Asesinatos: el 50% queda sin esclarecer

Policiales 13 de enero Por
Especialistas consideran que el muy bajo desempeño de la Justicia penal y policía es factor del alza de la violencia. En los países centrales se esclarece el 90% de los casos.
El crecimiento desaforado de la tasa de homicidios dolosos en Rosario, que se ha duplicado en los últimos tres años, tiene muchos aspectos derivados. Uno es que a medida que los asesinatos crecen la tasa de esclarecimiento se estanca o decrece. Hoy en Rosario se estima que la mitad de los asesinatos quedan impunes. Se admite que un caso está en vías de esclarecimiento cuando por un hecho hay un identificado o detenido con prueba razonable para una indagatoria o un procesamiento. El trabajo de campo tanto policial como judicial es tan ineficiente que uno de cada dos casos queda sin respuesta. No es apenas un problema para los deudos de las víctimas, sino un serio déficit de seguridad pública.
Eso porque no identificar a los autores de un delito genera una impunidad que invita a sus autores a la repetición. Un problema histórico que se advierte cuando por urgencias de orden público, que son siempre políticas, se decide avanzar sobre algún grupo determinado que despliega violencia en el territorio que se vuelve intolerable.

LAS CAUSAS
¿Cuáles son las causas de una tan bochornosa impunidad? ¿Quiénes sus responsables? ¿Cuál su magnitud y sus efectos?
El fiscal regional de Rosario Jorge Baclini, que a partir de febrero será el mayor responsable de la persecución del delito en esta zona, afirma que el nivel de esclarecimiento de homicidios en Rosario alterna entre un 50 y un 55 por ciento de los casos. "Es un índice bajísimo y preocupante porque la impunidad promueve la comisión de nuevos delitos. En el marco de una economía delictiva, si yo mato a alguien de una banda contraria o propia para posicionarme o ganar prestigio, y cuento con que el riesgo de que el sistema penal me identifique es bajo, la ecuación costo beneficio me favorece. Es decir esto es causal directa de la suba de delitos", indica.
Baclini contabiliza varios motivos para este fracaso. "Hay problemas serios para recabar evidencia en la escena del hecho, la investigación de calle es pobre, pero fundamentalmente estamos ante casos en que los testigos no quieren declarar por temor. El sistema no les brinda seguridad adecuada por lo que eso es razonable: si hablar me coloca como potencial víctima no hablo. Y eso limita en mucho la posibilidad de identificar autores y obtener prueba de cargo".
El ministro de la Corte Suprema Daniel Erbetta, que es penalista, tiene una mirada semejante. "Podemos hablar de esclarecimiento si hay un sospechoso vinculado al hecho con pruebas serias como en Inglaterra donde la policía es muy profesional. En los países desarrollados la tasa de esclarecimiento de homicidios es cercana al 90 por ciento. Aquí, cualquiera sea el criterio que se tome, estamos bastante debajo del 50 por ciento. Y eso genera impunidad, que no es otra cosa que falta de respuesta institucional, algo que contribuye a retroalimentar la violencia".
Acerca de los casos no aclarados, Erbetta dice: "Hay razones por la pérdida de profesionalidad de la policía; otras propias de un modo de trabajar de cualquier burocracia donde se hace lo más fácil porque es lo más cómodo, falta de control de la actuación policial en muchos casos y eventos paradojales donde la propia policía da protección a economías delictivas".
Frente a la ineficacia que delata la estadística Erbetta procura cuidar el ámbito al que pertenece. "Venimos del fracaso de un diseño de Justicia penal que todos aspiramos cambiar el próximo año. Es un defecto estructural que no es mayor por el empeño de muchos jueces y funcionarios pero se trata de un enorme esfuerzo individual porque el sistema está programado para funcionar sin controles, sin una estrategia adecuada de persecución del delito y sin una ingeniería institucional que permita conectar situaciones con protagonistas. 

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