El relato sobre el desendeudamiento

Notas de Opinión 12/07/2015
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Los temas que van sucediéndose cada semana y seleccionar entre ellos para tratar el domingo son tantos, que en realidad abruman, lo cual lo hace en exceso complicado, pues en muchos casos por su gravedad se disputan palmo a palmo el interés principal. Las últimas dos semanas, abordamos el tema económico y el de la justicia, respectivamente. Centrales en este tiempo electoral y de despedida del gobierno kirchnerista, más allá de quien lo suceda, pues aún cuando sea Scioli y su constante reiteración de la más férrea continuidad, en el horizonte se vislumbran ciertos cambios que son ineludibles cualquiera sea quien tome el gobierno después de diciembre. Consecuencia de problemas que se han venido profundizando estos últimos años y que en lugar de solucionarlos, o siquiera intentar repararlos, se han ido empujando hacia adelante.
Hoy tomaremos como referencia uno de los grandes pilares del relato: el desendeudamiento. Es verdad que durante esta docena de años de gobierno nacional y popular no se ha hecho otra cosa que pagar, tanto intereses como capital, y que además en 2005 se efectuó el canje de deuda -el que entre otros dejó este lastre de los fondos buitre-, y que también durante esta gestión se pagó de una sola vez la deuda de casi 10.000 millones de dólares al FMI, lo cual desde la visión financiera fue un pésimo negocio pues era dinero disponible a bajísimo interés. El haber sido tan estrictos en el cumplimiento de todos los vencimientos, que de paso dejaron enclenques las reservas del Banco Central, hoy recompuestas con una alta cuota de artificialidad, motivaron que fuera la propia presidenta Fernández la que dijera "somos pagadores seriales". 
Es totalmente verdad, hemos pagado puntillosamente, e incluso en algunos casos más de lo que correspondía. Un caso concreto de deuda fue la del Club de París, que tenía una creencia de algo más de 6.000 millones de dólares y el ministro Kicillof, en lo que fue calificado como una brillante negociación, terminó acordando un pago de 9.000 millones. Menos puede olvidarse la operación por la reestatización de YPF, que siempre según Kicillof el Estado iba a ganar unos 5.000 millones de dólares que debería pagar Repsol, siendo exactamente esa suma -más abultados intereses pues el pago se hizo con bonos hasta 2033- la que terminó pagando el país. 
Formuladas algunas de estas salvedades, como para refrescar la memoria, volviendo al tema que nos ocupa, digamos que en efecto hemos pagado hasta el último centavo de dólar, pero que la deuda no sólo se ha reducido sino que por el contrario ha continuado creciendo. Y lo llamativo del caso, es que para llegar a tales conclusiones no se toma un informe elaborado por la oposición, ni por organismos internacionales, menos aún consultoras económicas amigas de las corporaciones. Se toman datos difundidos por el propio Ministerio de Economía, uno de los cuales es central en la cuestión: en 2005 después del canje la deuda pública era de 128.600 millones de dólares, a diciembre de 2014 ascendía a 221.748 millones. Poco más poco menos en ese lapso la deuda aumentó 97.000 millones de dólares. En tanto que en los primeros 6 meses de este año la deuda creció otros 22.885 millones de verdes. Si por las dudas, alguien sospechara sobre alguno de los subterfugios que suelen utilizarse para esta clase de análisis, que muchas veces muestran un distinto panorama, digamos que en estos últimos 4 años la deuda pasó a ser del 33,3% del PBI en 2011 al 43% en 2014. Más claro, échele agua.
Hasta aquí lo concreto de los números del desendeudamiento, que no es tal sino absolutamente lo contrario, pero con el agravante de la perspectiva que resta para esta segunda mitad del 2015 que estamos recorriendo, ya que el gobierno está en carrera por conseguir dólares a cualquier precio, razón por la cual a pesar de ser un excelente pagador de deuda, la Argentina debe pagar intereses cuatro veces mayores que otros países, incluso vecinos como Bolivia y Paraguay. Una situación que no hace otra cosa que abultar el endeudamiento y dejar minado el terreno para quien deba hacerse cargo.
Puede parecer, pero solamente eso, que esto es algo que no afecta nuestro diario vivir, y que en caso de serlo en algún momento, será un problema dentro de varios años. Nada más equivocado. Veamos: como el déficit de las cuentas públicas está en un rojo furioso, tanto para financiar el funcionamiento del Estado como para afrontar toda clase de compromisos, se toman fondos a dos manos, se rasca el fondo de todas las ollas. El Fondo de Garantía de la ANSES por ejemplo, que es el resguardo que existe para pagarles a los jubilados, tiene un registro total de 500.000 millones de pesos, pero nada menos que el 80%  está hoy conformado por bonos y pagarés del Estado que fue y sigue retirando de allí dinero para financiar sus gastos, que aumentaron 10 veces con relación al año pasado. Esos papeles, son identificados como "pagadios", ya que el Estado está en bancarrota.
Como siempre cerramos con alguna perlita fuera de libreto, hoy lo hacemos con Katya Daura, muy cercana y dicen que discípula de Boudou, quien es titular de la Casa de la Moneda. Junto a su esposo empleado del Senado nacional, compró una mansión en Pilar de 300.000 dólares, con 400 metros cuadrados y sobre un terreno de 4.000 metros. Curiosamente, aun cuando está obligada a presentar su declaración jurada todos los años, la de 2014 recién lo hizo cuando se destapó este asunto de la vivienda. Las inmobiliarias de la zona cotizan ese inmueble en al menos el doble de lo abonado. Daura buscó justificarse diciendo que la suya es una familia numerosa. ¿No era mejor callarse la boca?

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