Sunchalense por nacimiento, lehmense y rafaelino por adopción, Héctor Miguel Reinaudi, dejó su impronta literaria en la región. Hoy, al cumplirse el trigésimo aniversario de su partida, vayan estas palabras a modo de homenaje.
Nació en la ciudad de Sunchales el 17 de agosto de 1925, era hijo de César Reinaudi y Pierina Grosso, fue el segundo hijo de una familia formada por seis hermanos.
Realizó sus estudios primarios en la Escuela Bartolomé Mitre de la ciudad de Rafaela. Años más tarde estudió contabilidad mediante la modalidad a distancia, en la Escuela Latinoamericana de Buenos Aires.
Cumplió con el servicio militar obligatorio en el Regimiento 17 de Infantería "General Arenales" en la ciudad de Santa Fe.
Cuando retornó a Sunchales, se empleó en la fábrica de muebles de Richiger Hnos., donde trabajó por un tiempo, hasta decidir radicarse en el pueblo de Lehmann, para trabajar como administrativo en las oficinas de la fábrica láctea de don Fabricio Campagnoli.
Entre los años 1948 y 1956 comenzó su gran actividad cultural y literaria, publicando su primer libro de poemas, "Mis Delirios". Escribe la letra del vals criollo "Madrecita", con música del compositor santafesino Félix Monserrat. Crea un grupo de teatro vocacional el que interpreta, entre otras obras, la pieza teatral de su autoría "La locura de José", obra dramática en dos actos en 4 cuadros, estrenada en la Sociedad Italiana de Lehmann, en 1950. Fundó la Biblioteca Guillermo Lehmann y creó el periódico "El Faro", el que fue impreso en los talleres gráficos del Diario LA OPINION. Participó también de la Cooperativa de Consumos de Lehmann, siendo gerente de la misma durante algunos años.
En el año 1950 contrajo enlace con Violeta María Beck, quien le dio dos hijos : Lidia María del Huerto y Carlos María.
En la búsqueda de nuevos horizontes laborales, renunció a su trabajo y se radicó en Rafaela. Trabajó como viajante de comercio hasta que se estableció en Bella Italia con una industria dedicada a la fabricación de complementos minerales para ganado, con la marca "Calci-Oral". Al frente de su empresa, Reinaudi recorrió asiduamente las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Corrientes, lo que le va dando a sus letras un tenor regionalista y paisajista.
Es en Rafaela, entonces, donde despliega su mayor actividad literaria. Edita " Eterna en mi Recuerdo", en 1958, una novela que se desarrolla en la localidad de Felicia. Ejemplares de la misma fueron obsequiados recientemente por el presidente comunal de esa localidad, Félix Stettler, a las autoridades de Lüpfig, en ocasión del hermanamiento con esta ciudad suiza, ubicada en el Cantón de Argovia.
Ya volcado preponderantemente hacia la poesía, edita también "Agonía de la Rosa" en 1971; "Río de Luz", en 1974; "Versos para mi Nostalgia", en 1976; y "En la Ruta de los Sueños", en 1978.
Fue uno de los propulsores de la creación de ERA (Escritores Rafaelinos Agrupados), junto a Angel Balzarino y Margarita Beceyro de Oliva, entre otros escritores.
Son recordadas, en el entorno familiar, las tertulias de los miércoles, en las cuales Reinaudi visitaba, en la Sociedad Italiana de Rafaela, al poeta Mario Vecchioli, transitando las charlas por caminos literarios, estéticos y filosóficos.
Falleció en la ciudad de Santa Fe, donde yacía internado, víctima de una larga afección cardíaca, el 25 de junio de 1981, a los 55 años de edad.
En 1995, en el Centro Cultural Municipal de Rafaela, fue estrenado el cortometraje "Entre Grillos y Rosas", interpretado por actores de Santa Fe y con la dirección de la rafaelina Analía Zimmermann, el cual expone un encuentro imaginario entre los poetas, José Pedroni, Mario Vecchioli y Héctor Miguel Reinaudi.
En el año 2000, siendo presidente comunal de Lehmann, Hugo Riberi, fue creada la Biblioteca Popular "Héctor Miguel Reinaudi", un espacio para la lectura y el estudio.
EDUARDO
(Para el amigo Pirola Segura, jardinero y poeta, con el afecto de siempre)*
Rumiando tu dolor, todo contrito,
llevabas al andar el pasto tardo,
eras el paria del solar maldito
que obligado a marchar, cargó su fardo.
Pero de pronto en tu alma oíste un grito
que decía:¡levántate, Eduardo!
y era una dulce voz del infinito
que vibró en tu interior y engendró al bardo.
Y tú, que cultivaste tantas flores
en la plaza cordial de tus amores
con tus manos de rudo labrador,
hoy surges a la luz de tus albores
con tu siembra de versos soñadores
y tu canto augural de ruiseñor.
* Eduardo Pirola Segura, fue el encargado de la plaza Libertad de Sunchales y, además, reconocido poeta.