¿Se viene la eutanasia?

Editorial 10/07/2015
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Con un polémico fallo que seguramente sentará un precedente jurídico, la Corte Suprema reconoció el derecho de todo paciente a decidir su "muerte digna", al resolver en un caso donde un hombre se encontraba en estado irreversible desde hace 20 años. La decisión del máximo tribunal se basó en el caso de Marcelo Diez, quien se encontraba con "intervención terapéutica" desde 1995 a raíz de un accidente automovilístico en la provincia de Neuquén, quedando en estado vegetativo por una infección intrahospitalaria que contrajo en el Hospital de Neuquén.
La semana pasada contrajo neumonía, razón por la cual lo internaron en el Cmic donde habría fallecido por un paro cardio-respiratorio. Hasta hace pocos días se alojó en LUNCEC, recibiendo el afecto de la gente que a diario lo higienizaba, lo paseaba en silla de ruedas y lo integraba en las actividades del resto de los pacientes.
 "La Suprema Corte de Justicia acaba de emitir una sentencia que contradice el primer principio de la lógica: algo no puede ser verdadero y falso al mismo tiempo y en el mismo sentido. Pero en nuestra amada Argentina todo puede ser posible, aún la aprobación e implementación de una ley que veda las prácticas eutanásicas -el fallo aclara que "no se trata de un caso de eutanasia"-, pero autoriza a retirar la hidratación y la alimentación que se siguen proporcionando (producen el efecto terapéutico deseado en el paciente), con lo cual autoriza una práctica claramente eutanásica", advirtió el presbítero Rubén Revello, director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina, en un artículo publicado en el diario La Nación.
La decisión fue firmada por tres de los cuatro magistrados del máximo tribunal en el caso de Marcelo Diez, quien murió horas después de conocerse el fallo que aclara que la autorización del retiro del soporte vital del joven "no implica una práctica eutanásica" reñida con la ley vigente, sino que constituye una "abstención terapéutica" permitida legalmente.
En su fallo, firmado por los jueces Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Elena Highton (Carlos Fayt no votó por estar en desacuerdo, según fuentes consultadas por la agencia Noticias Argentinas), la Corte aclaró que "la decisión de aceptar o rechazar un tratamiento médico constituye un ejercicio de la autodeterminación que asiste a toda persona por imperio constitucional".
Haciendo un poco de historia, las hermanas -sus curadoras judiciales- pidieron en el 2011 que se le retire el soporte vital (alimentación, hidratación e higienización) y cese el suministro de medicamentos, visitas y demás cuidados que recibía. 
La justicia neuquina de primera y segunda instancias no permitió que maten a Marcelo Diez, pero en abril de 2013 -y a partir de la mal llamada “ley de muerte digna”- el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén dispuso que no se requiere de autorización judicial para el retiro, cese y abstención de todas las medidas de soporte vital. La sentencia fue apelada por el Defensor Oficial y el Curador ad litem, razón por la cual llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
 "Se entiende por eutanasia toda acción u omisión (tal es este caso) que por su naturaleza y en la intención causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor. Bajo un aparente acto de piedad con el paciente, se interviene eliminándolo...", precisó el citado Revello.
Al mismo tiempo, el obispo de Neuquén Virginio Bresanelli volvió a afirmar que “Marcelo gozaba de ‘conciencia mínima’ que le permitía también una mínima percepción de la realidad, que por momentos se leían en su rostro y veíamos en sus limitadas reacciones”, tal como se puede observar en el video.
Los tres ministros de la Corte interpretaron mal una ley de por sí inicua, de modo tal de hacerla aún más expresamente violatoria de los órdenes natural y constitucional.
"La eutanasia, sea pasiva o activa, es perversa, siempre alude al ejercicio de un derecho no disponible, cual es el de la vida. El caso de Marcelo Diez evidencia que usualmente se ejecuta sobre aquellas personas que un despiadado criterio utilitarista considera inútiles, improductivas o gravosas para la sociedad", opinó la web Notivida.
A decir verdad, por donde se lo mire a este caso sienta un mal precedente para la jurisprudencia argentina desde los más altos estrados judiciales. Frente a las miradas natural, cristiana y judicial (Pacto San José de Costa Rica), estamos entrando en un estadio pro-eutanasia, siendo el próximo paso una presentación de un proyecto en el Congreso. ¿Las decisiones jurídica y médica tomadas no se las puede considerar como un acto de inseguridad humana? ¿No fue un acto de asesinato de una persona?

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