Según algunos datos que pudimos recabar, la Sra. María Luisa Inardi, viuda de Liros, fue a peinarse (de una peluquera profesional) la tarde en la que LA OPINION la visitaría para hablar de sus 100 años de vida. Una mujer muy coqueta, claro que sí.
Y fue de esa manera, al verla radiante, atenta a todo y sobre todo muy conversadora y participativa, María Luisa no tardó en acomodarse y ponerse a pensar lo que iba a decir en esta nota de color, que celebra su excelente estado de salud y su siglo de vida.
Nació el 16 de mayo de 1913 en Rafaela. Hija de italianos, tuvo seis hermanos; 3 italianos y los otros 3 nacieron en nuestro país. “Pasé mi infancia en Bv. Roca, pues allí mis padres tenían una casa. Estábamos a una cuadra y media de la Plaza, donde jugábamos todos los días. Eran otras épocas…”, cuenta memoriosa.
Con el correr del tiempo, fue creciendo y eligió la profesión de docente. Como "maestra", fue alumna de Olga y Leticia Cossettini, en la Escuela Normal, donde se recibió y ejerció siempre en la Escuela Colón de Rafaela. Allí impartió educación para adultos, fue maestra particular de sus alumnos que necesitaban apoyo extra, de vecinos, amigos y hasta de sus bisnietos que hoy viven en Rafaela. “En aquella época, uno no podía dar clases en donde nos recibíamos. Pero yo sí pude hacerlo, y hubo políticos que se enojaron conmigo. ¿Sabés como los callé? Diciendo que yo di clases un año y medio gratis, porque era colaboradora. Y no me dijeron más nada”, cuenta entre risas.
Se casó con Hércules Liros, un griego que llegó a nuestro país escapando de la guerra (decisión de la mamá de Hércules que lo envió solo a nuestro país) y que era viudo. El mismo ya tenía una hija de 14 años, llamada Cleopatra, que fue la alumna de María Luisa. “Yo me termino casando más por compasión que por amor. Lo tengo que decir. Hércules era un excelente padre que estaba permanentemente ocupado de su hija. Eso me enternecía mucho”, dice.
Abuela de tres nietos, Liliana, José (Pepe) y Sara Gentilini, y de siete bisnietos, Martín, Lucía, Juan Manuel, Julián, Agustín, Julia y Delfina y dos nietos políticos Juan Carlos y Alicia.
La abuela participó en las primeras comisiones de Alpi, y tuvo siempre una vida social y cultural muy activa. “Vivía viajando a todos lados, por el país. Trabajé 20 años en Alpi y me gustaba mucho”.
Por otro lado, se declara amante de la ópera, no se perdía las actuaciones de la Banda Municipal en la Plaza o Actos Patrios. Asidua lectora, siempre está al día para tener temas de conversación desde partidos de fútbol hasta noticias locales, nacionales e internacionales. Con sus sobrinos en Italia mantiene contacto permanentemente. Entonces, ¿cuál es el secreto Luisa? “Siempre fui sobria, tanto en la comida como en la bebida. Pero de vez en cuando, cuando tengo la presión baja, tomo unos tragos de whisky. Eso me levanta”, dice entre risas. Y aclara: “nunca estuve enferma. Alguna vez, una que otra gripe, pero al pasar. Y eso que nunca falté a la escuela”, sentencia.
María Luisa festejará sus 100 el próximo 25 de mayo con un té-cena, y allí estará con toda su alegría. ¡Feliz cumpleaños abuela!