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“Anita”, más allá de la discapacidad

En este espacio quincenal el Centro de día “La Huella” tiene como objetivo acercarles diferentes obras artísticas que actúen como disparadores para seguir pensando y repensándonos como sociedad en torno a la temática de la discapacidad.

En esta ocasión, un film argentino titulado “Anita” del director Marcos Carnevale, estrenada en el año 2009. Este filme narra la historia de una joven con síndrome de Down que luego del atentado de la AMIA, donde su mamá desaparece, se encuentra perdida en la ciudad atravesando diferentes circunstancias en búsqueda de su progenitora.

A pesar que la temática central no es la discapacidad de la protagonista sí podemos tomar muchos elementos para seguir pensando y reflexionando en relación al tema. En primer lugar destacar la actuación de Alejandra Manzo, la joven protagonista del filme, que nos demuestra sus excelentes capacidades como actriz, lo que le permite estar a la par de Norma Aleandro, que interpreta el papel de su mamá.

Es interesante mencionar un aspecto importante que se visualiza en la película con respecto a los sujetos con discapacidad adultos que tiene que ver con la imagen personal de cada uno y la relación con sus progenitores. Anita es una joven adolescente pero a pesar de esto su vestimenta es infantil, caracterizada con zapatos con zoquetes pequeños, hebillas y vinchas aniñadas, vestidos y polleras características de una niña y no de una joven como ella. En las personas con discapacidad este no es un hecho menor ya que muchas veces son los otros los que eligen la ropa de este sujeto, inhibiendo su capacidad de elección como sujeto autónomo y basados en la mirada de “eternos niños” que socialmente muchas veces se tiene de las personas adultas con discapacidad, se elige ropa desajustada a su edad. Pero a nuestro entender, el posicionamiento del director en este punto es muy interesante, ya que por un lado, coincide con el tipo de relación que muestra que tiene con su madre, caracterizado por la sobreprotección y el “pegoteo”, lo cual es una realidad visible en muchas relaciones madre-hijo/a de sujetos adultos con discapacidad. Su mamá la trata como una niña, la baña, la peina, la asiste en la mayoría de sus actividades. Pero, por otro lado, el director refleja lo absurdo de este hecho, al mostrarnos a Anita muy independiente en otros aspectos, con competencias sociales que le permiten sobrevivir en estos días de soledad, adaptándose a situaciones extremas y buscando soluciones inteligentes frente a los obstáculos por los cuales atraviesa en este recorrido solitario por la ciudad. En este punto, creemos acertado el posicionamiento del director al mostrarnos la discapacidad desde una óptica real y ejemplificando desde una mirada inclusiva sus reales posibilidades de adaptación al medio que la rodea.

Si querés compartir las impresiones, ideas y reflexiones que te generó la película escribinos a comunicacion@lahuella.org.ar, este espacio es justamente para eso: para seguir pensando juntos.

Autor: REDACCION

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