Arduas investigaciones para esclarecer robo del Pizzurno

Policiales 01 de diciembre Por
UN GOLPE “PROFESIONAL” AL QUE NO ESTAMOS ACOSTUMBRADOS
Conmocionada sigue aún la opinión pública rafaelina, por el grado de audacia e impunidad con la que se desenvolvió una banda de delincuentes para saquear dos viviendas lindantes en el barrio Pizzurno en plena mañana del viernes.
Por el grado de profesionalismo con que se movieron, es lo más probable suponer que la banda no sería autóctona sino de otra ciudad más grande y que habría actuado merced a información provista por algún “datero” local. Un rumor que corría fuertemente en la jornada de ayer daba cuenta de que una empleada doméstica que trabaja en una casa del barrio, podría haber sido la posible "entregadora".
Algunos de los datos que, a simple vista, hablan del “profesionalismo” de la banda son que, en ningún momento perdieron la tranquilidad, y que incluso portando armas se mostraron cautelosos sin actuar con violencia ni amedrentamiento hacia las víctimas del golpe. Se los vio calmos y hasta con "buenos modales".
Además, quedó a la vista y todo hace suponer que los asaltos estuvieron cuidadosamente planificados y organizados: cortar la línea telefónica y presentarse vestidos con uniformes de empresas de telefonía habla a las claras de que nada fue librado al azar y que todo fue cuidadosamente estudiado previamente para no dejar cabos sin atar.

NOVEDADES
Por expreso pedido de las víctimas y de la Fiscalía que actúa en el hecho, se reservó todo tipo de información vinculada a la identidad de las víctimas y a la ubicación de las viviendas. Sólo se deslizó escuetamente que se trataba de "dos viviendas en inmediaciones de la Escuela de la Plaza, en plena zona residencial", se dijo.
Información sobre el suceso ya traspasó los límites de nuestra zona urbana y en medios provinciales como El Litoral de Santa Fe se publicó la noticia, hablando de que “Un grupo de delincuentes, que se hicieron pasar por empleados de una empresa de telefonía, lograron ingresar a los domicilios de […] reconocidos vecinos de la ciudad de Rafaela, y tuvieron cautivos a sus ocupantes por casi tres horas, mientras revisaron minuciosamente hasta el último lugar. Se llevaron dinero y distintos efectos de valor", decía la especie. 
El silencio de radio implementado por los pesquisas y la Fiscalía local se respeta a rajatabla, y la prensa debe -ante todo- respetar la decisión e intimidad de las víctimas. El hecho de no brindar información desde Policía y Fiscalía coincide además con el propósito de no entorpecer la investigación ni dar pistas que pudieran poner sobre aviso a los delincuentes, del rumbo de las investigaciones.

QUE ES LO
QUE QUEDA

Lo que sí está claro y que debe quedar como enseñanza de todo esto -a pesar de que suene repetido- es que Rafaela hace rato que ha dejado de ser la ciudad tranquila que supo ser una vez. Debemos extremar las medidas de seguridad.
La población se ha multiplicado, en los últimos 25 años se duplicó la cantidad de habitantes, gente de otros lugares de Argentina y Sudamérica se radicó en la ciudad, y debemos reconocer que somos vulnerables frente a lo desconocido, ya no nos "conocemos todos", y una clase de delincuencia que no veíamos sino por televisión llegó a estas latitudes. Bandas frías, “profesionales” y organizadas que actúan sin demasiada piedad.
Contribuye a acrecentar la inseguridad en Rafaela, el hecho de que a través de los medios de comunicación nos vean y conozcan en distintos lugares del país, como el prototipo de ciudad “económicamente próspera -hasta rica-, abierta y confiada”, que "amablemente abre las puertas de sus casas" también ante desconocidos.
El avance de la temeridad con la cual se movilizan los delincuentes, notoria y preocupante, tiene que ver con esto: las bandas no son de acá. Vienen, dan el golpe y se van, y vaya uno a saber adónde están radicadas. Un verdadero desafío a la hora de diseñar políticas de seguridad adecuadas y a la altura de las circunstancias que nos tocan.

EL HECHO
Para recordar resumidamente el hecho, este ocurrió a plena luz del día -alrededor de las 10:30 del viernes-, en una calle ubicada al sur de la Escuela de la Plaza, cuando dos viviendas fueron copadas por una banda de delincuentes que, según testimonios recogidos en el lugar, podría haber estado compuesta por tres o cuatro integrantes que actuaron armados, con calma, y a cara descubierta.
Los integrantes de las familias y quienes llegaban a los domicilios fueron reducidos por los malvivientes, en lo que constituye un claro delito de "privación ilegítima de la libertad".
Como se dijo, los delincuentes hicieron gala de un trato alejado de la violencia verbal y física, pero sí con marcada firmeza y demostrando seguridad en su accionar. Todo esto apuntalado por la portación de armas de fuego.
Luego de saquear la primera casa, los delincuentes pasaron a la contigua, donde concretaron idéntico hecho. Afortunadamente no debemos hablar de víctimas personales o de toma de rehenes, como se ve por televisión, que podría haber ocurrido en el caso de que las fuerzas de seguridad hubiesen acorralado a los marginales, haciendo que la situación derivase en un final imprevisible y abierto.
Trascendió que el botín habría sido de 20 mil pesos, joyas y artículos de electrónica, aunque no oficialmente.

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