de Aragón Alfonso V. Nos cuentan también los libros de fábrica que mientras la antigua basílica románica se iba demoliendo -posiblemente con no mucho cuidado por conservar las piezas artísticas- se construía majestuosa, la gótica.

Autor: Ezio Ricci

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