La incidencia de las elecciones del domingo

Notas de Opinión 08/07/2015
MAPA POLITICO NACIONAL
Las elecciones anticipadas en los distritos no predicen resultado nacional, pero crean "clima político". Por esta razón, en la noche del 5 de julio Macri festejó el resultado en primera vuelta de su candidato en la Ciudad de Buenos Aires; De la Sota y Massa hicieron lo mismo con la victoria de Schiaretti en Córdoba; y, más modestamente, Scioli hizo lo propio en La Rioja.
Pero en términos políticos los efectos son diferentes. El oficialismo nacional, que esperaba ocupar el segundo lugar tanto en Córdoba como en la Ciudad de Buenos Aires, quedó relegado al tercero en ambos distritos, que sumados representan el 17% del padrón electoral nacional. En la elección de legisladores de Corrientes perdió por casi 15 puntos y además fue derrotado frente al Peronismo tradicional en las PASO realizadas en La Pampa. Sólo ganó en la Rioja, distrito que es el 0,8% del padrón y donde el Peronismo se viene imponiendo en forma interrumpida en todas las elecciones de gobernador realizadas desde 1973.
El PRO tuvo una mejor elección, pero no alcanzó las expectativas esperadas. Nadie puede decir que 45% de los votos y 20 puntos de ventaja sobre el segundo, como obtuvo Rodríguez Larreta, no sea un buen resultado, pero en los días previos a la elección se había generado cierta "ilusión" de que la popularidad de Macri en el distrito permitiría a su candidato alcanzar el 50%. La "triple alianza" (PRO, UCR y el Frente Cívico), que apoyó el Jefe de Gobierno porteño en Córdoba, fue derrotada y quedó a 6 puntos del candidato del gobierno provincial, pero fue una elección mejor de la esperada.
El espacio de Massa y De la Sota obtiene cierta presencia nacional con el triunfo de Schiaretti en Córdoba, al igual que con la presencia del primero junto al gobernador de Corrientes en su triunfo provincial. Pero el triunfo cordobés estuvo por debajo de lo que mostraban las encuestas y ello dejó cierto sinsabor.
En la Ciudad de Buenos Aires el segundo lugar de Lousteau, que pasa a la segunda vuelta con el 25%, es un buen ejemplo de lo que en política puede denominarse "ganar perdiendo". Quizás haya sido el gran "ganador" de la elección. Esto crea una situación inédita en el distrito, ya que el 19 de julio el 100% de los votos positivos estarán por candidatos opositores al gobierno nacional, que además integran un mismo espacio. Ya el candidato presidencial de la UCR (Sanz) ha dicho que esta elección puede anticipar su disputa con Macri del 9 de agosto.
Pero yendo hacia atrás, ya son 9 los distritos que han elegido gobernador, los que en conjunto llegan a casi 40% del total del electorado nacional. En 8 de ellos ganó quien estaba en el poder, asumiendo que en la segunda vuelta porteña seguramente triunfará el PRO y que en Tierra del Fuego un aliado de la Casa Rosada fue reemplazado por un Kirchnerista. Mendoza fue el único distrito donde se votó el cambio. Ello implica que el supuesto antagonismo entre continuidad y cambio puede ser un tanto ambiguo o incluso contradictorio.
Sobre 9 candidatos, los que apoyó Macri habrían ganado en 2 (Ciudad de Buenos Aires y Mendoza), y los que hoy se alinean con Scioli en 3 (La Rioja, Salta y Tierra del Fuego). Las elecciones locales no han mostrado todavía una dirección definida. 

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