La Asociación para la Lucha Contra la Parálisis Infantil, o como la llamamos comúnmente nosotros, ALPI Rafaela, está ubicada en el Barrio 30 de Octubre, más precisamente en Agustín Alvarez 367, y fue fundada el 1 de marzo de 1956.
Ocurre que en aquellos años, una epidemia de poliomielitis castigaba duramente al país, y siendo Rafaela y pueblos vecinos una zona donde la polio era endémica, la necesidad de disponer de pulmotores para el auxilio inmediato, surgió de un grupo de vecinos de esta ciudad como solución a concretar con el esfuerzo de toda la comunidad.
Hoy, como en aquellos días, la misión de ALPI Rafaela no cambió sustancialmente en su esencia: asegurar la prestación de servicios a cargo de médicos especialistas de igual calidad, a pacientes necesitados o pudientes, derivados por el Hospital, por las escuelas especiales, ONGs o comunas de los pueblos vecinos.
Sin embargo, con el tiempo, algunas cosas sí cambian. Hoy se hace muy difícil imaginar prestaciones médicas de calidad sin el soporte que brindan las obras sociales, además de las diferentes actualizaciones de las normas y regulaciones que los sistemas de salud -tanto a nivel de la provincia de Santa Fe como de la Nación- han sufrido con el tiempo. Es así que ALPI debió cambiar algunas cosas y "aggiornarse" en este sentido.
LA "CATEGORIZACION"
Es así como ALPI Rafaela debió solicitar ante el Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe, la categorización de su Centro de rehabilitación, como "Prestador de servicios del Sistema Unico de Prestaciones Básicas para Personas con Discapacidad".
Luego de una evaluación "in situ", el Ministerio de Salud -con la firma del ministro Miguel Angel Cappiello- determinó a través de la Resolución Nº 1748 del 17 de agosto último, otorgarle a ALPI Rafaela "la categorización como Unidad de Rehabilitación Nivel I (Bajo Riesgo), en sus áreas de Consultorio Médico, Terapia Física, Terapia Ocupacional, Psicología, Psicopedagogía, Fonoaudiología y Servicio Social como Prestador" del mencionado Sistema de salud.
De este modo, y adecuándose a las exigencias de la nueva normativa, ALPI debió renovar sus instalaciones en cuanto a requisitos de calefacción, ventilación, baños, seguridad -matafuegos, alarmas y salidas de emergencia- entre otros puntos.
Hoy son 11 los profesionales de la Salud que trabajan en la Institución, ofreciendo servicios de médico director, médico neurofisiatra, asistente social, kinesiología, fonoaudiología, terapia ocupacional, psicología y psicopedagogía. Además la entidad cuenta con Banco de elementos ortopédicos, camas ortopédicas, sillas de ruedas, muletas, y traslado de pacientes con unidad propia. Aceptan órdenes de obras sociales y se ofrecen aranceles mínimos a pacientes sin cobertura.
PERSONALMENTE
Con el fin de ampliar lo expuesto visitaron esta Redacción María del Carmen Pecantet de Rota -presidenta de ALPI Rafaela- y María Cristina Piragino de Fontanetto -vocal de la Comisión Directiva-.
"Luego de un arduo trabajo, la Provincia nos reconoció como Instituto de Rehabilitación, que sería una certificación de que estamos habilitados para atender a discapacitados" graficó Pecantet. "Es un gran cambio para la Institución y ahora esperamos que la gente se acerque, tal como lo ha hecho en estos cincuenta años de existencia de ALPI" subrayó.
Y precisó que "en estos momentos se están atendiendo en ALPI más de 100 pacientes y tenemos unas 600 prácticas profesionales mensuales. Y todo sin tener subvenciones estatales de ninguna clase, un verdadero desafío" indicó. "Por más que en este momento hay una gran apertura administrativa con respecto a la salud, hay franjas que todavía no están atendidas como uno quisiera".
Y concluyó diciendo que "el cambio que se persigue ahora es que la gente llegue a ALPI con un encuadre de obra social, porque el Estado mediante el Sistema Unico de Salud, se hace cargo de la atención de los discapacitados. De aquí la necesidad de categorizarnos, ya que sin recursos no se pueden hacer milagros" sintetizó.
"Tenemos un staff de profesionales médicos muy completo y muy competitivo -añadió María Cristina Piragino- que se ocupan de atender todas las necesidades. Además de que el servicio de asistentes sociales guía en el proceso a los más desprotegidos. Queremos orientarlos a fin de que obtengan algún recurso para recibir la atención, ya sea a través de los certificados de discapacidad o de los certificados de pobreza" sostuvo.