La napa freática está cada vez más arriba

SUPLEMENTO RURAL 09 de enero Por
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De acuerdo con un estudio realizado por Nicolás Bertram y Sebastián Chiacchiera, técnicos del Inta Marcos Juárez, existe preocupación en gran parte de la región pampeana por la cercanía de la napa freática a la superficie y los anegamientos temporarios que ocasiona.
Los efectos positivos de su presencia para el desarrollo de los cultivos y los rangos para que estos se den están bien documentados, así como también los efectos negativos generados a partir de procesos de anoxia por napas demasiado cercanas a la superficie (con pérdida de plantas o reducción de rendimientos), a los que se le adicionan problemas físicos de suelo (la falta de piso para sembrar, realizar labores intermedias y/o cosechar) y de ascenso de sales por capilaridad.
Una extensa superficie de la región presenta la napa freática a un metro de profundidad o menos, con efectos directos sobre la producción agropecuaria y, en algunos casos, sobre el manejo de aguas pluviales en sectores urbanos.
Con el objetivo de intentar comprender las causas de ese ascenso, se sugiere que los cambios producidos a niveles de sistemas productivos de la región, caracterizados por una disminución en el consumo de agua –más cultivos anuales, menos pasturas perennes y pastizales, mayor eficiencia en el uso del agua, entre otras– generaron excedentes hídricos que fueron incorporándose regularmente al agua subterránea, determinando su acercamiento a la superficie.
Según publicó La Voz del Interior, la siembra directa colaboró muchísimo en la zona con el incremento y estabilización de rendimientos. Al mismo tiempo, los sistemas agrícolas sufrieron una modificación de tipos y ciclos en maíz y grupos de madurez en soja, con mayor utilización de materiales dentados y precoces y cambio de grupos seis o determinados por cuatro cortos o tres largos indeterminados respectivamente.
Estas transformaciones también disminuyeron el agua consumida durante el ciclo de crecimiento y mejoraron considerablemente la eficiencia del uso de la misma.
Estas técnicas, que colaboran con evitar las pérdidas no productivas del agua, fueron y son importantes para aumentar los rendimientos y estabilizarlos. 
Además de perseguir mayores producciones, una prioridad debería ser la búsqueda del equilibrio ambiental, tendiendo a mantener la napa freática a una profundidad que permita reducir los riesgos de anegamiento, así como las pérdidas de rendimiento de los cultivos, utilizándola como reservorio en aquellos ciclos más secos.
Estos niveles de napa freática son la resultante de un “balance” entre el agua de lluvia menos la fracción consumida y la evaporada, lleva a asumir que si no se modifican las rotaciones o el uso de la tierra, con el objetivo de incrementar estratégicamente el consumo de agua, sobre todo en los años en que las precipitaciones superan la media (como 2012 por ejemplo), no sólo se seguirá incrementando el nivel freático, sino también la superficie, con un alto riesgo de anegamiento en algún momento del ciclo del cultivo.
Para aumentar estratégicamente el consumo de agua, existen herramientas que pueden ser efectivas en ciclos agrícolas, como también se podría pensar en la incorporación oportuna de una pastura en determinados ambientes. Siembras tempranas, ciclos más largos; doble cultivo; intersiembra; cultivos de cobertura; y menos soja y más pasturas en ambientes con limitaciones; ayudarían a consumir más agua.
Existe evidencia de que con profundidades de napa demasiado cercanas a la superficie, la posibilidad de controlarla con cultivos anuales se reduce.

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