BUENOS AIRES, 15 (NA). - Durante el verano es común que se produzcan las denominadas olas de calor, marcadas por temperaturas muy elevadas, lo que puede significar un riesgo real para la salud de la embarazada y su bebé.
Cuando se producen estas olas de calor, el Servicio Meteorológico Nacional eleva el nivel de alerta y el Ministerio de Salud pone a disposición del público medidas preventivas para paliar la situación "tomando especial atención en personas mayores de 65 años, niños y quienes padecen enfermedades crónicas específicas".
Sin embargo, el ginecólogo especialista en fertilidad Sergio Pasqualini, director científico de Halitus Instituto Médico, explicó que las mujeres embarazadas "deben también tomar especial cuidado a estas altas temperaturas".
Pasqualini indicó que la "intolerancia al calor" es un síntoma habitual en la embarazada.
"Durante el embarazo la temperatura corporal es ya de por sí un poco más alto que el normal, con lo cual, el calor agregado del ambiente puede tener mayor impacto en este grupo de personas", señaló el ginecólogo.
El especialista comentó que "una sensación térmica elevada debe observarse con cautelan en particular durante el primer trimestre del embarazo".
Los síntomas de un "golpe de calor" a los que deben estar atentas son:
- temperatura corporal elevada (más de 39,5 C);
- piel enrojecida, seca y con alta temperatura;
- pulso rápido e intenso;
- dolor de cabeza pulsante;
- mareos y vértigo;
- nauseas y vómitos;
- inconsciencia.
¿Cuál es la mejor forma de evitar problemas?
Mantenerse hidratada es básico, sin embargo, el consumo exagerado de agua puede ser tan nocivo como su falta. El beber agua en exceso puede llevar al cuadro conocido como "intoxicación por agua".
Por más extraño que suene, la sobrehidratación con agua conduce a un desequilibrio de los electrolitos quedando el organismo expuesto a condiciones de baja concentración de sodio.
Un cuadro de sobrehidratación incluye cansancio muscular, calambres y en los casos más severos, pérdida del conocimiento.
Un consumo razonable de líquidos es de 1,5 a 3 litros diarios dependiendo de la masa corporal. Como regla general por cada kilo de peso corporal se requieren 31.5 ml de agua, aumentando levemente su consumo con el aumento de las temperaturas (medio litro diario más sería suficiente).
Buenas alternativas al agua son los jugos cítricos, leche y las bebidas deportivas, en particular para aquellas mujeres que transpiran bastante.
Por supuesto, mantenerse bien lejos del alcohol -aunque para la embarazada esto debería ser rutina independientemente del clima- ya que el alcohol produce el efecto contrario: deshidrata en lugar de hidratar.