A partir de una experiencia parcial pero situada en la trayectoria, Célide Lencioni desde la Escuela Luisa Raimondi de Barreiro planteó que “desde mi lugar que se asienta en un quinto año de una escuela pública observamos una aglutinación de chicos de todo nivel socioeconómico y cultural”. Esta particularidad se inscribe en ciertas consecuencias posteriores que estarán relacionadas con las necesidades y demandas de las familias de los alumnos. “Tenemos chicos que piensan en continuar sus estudios y otros que por el contrario una vez que finalizan el secundario deben ir a trabajar. No podemos decir que el 100% de los alumnos van a estudiar porque no es así y tampoco tienen la intención por varios motivos”.
Más allá de las dificultades la orientación vocacional, suele ser en ciertos casos una necesidad, una búsqueda o un principio de acercamiento hacia la propia experiencia. Es un conjunto de prácticas destinadas al esclarecimiento de la problemática vocacional. Se trata de un trabajo preventivo cuyo objetivo es proveer los elementos necesarios para posibilitar la mejor situación de elección para cada sujeto. Puede concretarse de forma individual o grupal, ya que supone actividades ligadas tanto a la exploración personal como al análisis de la realidad a través de información sobre la oferta académica y las particularidades del mercado laboral.
PROCESO INTERIOR
Respecto de la orientación vocacional, comentó la referente del colegio que “desde que trabajo en la escuela, después de haber hecho cursos, escuchado charlas, todos llegamos a la misma conclusión: el proceso de orientación vocacional es interior. Si el chico no siente la necesidad de buscar si no está motivado no hay forma de que los adultos podamos orientarlos”. Una de las colaboraciones que actualmente presta la escuela se inscribe en “ofrecerles a los alumnos de cuarto y quinto año cuarenta minutos de tutoría, en esas horas ya se empieza a charlar algo con respecto a lo que significa la vocación y ya en quinto se les da más información y se trabaja más específicamente”. Ante la recepción de esta instancia hay diversos grados de involucramiento que sin dudas dependen de la atención y el interés. “Si pensamos en cómo lo toman los chicos tal vez de un grupo de 20 encontrás a 8 que más o menos te escuchan, 4 que no les interesa, el resto todavía no sabe que va a hacer y en este sentido es como que les falta cierta madurez para encontrarse ante esta elección. Muchos no tienen la capacidad o no tienen el ejercicio de pensar qué quiero hacer, qué me interesa, qué no me gusta. Entonces por más que trates de trabajar en la orientación vocacional, en descubrir sus gustos e intereses si ellos no quieren no hay forma que se conecten”. A veces aparece también otro recurso utilizado desde el colegio mediante la interacción con exalumnos que se fueron a estudiar afuera o que finalizaron sus estudios en la ciudad para que les comenten su experiencia y aporten nuevos datos frente a sus preguntas.
ORIENTACION VOCACIONAL
Por lo general, los destinatarios de la orientación vocacional son los adolescentes que se encuentran próximos a la finalización de sus estudios secundarios. De todas formas, también puede estar dirigida a estudiantes universitarios, jóvenes en general y hasta a adultos insertados laboralmente que evalúan la realización de formación de postgrado. Los profesionales que asisten en la orientación vocacional deben descubrir la singularidad de cada persona y acompañar su decisión, sin olvidar que la tarea implica una responsabilidad para ambas partes. La investigación sobre la historia personal, los gustos, las preferencias y las aptitudes son claves en el proceso.
Cabe destacar que la búsqueda vocacional es una tarea personal donde cada individuo debe reconocerse como protagonista, pero contando con los recursos necesarios para favorecer y enriquecer esa búsqueda. En este sentido, hay que tener en cuenta que la vocación no es algo innato, sino que se desarrolla en el plano de la acción, el conocimiento y la convivencia. Al adquirir diversas experiencias de modo consciente e inconsciente, el sujeto se convence de que puede elegir por sí mismo.
