Sobre la independencia

Editorial 09/07/2015
A esta altura cabe preguntarse qué se entiende por el concepto de "independencia".
Apenas quedan 365 días para que se cumpla el Bicentenario de la Declaración de la Independencia argentina, un hecho ocurrido un 9 de Julio de un lejano 1816. Se abre, por tanto, un período favorable para releer uno de los hechos fundacionales del país y cuál es su interpretación actual, teniendo en cuenta que se prepararán actividades especiales a partir del 2016 para conmemorar ese acuerdo. 
Hace casi 200 años no había dudas: el término independencia aludía directamente a cortar definitivamente los lazos con la Corona de España, que había gobernado estas pampas a través de un virrey hasta mediados de 1810, cuando se produjo la Revolución de Mayo. El objetivo fue formar un gobierno propio para decidir por sí mismo el rumbo de la joven nación que atravesaba una etapa de formación -mientras se sucedían las guerras independentistas- al igual que otros países que también buscaban romper la dependencia política de los españoles. 
A esta altura cabe preguntarse qué se entiende por el concepto de "independencia". Un recorrido histórico debe hacer escala, inevitablemente, en la denominada "Teoría de la Dependencia" alumbrada a mediados del siglo XX por cientistas sociales ante la situación de estancamiento socio-económico de los países latinoamericanos y también en respuesta a la llamada Teoría del desarrollo.
En este sentido, la Teoría de la Dependencia aludía a los términos de intercambio que en el marco de una economía mundial perjudicaba a los países no desarrollados, que debían resignarse a producir materias primas con bajo valor agregado y cumplir así un rol secundario en el escenario global. En este esquema, las naciones más avanzadas se reservaban la producción industrial con alto valor agregado, lo que en la práctica significaba un desigual intercambio y profundizar la relación desigual, en la que los ricos aumentarían su riqueza y los pobres, su pobreza. 
En tanto, en el colectivo del movimiento peronista surgió una nueva concepción de la independencia, cuando se acuñó la dualidad "unidos o dominados". El general Juan Domingo Perón consideraba, en el marco de un contexto de Guerra Fría, que el año 2000 encontraría a las naciones latinoamericanas unidas o dominadas y por eso propiciaba una mayor integración y hermandad entre los pueblos, tal como alguna vez postulaba Simón Bolívar en la primera etapa del siglo XIX. 
Además, se consolidó una nueva dependencia esta vez del capital financiero internacional. A partir de la abundancia de dinero barato en la década del 70, originado en los petrodólares de los países árabes, la mayoría de los países latinoamericanos tomaban deuda para financiar obras públicas y buscar un mayor desarrollo. Hasta que un buen día esa coyuntura favorable se terminó y dio lugar a la crisis de la deuda, esto es muchos países de la región ya no podían cumplir sus compromisos ante el encarecimiento de las tasas, por lo que no tenían otro remedio que refinanciar su pasivo y resignarse a las imposiciones de los organismos multilaterales de crédito, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. 
Por eso hay quienes sostienen que desendeudarse es reconquistar independencia y soberanía no sólo territorial sino capacidad para enfrentar a los propios organismos y no aceptar condiciones abusivas para garantizar el pago de una deuda. 
En este nuevo marco, surgen nuevas variantes de uso del concepto de independencia. Si hacia el exterior se lograba romper la dependencia con los organismos de crédito internacional, hacia adentro del país se busca romper con el poder de las denominadas corporaciones, que en otros tiempos tenían suficiente fuerza para condicionar a los distintos gobiernos. 
Aquí se inscriben las afirmaciones del ministro de Economía, Axel Kicillof, cuando no hace mucho tiempo analizaba la crisis y la inestabilidad de la economía mundial. "Los precios han caído de manera catastrófica, como a quien se le cae el techo de su casa encima. Afortunadamente hemos creado una independencia económica que nos permite sostener la producción local y primaria, en un contexto de fuertes caídas de mercados internacionales", subrayó el funcionario. 
En la misma línea, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hizo referencia a la independencia económica cuando visitó, el año pasado, la sede de la Unasur en Ecuador. Hacía referencia que esa institución conformada por los países de la región "representa la historia sufriente de nuestros pueblos desde la misma emancipación, y esta segunda batalla que estamos dando en este siglo XXI que es la de la independencia económica". 
Tras este análisis, queda claro que el concepto "independencia" puede aplicarse a diversos contextos, en oportunidades en tiempos donde la tensión política adquiere alto voltaje, como en las elecciones. 


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