En problemas: alta inflación, desempleo y bajo crecimiento

En un análisis comparativo de 10 naciones de Sudamérica, Argentina es el tercer país que registra menor crecimiento económico, el tercero con mayor nivel de desempleo y el segundo con la mayor tasa de inflación. Los desequilibrios económicos internos explican la dinámica de las variables.
"Las diversas políticas económicas aplicadas en Argentina no han tenido éxito en volver a posicionarnos entre los países de mejor desempeño de la región. En un análisis comparativo de 10 naciones de Sudamérica, Argentina es el tercer país que registra menor crecimiento económico, el tercero con mayor nivel de desempleo y el segundo con la mayor tasa de inflación", advirtió la consultora Economía & Regiones (E&R) en el informe divulgado el último viernes. "Si bien el contexto externo aminoró el crecimiento de la región, los desequilibrios económicos internos jugaron un rol fundamental en explicar la dinámica de las variables económicas de nuestro país", sostuvo.
Para la consultora, el escenario económico internacional "impuso un techo al crecimiento de los países sudamericanos en 2012 y 2013: el agravamiento de la crisis económica europea, junto con un menor desempeño de los emergentes (en general) debilitó el crecimiento económico mundial que se desaceleró de 3,9% en 2011 a 3,2% y 2,9% en 2012 y 2013, respectivamente". En tanto, el ritmo de expansión anual del comercio mundial cayó a la mitad, desde el 6% de 2011 al 3% para 2012 y 2013.
En este contexto, Argentina "no logró escapar al “empobrecimiento” del contexto comercial externo que le impactó específicamente a través de menores exportaciones de productos de economías regionales hacia Europa, de un menor ritmo de exportación de automóviles hacia Brasil y una caída en las exportaciones agrícolas (trigo y maíz) por los menores precios y los problemas internos de oferta". 
Para E&R, el comportamiento de la economía argentina estuvo gobernado por las consecuencias de sus políticas más que por la dinámica del mundo: la tasa de expansión del PBI se recuperó respecto del 2012 y habría alcanzado un 3% a/a, en un marco de estancamiento del empleo, aceleración inflacionaria y crisis cambiaria con pérdida de reservas internacionales. Además, considera que a lo largo del 2013, Argentina mantuvo su estrategia de maximizar el crecimiento económico a través del consumo (público y privado).
"El Gobierno mantuvo su política de subsidios a la energía (luz y gas), al transporte (colectivos y trenes) y a algunos alimentos básicos, tal que el gasto total destinado a estas partidas alcanzó un récord del 5% del PBI. En este contexto, el Estado Nacional pasó de un superávit financiero de 2,6% (2004) a un déficit de -2,6% del producto (2013). Los subsidios equivalen entonces a todo el deterioro fiscal de Nación que, bien medido, asciende a 5% del PBI y explican todo el exceso de pesos que el BCRA emite “demás” para asistir el Tesoro", dice el estudio.
Para mantener la política fiscal expansiva, agrega el análisis, el Tesoro siguió financiándose con el Banco Central. La base monetaria se incrementó cerca del 26% anual ($ 81.000 MM), alcanzando unos $ 388.348 millones, mientras que la emisión para financiar al fisco representó aproximadamente el 136% de la emisión neta total y alcanzó unos $ 110.500 millones. En resumen, la política monetaria argentina estuvo supeditada a financiar al fisco y -en menor medida- a vender divisas para desacelerar la devaluación del tipo de cambio oficial. En este sentido, las inconsistencias de política económica que se fueron aplicando en los últimos años profundizaron la crisis del mercado cambiario (desdoblado) y el contexto inflacionario que se aceleró hacia fin de año y cerró en torno al 27% anual (según el relevamiento del Congreso Nacional).
Según la consultora, el resultado de las políticas fue aumentar la tasa de crecimiento económico (3%) traccionado por el gasto en consumo y por la performance de algunos sectores de la oferta agregada (la industria automotriz, el campo y la construcción); a costa de potenciar los desequilibrios macroeconómicos:
- El Central perdió el 29% de sus reservas internacionales, que terminaron entorno a los U$D 30.800 millones (perdida de U$D 12.600 millones en el último año).
- El déficit energético alcanzó un récord de U$D 6.000 millones aproximadamente, que compromete severamente al frente fiscal y al mercado de dólares. 
- La inflación pasó del 24% (2012) al 27% (2013), con una marcada aceleración hacia fin de año, tal que si se anualiza el dato de diciembre (2,9%) se alcanzaría un aumento de precios del 41% en los doce meses.
- El mercado laboral se mantuvo en los niveles del 2012 a pesar del mayor crecimiento económico. El desempleo se habría ubicado en torno al 7,3%, con una tasa de empleo del en cerca del 42,7%.
Y como las cuentas públicas de los últimos meses confirman un creciente desequilibrio fiscal que luce insostenible y empieza a preocupar a la administración actual, el Gobierno optaría para cubrir el creciente déficit incrementar la presión tributaria mediante la implementación de nuevos tributos y aumentos en las alícuotas o bases imponibles existentes. 

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