Economía

30 años después: cómo evolucionó la seguridad laboral en Argentina

Fernando Esperon, gerente General de Asociart ART.
Crédito: PRENSA GSC

En 1996, cuando comenzó a funcionar el Sistema de Riesgos del Trabajo, el desafío fue construir una estructura capaz de dar respuesta a los accidentes y enfermedades laborales desde una mirada integral. Hasta ese momento, el esquema vigente se apoyaba principalmente en la lógica indemnizatoria y en coberturas acotadas.

Con la creación del sistema, se incorporó un modelo obligatorio que amplió el alcance de la protección e integró prestaciones médicas, rehabilitación, recalificación profesional, reparación económica y acciones de prevención, redefiniendo la forma de abordar los riesgos laborales en el país.

Los resultados alcanzados permiten dimensionar esa transformación. Desde la creación del sistema, la siniestralidad laboral se redujo 54% y los fallecimientos laborales descendieron 79%, mientras que actualmente más de 10 millones de trabajadores cuentan con cobertura en todo el país.

"El principal cambio fue pasar de una lógica centrada en la reparación indemnizatoria del daño para una parte de los trabajadores a una mirada universal, enfocada en la recuperación integral y la prevención de riesgos. Hoy el objetivo es evitar que el accidente ocurra y trabajar junto a las empresas para generar entornos laborales más seguros", señala Fernando Esperon, gerente General de Asociart ART.

 

 

Del resarcimiento a la prevención

La evolución del sistema estuvo acompañada por cambios profundos en la forma de gestionar los riesgos laborales. La creación del Sistema de Riesgos del Trabajo marcó un cambio profundo en la forma de abordar los accidentes y enfermedades laborales en Argentina.

Frente a un esquema en el que la responsabilidad recaía directamente sobre el empleador y la cobertura era optativa y principalmente indemnizatoria, el nuevo sistema incorporó una cobertura integral para todos los trabajadores registrados, con prestaciones médicas, rehabilitación, recalificación profesional, reparación económica y un fuerte desarrollo de acciones de prevención.

 

 

Un mundo laboral en transformación

La evolución del sistema también acompañó los cambios del entramado productivo argentino. La Argentina de 2026 presenta una realidad muy distinta a la de 1996. Actividades como la minería y la energía adquirieron mayor protagonismo, mientras que la digitalización transformó procesos en prácticamente todos los sectores económicos.

Sin embargo, los riesgos laborales más frecuentes continúan siendo similares a los registrados décadas atrás: caídas, golpes, lesiones musculares y accidentes de tránsito siguen representando una parte importante de los incidentes laborales.

"La diferencia es que hoy contamos con más herramientas para prevenirlos, identificarlos y gestionarlos antes de que se conviertan en accidentes", agrega Esperon.

 

 

Asociart: 30 años acompañando la evolución del sistema

Desde sus inicios, Asociart acompañó el crecimiento y la consolidación del Sistema de Riesgos del Trabajo en Argentina. La compañía pasó de brindar cobertura a 297.958 trabajadores en sus primeros meses de operación a proteger actualmente a más de 1 millón de trabajadores en todo el país, colaborando junto a más de 115.000 empleadores.

Durante estas tres décadas, la empresa desarrolló programas de prevención, capacitaciones, herramientas digitales y servicios orientados a fortalecer la cultura de seguridad en las organizaciones, incluyendo también atención médica, rehabilitación y acompañamiento integral.

 

Los desafíos que vienen

A pesar de los avances alcanzados, el sistema enfrenta nuevos desafíos. La digitalización, la robotización, las nuevas modalidades de empleo y la necesidad de seguir fortaleciendo los mecanismos técnicos del sistema forman parte de la agenda de los próximos años.

"El mundo del trabajo seguirá cambiando y el sistema deberá adaptarse. La experiencia de estas tres décadas demuestra que un enfoque integral es el camino más efectivo para proteger a los trabajadores y acompañar el desarrollo productivo", concluye Esperon.

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