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Arancedo: “La gracia es una presencia que transforma”

SANTA FE, 29 (AICA). - El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y flamante presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor José María Arancedo, publicó sus reflexiones para el Adviento en las que asegura que éste “es un tiempo de preparación y de gracia, que nos habla de nuestra condición de peregrinos. Estamos en camino, pero con la certeza de la meta y la confianza de que no caminamos solos. La preparación como tiempo de conversión y la gracia como presencia de Dios que nos acompaña, son la clave para vivir el Adviento”.

El prelado señaló que “Dios actúa en la historia y conocemos su revelación como historia de la salvación. Por ello es importante conocer la dinámica de la Palabra de Dios como historia de la salvación. No hay hechos aislados, hay un plan que tiene su fuente en Dios y su destino salvífico en el corazón del hombre”.

“Este clima de preparación -dijo monseñor Arancedo- es un tiempo de gracia. La gracia no es un estado vacío, una suerte de nirvana que me aísla del mundo, sino una presencia que me transforma. La vida de la gracia tiene su fuente en Dios y nos es comunicada por Jesucristo a través del Espíritu Santo. La vida de la gracia es trinitaria y se traduce en nosotros, en vida de fe, esperanza y caridad. Al elevar y transformar nuestra vida la gracia se hace visible en nuestra conducta cristiana”.

El pastor santafesino manifestó que “la fe como gracia eleva la inteligencia del hombre y le permite conocer el sentido de su vida en el plan de Dios. Ella da sentido a la vida del hombre, no es un recetario de respuestas sino una luz que lo introduce en la verdad de lo que es”.

La fe como virtud teologal es una disposición habitual, infundida como gracia en el hombre que lo capacita y anima a vivir su vida cristiana. Como virtud es operativa, es decir, está orientada al obrar moral del hombre. Por ella creemos en Dios y en todo lo que El nos ha revelado, y que la Iglesia nos propone creer. La fe nos introduce en esta verdad profunda de lo que somos: creados y redimidos por un amor personal, y en camino hacia la plenitud de nuestra herencia en el Reino de Dios”, relató.

Como conclusión del mensaje, el nuevo presidente de la CEA señaló que “al inicio de este «año de la fe» y en el marco de preparación del Adviento, he querido compartir estas breves reflexiones que nos pueden ayudar a valorar, agradecer y cuidar el don de la fe que es presencia gratuita de Dios en nosotros, y que nos hace testigos del Evangelio de Jesucristo para nuestros hermanos”.

Autor: Redacción

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