Los desafíos de Martino

Deportes 09/07/2015
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FOTO ARCHIVO “TATA”. Martino no pudo ganar la Copa América en su primera final con la Selección.
Acaba de finalizar otro torneo internacional pero a diferencia de lo sucedido en Rio de Janeiro donde el contrato de trabajo de Alejandro Sabella expiraba después del mundial, esta historia para Gerardo Martino, recién comienza.
En nuevo entrenador nacional tuvo todo muy claro desde la firma de su vínculo con la AFA, el último deseo de Julio Grondona; sabía por ejemplo que ese imaginario testimonio que recibía del conductor anterior, era virtuoso y pesado. Lo positivo, un recambio que Sabella articuló a partir del liderazgo de Lionel Messi dueño y señor del campamento; también resultaba atractivo, recibir a un grupo que todavía y a pesar de encontrarse en un punto justo de madurez, tiene por delante varios años de protagonismo con un promedio de 27 según la ficha del último plantel y que pudo sortear los obstáculos más intrincados llegando a una final en el campeonato más competitivo del planeta después de 24 años.
Claro que recibió sin beneficio de inventario también, las limitaciones de esta camada que no termina de tomar el toro por astas y deambula periódicamente por el costado del éxito. Se asoma, insinúa tener con que llegar a la gloria pero, sus vacilaciones al momento de escribir ese capítulo final, se desgranan penosamente.
Es decir, Martino es el jefe de un grupo de alta calificación, seguramente de los mejores, pero afectado de un síndrome cuya terapia no conoce y que representa hoy, el principal reto en su carrera cómo técnico de elite.

EL SISTEMA Y
SU FLEXIBILIDAD

Después de la final de esta Copa América jugada en el estadio Nacional de Santiago, la discusión se ha tornado propicia porque, lamentablemente, un revés sigue siendo el mejor disparador y la derrota aún por vía de los penales, el blanco predilecto de la mayoría para discutir absolutamente todo. De modo que si el entrenador, no se abroquela en su verdad y difunde de manera precaria razones inconsistentes, entonces esa caída dolorosa se convertirá en una aliada para introducir las modificaciones que lo muestren lúcido a cargo de esta pesada responsabilidad.
Es verdad que la derrota llegó demasiado temprano en un proceso que todavía es incipiente y según el propio Martino, se encuentra en la fase experimental. Pero, si esa tensa y emotiva serie de penales el domingo se cerraba con una consagración criolla, muchos se hubieran desplazado con gran naturalidad de la crítica al elogio postergándose de esta manera, un debate que entiendo es inevitable.
Argentina juega no sólo como le impone el manual de su actual conductor, sino además, como los jugadores elegidos desean hacerlo, con lo cual, el sistema podría no encontrar las objeciones que a veces, son necesarias para la revisión. Jugar en la búsqueda obsesiva de la posesión del balón a como dé lugar, genera anticuerpos que no son otra cosa, que las respuestas de los rivales y sus estrategias para contrarrestarlas. El equipo nacional es tan altruista como predecible y esa lateralidad en defensa del balón y en la proclama de encontrar los espacios pacientemente, se convierte en ocasiones cada vez más frecuentes, en un producto tedioso y e irrelevante..
Abundaron los ejemplos en Chile, agravados por la mano blanda de este supuesto noqueador serial que autorizó inconscientemente a que rivales como Jamaica y Colombia, este último en su peor momento, a desafiarlo de tal manera, hasta poner en riegos la continuidad en el campeonato. El manual de excusas funcionó con infinidad de sinónimos; claro que la Selección Argentina pudo haber goleado en todos los encuentros de la copa y que lo consiguió en el segundo partido ante Paraguay en el marco de la semifinal pero esa foto, al fin y al cabo, sería una excepción de la regla ya que horas después ante los chilenos, su indolencia ofensiva se encargo de alejarlo del título.
Tan es así que hasta en los penales ofreció una versión acalambrante.
De todas maneras el futuro inmediato, debería motivarlo al entrenador una vez disipado este desasosiego; la riqueza técnica y las variantes de las que dispone, son infinitas si además logra ser creativo y no empantanarse en la presunción de contar con valores diferentes a los que indudablemente, hay que volver a disciplinar en función de equipo en lo táctico y en los atributos emocionales, una imagen que poco se relaciona con la historia de nuestra escuadra nacional.

GRATITUD Y COMPROMISO
Esta cobertura a lo largo de casi un mes desde Chile, ha enriquecido profesionalmente a este cronista como en tantas otras oportunidades y conlleva un sentimiento de gratitud que es necesario compartir.
Gracias a LA OPINION por ofrecerme periódicamente este espacio que intento honrar con lo mejor de mis cualidades y perseverancia; a los lectores cuyo estímulo energiza; a los destacados anunciantes que acompañan estos trabajos y a mis compañeros de Radio El Espectador por el soporte diario.
Seguimos con la Selección Argentina, ahora cerca del comienzo de las Eliminatorias para Rusia 2018.

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