La orientación vocacional, precisó Lencioni, “es un tema complicado porque se acerca a un consultorio el que está motivado, el que va es porque tiene una inquietud. En la escuela los tenemos a todos sentados por igual y tenemos realidades completamente distintas”. La falta de hábito así como también la necesidad preguntarse acerca de su propio futuro es una constante entre los adolescentes que por un lado viven desde hace años una especie de adolescencia prolongada y, por otro, cada vez tienen más despreocupación en tomar en serio ciertas cuestiones que tienen que ver con su propio futuro.
La idea de que asistimos a un nuevo mapa estudiantil en Rafaela no es nueva. En este sentido y conociendo la realidad, destacó la tutora que “antes que se instalen las universidades privadas hace varios años si alguien quería dedicarse a algo relacionado con el área social, por ejemplo, tenía que hacer un profesorado porque no había otra opción, hoy en cambio la oferta es amplísima. Si les gustaba lo vinculado con cálculos o administración lo único que había era una tecnicatura en el profesorado, actualmente hay más opciones. Todos los chicos que se reciben en carreras vinculadas a las ciencias económicas son muy buscados, igualmente sucede en la UTN donde vemos estudiantes o egresados que en los últimos años están haciendo pasantías en instituciones o empresas”.
ADOLESCENCIA PROLONGADA
Pareciera ser que la adolescencia se prolongó hace rato y actualmente dentro de la sociedad percibimos esta particularidad desde diversos ámbitos. La tan preciada independencia económica que pretendían los jóvenes varios años atrás, hoy en día parece estar cuestionada ya que muchos antes de preguntarse por sus ingresos viven cómodamente con sus padres. En la actualidad, a los 24 años ya no sucede lo mismo que en épocas anteriores, cuando los jóvenes ya se habían independizado. Los procesos que los llevan a ganar autonomía parecen más lentos y nos encontramos con una adolescencia que se extiende casi hasta los 30 años. Sin embargo esto que pareciera una percepción tiene sus aristas y variables en la realidad cotidiana, ya que no cuesta observar que hoy los adolescentes se casan más tarde, siguen saliendo con sus amigos y postergan obligaciones relacionadas con formar una familia. Esta situación social no está bien ni mal, la idea no es juzgar los cambios o las modificaciones que traen aparejadas en la sociedad actual, advertir su existencia y otorgarles sentido, tiene que ver en este caso con visualizarlos e integrarlos a una mirada más global de los procesos contemporáneos. Actualmente nos encontramos con otro factor determinante: se postergó la edad del matrimonio y también la edad en que se da a luz al primer hijo y a su vez aumentó la proporción de mujeres que, al final de su vida reproductiva, no han tenido hijos.
BUSQUEDA CONSTANTE
Los adolescentes más allá de encontrarse en una etapa de pleno crecimiento de sus capacidades y potencialidades, necesitan y muchas veces reclaman ser guiados, acompañados, asistidos por más que no puedan proponerlo explícitamente o hacerse cargo de un modo consciente de su demanda. Algunos de los que cursan cuarto y quinto año del colegio secundario después de haber pasado por ciertos avatares que marcaron consecuencias de la primera adolescencia, posicionan su punto de vista, sus intereses y necesidades al momento de decidir estudiar o trabajar (cuando tienen la posibilidad) y un paso después tienen que vérselas con la elección de carrera. Tal como consideró Lencioni son pocos los que están realmente dispuestos y, aunque parezca fácil todo indica que nada parece acompañar a los estudiantes en este ciclo donde además de ir asumiendo progresivamente nuevas responsabilidades los obliga a pensar en el propio deseo, condicionados por un entorno familiar y social particular. Lo cierto más acá de las múltiples variables que transiten este áspero camino y arduo proceso de elecciones y decisiones muy vinculadas con la propia personalidad, -por cierto que justamente en la adolescencia parece encontrarse en jaque-, los chicos deben crecer para decidir y para algo que hasta el momento no estuvieron preparados, ni más ni menos que para proyectar su propio futuro.