Con presos bolivianos

Internacionales 11/07/2015
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SANTA CRUZ DE LA SIERRA, 9 (AFP-NA). - Su última actividad pública en Bolivia fue una visita a la cárcel de Palmasola, la más hacinada y peligrosa del país, ubicada en una especie de ciudadela en Santa Cruz de la Sierra, en la que defendió la reinserción de los presos en la sociedad. 
El papa caminó lentamente en un amplio patio del recinto, donde era aguardado por 2.800 presos y sus familiares. En ese presidio aseguró que "reclusión no es lo mismo que exclusión" y advirtió que una exitosa reinserción social de los presos requiere "dejar una lógica de buenos y malos", para adoptar otra "centrada en ayudar a la persona". "No podía dejar Bolivia sin venir a verles, sin dejar de compartir la fe y la esperanza que nace del amor entregado en la cruz, gracias por recibirme", comenzó diciéndoles el Papa.
"Son muchos los elementos que juegan en su contra en este lugar - lo sé bien -: el hacinamiento, la lentitud de la justicia, la falta de terapias ocupacionales y de políticas de rehabilitación, la violencia, lo cual hace necesaria una rápida y eficaz alianza interinstitucional para encontrar respuestas", dijo.
No obstante, consideró que "el sufrimiento y la privación pueden volver nuestro corazón egoísta y dar lugar a enfrentamientos, pero también tenemos la capacidad de convertirlo en ocasión de auténtica fraternidad: ayúdense entre ustedes, el demonio busca la rivalidad, la división, los bandos".
Posteriormente, Francisco se dirigió a las autoridades del penal y a los agentes penitenciarios, a quienes les recordó que "cumplen un servicio público fundamental" porque tienen a su cargo "una importante tarea en este proceso de reinserción; tarea de levantar y no rebajar, de dignificar y no humillar, de animar y no afligir; un proceso que pide dejar una lógica de buenos y malos para pasar a una lógica centrada en ayudar a la persona".

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