"Hay que echar a policías atorrantes"

Policiales 08/07/2015
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"No se puede seguir conduciendo erráticamente a la Policía, y hay que echar a los dos mil atorrantes que no ocupan su cargo desde hace más de tres años", dijo José Spadaro (secretario de Análisis y Articulación de Procesos Interministeriales de nuestra Provincia), en alusión a los que tienen carpeta médica, o agentes que no tienen condenas firmes y usufructúan del pase a disponibilidad, cobrando buena parte del sueldo.
Y agregó que “lo primero que se debe hacer es reconfigurar la Policía: de una Policía del Estado a una Policía de protección social. Esto significa que la Policía no debe estar como un apéndice o un instrumento del poder, dedicada a preservar el poder, ser la Policía de la represión sino para preservar la paz en la sociedad. Esto cambia completamente la matriz en la formación. Si se hace esto la Escuela de Policía debe volver a establecerse en los parámetros modernos, que tenga dos ejes principales de capacitación que es la criminología y la criminalística, que hoy no se estudia.
-¿Por qué?
-Porque la reforma del año 2006, cuando se creó el Instituto de Seguridad Pública, pensó -porque en ese momento estaba en boga en el país- formar personas con matriz universitaria que le den un vuelo más cercano al humanismo, y de esa manera evitar el autoritarismo y la brutalidad policial. Quisieron introducirlos al mundo académico y no al mundo policial neto. Y esto fue una cosa a medias porque si solo tenemos egresados técnicos en seguridad, solo tenemos empleados. Y el policía es un funcionario a quien el estado les da las armas para cuidar la seguridad. Por eso queremos que estudien criminología para que entiendan el delito y al delincuente, y criminalística para entender toda la tecnología para investigar el delito.
- ¿Qué prevé una reforma?
- La ley de reforma policial recoge las mejores experiencias en el mundo. La nuestra no va a ser una Policía militarizada, sino civil con disciplina y con cadena de mando. Va ser una Policía reformulada en su despliegue en las Comisarías, que se están revisando. Hoy está la Policía de Investigaciones, que es la que investiga los delitos, pero para mí las Comisarías deben volver a tener un espacio para recibir las denuncias de los vecinos e investigar los robos menores, pero que son los que más lastiman al vecino.

- ¿En qué etapa cree que el policía se corrompe: en la formación, en su primer destino o antes aún de ingresar?
- En cada una de esas etapas: tengo que darle una formación al cadete para que rechace al delincuente, tanto como al superior que delinque. Si lo mando a un lugar donde se ha consentido el delito, claro que se va a corromper. El problema grave de la Argentina con la Policía es que no se puede ser un poquito delincuente: el que se quedó con 10 pesos es lo mismo que el que se quedó con 100, y ninguna es una cuestión menor. Hay 300 bajas de policías que se dieron en la gestión de (Gerardo) Chaumont. Antes, diría históricamente, la Policía vivía con el tema de la prostitución, el juego clandestino, es decir que la recaudación era una cuestión tolerada y ahí empezó la gran pudrición. Hasta que se metió a consentir al narcotráfico, que es lo más grave y los más peligroso para una sociedad. El poder del narcotráfico es el poder del dinero y del miedo: corrompe o mata. 
- Por lo que dice debería haber condenas ejemplares para aquellos 8 ó 10 jefes policiales que están siendo investigados seriamente en la Justicia por haberse enriquecido ilegalmente…
- Creo que las condenas al policía como al funcionario civil que haya lucrado con los bienes del estado deben ser las máximas condenas a aplicar, no deben salir más de la cárcel. Hay que echar a esos dos mil atorrantes que están usufructuando un cargo sin trabajar porque tienen condenas que no están firmes o partes de enfermo, y no se los pueden dar de baja. Otro de los cambios es volver al doble grado de oficiales y suboficiales, porque no son todos comisarios ni son todos agentes. 

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