Estructuralmente, en Argentina la pobreza afecta en mayor medida a los niños (menores de 14 años). Lamentablemente, la recesión de 2018 impactó de lleno en este grupo etario, señaló la consultora Ecolatina.
Durante el segundo semestre de 2018 el 46,8% de los niños en Argentina eran pobres y el atraso del poder de compra de la Asignación Universal por Hijo (AUH) no hizo más complejizar esta situación. Si bien la incidencia de la pobreza y la indigencia es menor, los adultos mayores (más de 65 años) también sufrieron las consecuencias del deterioro económico: ya que los aumentos de los haberes previsionales perdieron por varias cabezas frente a la inflación (situación similar a la observada en la AUH).
Por su parte, los adultos (quienes típicamente cuentan con empleos más estables) fueron los menos golpeados.