Información General

Aprender a convivir

Esta es la triste historia de Clarita y de mi lejano deseo de que alguna vez aprendamos a convivir y respetar la vida.

Vivo hace poco más de 20 años en el barrio San Martín, primero en Bv. Roca al 500, con mis padres y luego, sobre calle Rivadavia a la misma altura.

El pasado 16 de abril amanecí con la cruel noticia de ver a mi gata Clarita lastimada, no pudiendo caminar. Ella, al igual que mis otras tres mascotas forman parte de mi familia, una especie de hijos de 4 patas.

Esa misma mañana la trasladé al veterinario y luego de permanecer todo el día internada me informaron que su herida era producto, nada más ni nada menos, que de un rifle de aire comprimido. Sospeché de inmediato quién era responsable de tanto maltrato y desprecio por la vida... un vecino, conocido desde incluso antes de vivir en el barrio, con el que siempre tuve una relación de respeto y convivencia, porque claro está que a uno no siempre le agradan todas las actitudes y comportamientos de los demás, pero de eso se trata cuando uno habla de "respeto mutuo".

El "señor" que se cree superior, tal vez por ser portador de gran cantidad de armas, me confiesa haberle disparado a mi Clarita sólo porque "le molestaba". No sólo me lo dice a la cara sino que, además, me amenaza con dispararle con la escopeta la próxima vez o si no "pongo estricnina" porque es mi casa y en mi casa "hago lo que quiero". Y no señor, vivimos en sociedad y no podemos hacer lo que queremos y tenemos algo que mi Clarita no tiene (y a esta altura me cuestiono si usted realmente lo tendrá) uso de la razón.

Hoy mi Clarita lucha día tras día para no perder su mano izquierda. Hoy visita incansablemente a su veterinario. Hoy sufre inyecciones diarias, el encierro y el dolor. Hoy y siempre yo seré su guardiana, su compañía, su enfermera y su voz. Porque ella sufre en silencio el autoritarismo de algunos que, porque ella "les molestaba" le causaron un daño permanente e irreversible.

Acaso me pregunto, mi vecino eligió una de sus tantas armas para mutilarla sólo porque "le molestaba". Qué debiera hacer yo entonces, cuando todos mis planes se limitan a salvarle la manito a mi Clarita. Donde mi presupuesto cambió de prioridades, donde mis tiempos libres se dedican por completo a su rehabilitación, donde mis sueños cambiaron por insomnio de pensar cómo quedará cuando todo esto por fin termine y qué le pasará cuando ella retome sus paseos por el barrio.

Entonces, señor, me pregunto, ¿qué debería hacer yo con todas "las molestias" que usted me generó?  Contamos con una ley penal nacional de protección animal Nº 14.346: maltrato y crueldad.


Agostina Porchietto

DNI. 27.889.589

Nota de Redacción: este escrito fue enviado para la sección Cartas de Lectores, aunque por contar con la inclusión de una nota gráfica, fue modificado su formato, respetándose íntegramente su contenido.

Autor: Agostina Porchietto

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web