El desafío agropecuario es cuidar el recurso del suelo

SUPLEMENTO RURAL 09/07/2015
PARA EL AÑO 2050
BUENOS AIRES, 8 (NA). - El Día de la Conservación del Suelo se conmemoró el pasado 7 de julio, fecha instituida mediante un decreto en el año 1963 por el presidente Arturo Illia. La propuesta fue del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la fecha elegida constituye un homenaje al doctor Hugh Benett, pionero en la lucha contra la erosión de los suelos en distintas regiones del planeta y creador del Servicio de Conservación de Suelos de Estados Unidos.
El "Recurso Suelo" constituye el principal capital con que cuenta el productor y toda la cadena agroindustrial y agroalimentaria, indicó Profértil, que adhiere a la celebración. Explicó que "la responsabilidad" de mantener el suelo "productivo" no "recae solamente sobre quiénes estén directamente vinculados a su uso, sino también sobre todos los actores de la sociedad, que de una u otra manera intervienen o influyen sobre el proceso productivo u obtiene beneficios a partir del mismo". 
Por este motivo, este año Profertil se suma a la iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que declara el 2015 como el "Año internacional de los Suelos". El objetivo del organismo internacional es crear conciencia acerca de la importancia de contar con "suelos sanos para una vida sana" a través de una Alianza Mundial.
Según FAO el 33% de los suelos a nivel mundial están de moderada a altamente degradados debido a erosión, salinización, compactación, acidificación, contaminación química y agotamiento de nutrientes que obstaculizan sus funciones y afecta la producción de alimentos y fibras.
"Estamos frente a una situación alarmante si consideramos que solo el 3% de la superficie de la tierra es apta para la explotación agropecuaria, y que el 95% de los alimentos que consumimos tienen su origen en ese sistema productivo", señaló un comunicado. 
En la actualidad, el uso de fertilizantes es responsable de aproximadamente el 50% de la provisión mundial de alimentos, al permitir la reincorporación al suelo de los nutrientes que se extraen al finalizar cada campaña agrícola. 
Para 2050, se estima que se necesitará producir un 70% más para satisfacer las necesidades de una población creciente y evitar la incorporación de nuevas tierras para cultivos, con el resguardo de los hábitats naturales y los bosques.

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