La primera mujer que compuso una ópera

Información General 22/11/2015 Por
DIA DE LA MUSICA
FOTO ARCHIVO// FRANCESCA CACCINI./  Fue la primera en componer una ópera.
FOTO ARCHIVO// FRANCESCA CACCINI./ Fue la primera en componer una ópera.
Francesca Caccini fue una compositora, cantante, profesora de música y poeta italiana de los albores del Barroco. Nacida a mediados de septiembre de 1587, en la Florencia de los Médicis, era hija del compositor y cantante Giulio Caccini, quien la inició en estudios musicales de canto, laúd y composición. Su madre, Lucía Gagnolanti, eran también cantante. Con tan sólo trece años, Francesca realizó su primera actuación en público como cantante en la boda de Enrique IV de Francia y de María de Médicis, ya que su padre participó en la organización y composición de la música para la ceremonia. Giulio Caccini era uno de los músicos más notables y experimentados de la corte de los Médicis. Fallecida su esposa, en algún momento antes de 1604, Giulio Caccini se casó con otra cantante, Margherita di Agustino Benevoli della Scala.
A principios de su carrera, la joven Francesca actuaba con su padre, su madrastra y sus dos hermanos con el nombre de Concerto Caccini. En 1604 la familia Caccini completa viajó a Francia, donde el rey Enrique IV quedó tan sorprendido con sus actuaciones que propuso a Francesca que se quedase a su servicio, pero los Médicis no estaban dispuestos a desprenderse de la joven y se opusieron a su marcha, por lo que tuvo que regresar a Florencia, donde su fama siguió creciendo. Se la conocía como la Cecchina.
Francesca forma, junto a su hermana Settimia, el dúo "Concerto delle donne", que interpretarán música para el Gran Duque Fernando I de Toscana y su consorte Cristina de Lorena. La Gran Duquesa, mujer atraída por los saberes científicos, se convierte en benefactora de la joven compositora. Inmediatamente promueve que Francesca reciba una instrucción adecuada en el arte del contrapunto, al tiempo que garantiza su sustento propiciando un matrimonio con un miembro de la camerata florentina, el apuesto tenor Giovanni Battista Signorini, boda que tiene lugar en noviembre de 1607. El matrimonio tendrá una hija llamada Margherita.
Sobre las excepcionales cualidades humanísticas de Francesca tenemos el testimonio de Cristofano Bronzini, compañero en la corte de los Médicis. Escribe de ella que no sólo es un enorme talento en la música, sino que además dispone de una excelente educación en idiomas, aritmética, astrología y alquimia. Es también una instrumentista de primera clase, ya que domina con igual soltura el arpa, el laúd, la tiorba y el clave.
Conjuntamente con el libretista Michelangelo Buonarrotti, Francesca escribió música para muchos intermedios en la Corte de los Médicis. También fue pionera al crear una escuela de canto tal como ahora las conocemos y en 1615 se representó en el palacio Pitti "Il ballo delle Zigane", una especie de ópera, forma musical que por entonces acababa de nacer, compuesta por ella. Antes de 1618 era uno de los empleados mejor pagados de la corte y cobraba más que su padre. En 1619 puso música a "La fiera" con letra del propio Michelangelo.
Francesca fue la primera mujer en componer una ópera. La primera, estrenada el 2 de febrero de 1625, se llamaba "La liberazione di Ruggiero dal isola d'Alsina" compuesta para la visita del príncipe Ladislaus Sigismondo, y con la que obtuvo tal éxito, que llegó a interpretarse en Varsovia en 1628, y fue la primera ópera italiana representada fuera del país. En total escribió cinco óperas, cuatro de las cuales se han perdido. Compuso también obras religiosas, seculares, vocales e instrumentales, pensadas para su voz y capacidad, pero la única colección que se conserva es una publicación de 1618, El musiche del delle del libro del primo de II. Con Francesca se produce una excepción, ya que fue bastante valorada en su época y gozaba de tal fama que la llamaban "la Monteverdi de Florencia".
Su esposo falleció prematuramente en 1626 y pronto Francesca contrajo de nuevo matrimonio con el aristócrata Tomaso Raffaelli. La pareja se estableció en Lucca, y un año después de su matrimonio, tuvieron un hijo, también llamado Tomaso. El fallecimiento de su segundo marido en abril de 1630, deja a Francesca en una posición económica desahogada. En la misma época, se produjo un brote de peste en Lucca, no pudiendo salir de la ciudad hasta 1633. Una vez que la cuarentena fue levantada, Francesca decidió regresar al servicio de los Médicis con sus hijos. La compositora abandonó de nuevo Florencia en 1641 y ya no se conocen más detalles sobre su vida.

Aporte del Centro Toscano de Rafaela

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