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Adelina Bianchi de Terragni

En el último mes de febrero, nos dejó para siempre una de esas vecinas cuyo paso terrenal no fue en vano, porque fue alguien que vivió intensamente, de modo especialísimo a favor de la cultura. El día 16 fallecía Adelina Bianchi de Terragni. Si nos abocamos a hacer un detallado y minucioso recorrido por una existencia tan útil y beneficiosa para la comunidad, ello demandaría un espacio inigualable. Desde su labor como docente hasta escribir la historia de Rafaela, un libro al cual obligadamente hay que recurrir para conocer profundamente el génesis de una ciudad como contadas existen en el país por sus características, sobre todo a lo que se refiere a crecimiento y pujanza.

A esa ciudad, con nombre de mujer, la ciudad estrella de Guillermo Lehmann, Adelina le hizo un libro donde narra desde su nacimiento en el corazón mismo de una pampa en ese entonces hostil, desolada, hasta convertirse en ciudad y ser asimismo la hija mayor del ilustre suizo y llegar a ocupar la cabecera del Departamento Castellanos. Además Adelina, junto a otros docentes, generó ese recinto donde se guardan los distintos elementos que testimonian al comienzo de un gran emprendimiento civilizador y que se denomina Museo y Archivo Histórico Municipal. La pasión por reunir y conservar los vestigios de un pasado enmarcado por el esfuerzo y el tesón de los pioneros es evidentemente algo muy difícil de exponer en un simple contexto.

Igualmente Adelina B. de Terragni y dando curso a iniciativas propias, secundada por miembros de la Comisión Asesora del Museo que presidió durante varios años, tramitó el traslado de los restos del fundador, para que descansara definitivamente en esta ciudad e hizo realidad que su efigie quedara plasmada en el bronce y que se halla al comienzo del Bulevar que lleva su nombre, también hizo factible ese invalorable hermanamiento entre el solar natal del fundador con Rafaela.

De lo más saliente de su magnífica acción, de su admirable tarea en pro de la comunidad, son por ejemplo esas obras que hemos enumerado y serán ellas, sin duda, las que mantendrán fresca y latente en la memoria de todos los rafaelinos que siempre manifestarán su eterna gratitud y reconocimiento a la ya excelsa figura de Adelina Bianchi de Terragni.

Autor: Sirley Húbeli Bertone

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