Editorial

La Palabra 12 de septiembre Por
Alma grande

Verla en escena es atenerse a las consecuencias. No se puede predecir cuál es su próximo movimiento, pero menos aun qué sonido fabricará sabiamente para convencernos de que la música no tiene límites presupuestos. Ella actúa, porque es actriz, mientras utiliza todos los recursos que están diseminados a su alrededor y halagarnos con cada sonido perfectamente logrado para solaz del público que sonríe mientras escucha, pero aplaude de la manera más sincera cuando termina cada versión en vivo de esos cortometrajes en blanco y negro donde Chaplin hace de las suyas. Nuestra entrevistada lo tiene claro: hay que dejarlo todo en el escenario para tenerlo todo cuando se baja para abrazar y que la abracen fuerte. No queda más que agradecerle lo que da.

Raúl Alberto Vigini

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