Capitán en franca recuperación

Deportes 10 de enero Por
El “Moncho” Bovaglio realiza la pretemporada con muchos avances y ya empezó a tomar contacto con la pelota. Luego de un 2013 nefasto por la lesión trabaja a destajo para volver al equipo en el corto lapso.
Sólo un partido y medio jugó en 2013. Luego la lesión, en Catamarca y por Copa Argentina, y un parate inédito para una carrera prolífica. Lucas Alfredo Bovaglio, el capitán de Atlético de Rafaela, padeció el año pasado dos operaciones, lo que le imposibilitó hacer lo que hace desde hace más de 10 años que es jugar al fútbol.
Este arranque de año lo encuentra cumpliendo con todo lo establecido para su recuperación, pero trabajando a la par del resto más de lo imaginado. Mientras cuerpo técnico y compañeros resaltan su esfuerzo el “Moncho” sigue adelante. Aquí la charla con el referente “celeste”, que prometió no cortarse el pelo hasta volver a las canchas: “sigo adelante con esto a pesar de todos los críticos que he tenido, más allá que un par me dijeron que ahora que me lo dejé crecer, que lo banque. Me miro al espejo y veo que es el último manotazo de ahogado porque seré un próximo pelado. Si puedo tapar con los rulos las entradas, lo haré. Cuando no me quede estéticamente bien algo habrá que hacer. Ya me pusieron nuevos apodos como Larry o Crosty. Nunca me van a decir ni Príncipe, ni Mago, nada de eso…”

-Lucas venís de un 2013 que seguramente va a ser mejor olvidar…
-Y… en la parte deportiva no fue positivo. Lamentablemente casi no pude jugar y después a sumar desde afuera cuando estaba con mis compañeros, hacer que el día a día sea lo más llevadero posible. Yo tengo una personalidad muy especial y estar en la situación en la que estaba realmente se me hacía complicado. Estoy a pocos días de cumplir 11 meses de la lesión, es muchísimo tiempo en la vida de un futbolista y más a la edad que tengo yo, donde cada año pareciera ser el último. Perder uno de esos años es complicado. Pero bueno, en otros aspectos uno sigue viviendo y uno es esposo, padre, hijo, tenés tus amigos, entonces tratás de hacer una vida normal.

-El plantel se renovó, se rearmó con vos fuera del equipo. De cualquier manera en una charla de la semana pasada, Bastía te resaltaba como el verdadero capitán. ¿Cómo estás en el grupo?

-Cuando empezó este proceso la situación era especial porque yo estaba volviendo de la segunda cirugía y prácticamente no convivía con mis compañeros. Me cambiaba directamente en la sala de kinesiología, trabajaba con ellos, entonces no vivía el día a día del vestuario, que es lo que te va marcando la ascendencia que vos tenés en el grupo, la importancia que tiene tu palabra. La temporada pasada estuve lesionado pero antes de cada partido, antes de saltar a la cancha yo daba la última arenga y me sentía respetado. El hecho de haber perdido casi 2 meses de convivencia con el nuevo plantel hacía que yo no sepa realmente qué grado de importancia o qué influencia podía llegar a tener sobre mis compañeros. Creo que respetaron mi lugar y más allá que antes de los partidos hablan otros, creo que cuando tengo que hablar lo hago, cuando tengo que dar un consejo a los más chicos lo hago y me siento escuchado. El hecho de que el “Polaco”, un tipo con una dilatada trayectoria respete eso habla de su humildad. Todos me siguen teniendo como un referente, como una persona que cuando voy a abrir la boca no solamente no es para bostezar, sino para decir algo que puede sumar.

-Te vemos correr a la par de tus compañeros, prácticamente uno más del grupo. ¿Cómo es tu situación hoy?
-Estoy gratamente sorprendido porque hasta ahora he realizado todos los entrenamientos, inclusive el de fútbol reducido, con más contacto no solamente con la pelota sino con mis compañeros también, con más roce. El hecho de haberme metido a trabajar ahí, lógicamente con los temores del caso, con la inseguridad que me provoca haber estado muchísimo tiempo sin estar en contacto con la pelota, con el vértigo que impone un fútbol reducido, me generó cierto temor. Pero me calcé las canilleras y adentro. No quiero hacer locuras, pero mientras más minutos de entrenamiento pueda sumar sé que van a ser positivos. Estoy buscando la puesta a punto, sé que me falta, sé que todavía tengo un déficit de fuerza en las piernas, sé que si tendría que hacer un fútbol formal no lo podría hacer como yo lo quisiera. Los dolores que tengo son los dolores típicos de una pretemporada, los tengo yo y la mayoría de mis compañeros. La semana que viene no sé si viajaré con el resto de mis compañeros, si me quedaré en la ciudad. Trato en estos días de sacar el mayor provecho posible y mientras pueda trabajar a la par del resto no solamente me viene bien en la parte física sino especialmente en la parte mental.

-¿Cómo viste el rendimiento de Garcé y Erramuspe, con quiénes podés llegar a pelear por un puesto en el corto tiempo?

-La verdad que los vi muy bien. Cuando el “Chino” llega a la ciudad le dije “las dimensiones de esta cancha te van a ayudar muchísimo y la gente que tenés alrededor, compartiendo la última línea, te van a resolver muchos problemas”. Después afloró su mejor nivel, su jerarquía, sus condiciones y terminó redondeando un muy buen campeonato. Hubo partidos que realmente los jugó en un nivel superlativo, se lo dije después de cada partido porque uno lo veía de afuera, prestás especial atención en los movimientos, en cómo se maneja y realmente hay momentos que te das cuenta que le sobra para jugar. Y a Rodrigo lo vi muy bien, firme en la marca, es un jugador que no va a tener actuaciones sobresalientes pero generalmente cumple. Realmente creo que los dos han redondeado un muy buen semestre.

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