La falta de agua y la formalidad institucional

Locales 03 de enero Por
"No tenemos agua suficiente porque no se proyecta y actúa con criterios del largo plazo", señaló la Agrupación Agua y Futuro en un nuevo comunicado en el que nuevamente aborda una de las problemáticas que afecta a la ciudad y a su gente.
Es el mismo escenario de años anteriores, sólo que más cargado por la mayor demanda de agua potable, que no alcanza a satisfacer las disponibilidades del sistema proveedor. Nada nuevo, nada que no se sepa desde hace mucho tiempo,: un estado de crisis permanente que está lejos de ser resuelto y frente al cual se actúa respondiendo a un mismo esquema publicitario: denuncia local de la despreocupación provincial respecto de la obra del acueducto y desmentida de la autoridad santafesina. Todo ello matizado por improductivas reuniones de funcionarios conscientes de la imposibilidad de modificar en alguna medida la comprometida situación. Que seguirá creciendo en magnitud con el paso del tiempo y cuyas consecuencias justificarán sobradamente las imprecaciones de agotados usuarios pagadores del deficiente servicio que presta ASSA S.A. en Rafaela.
Empresa de la que la Municipalidad es accionista fundadora, con representación en el directorio. ¿Cómo entender, entonces, que todo pase por las formalidades repetidas en las temporadas de altas temperaturas y canillas secas? Pareciera que sólo se trata de despliegues escenográficos para dar largas a un asunto que no se resolverá hasta tanto la cañería que se tienda desde Sauce Viejo llegue a Rafaela.
Sea o no así, y más allá de que ello se produciría, en el mejor de los casos, pasados cuatro o cinco veranos y con más sedientos a la espera del conducto salvador, lo que corresponde es abrir el caso y dar al conocimiento público, con la mayor amplitud posible, todo lo relacionado con la obra. Dado que no se trata de una cuestión de Estado que requiera del secreto (si cabe esto en una república, democrática para más), nada se opone a que la ciudadanía sea informada acerca del plan general del proyecto, de las etapas de construcción previstas, el estado actual de los trabajos, el ritmo de marcha, la inversión total necesaria, las fuentes de financiación, etc.
Sería un excelente ejercicio democrático en un contexto en general vacío de ejemplos en tal sentido, donde el ciudadano, ya usuario de la prestación, ya contribuyente provincial y municipal, es parte esencial del sistema que se sustenta con su entrega. Relegado a la mera condición de aportante, debe aceptar lo que disponga el poder administrador, en general renuente a darle explicaciones y pruebas fehacientes sobre el manejo de los recursos del erario. La transparencia de los actos puede afectar la gobernabilidad, según interpreta un funcionario. Casualmente, representante de los vecinos en el Concejo Municipal.

MIENTRAS TANTO…
Razonable será asumir la perspectiva abierta con honradez de miras. El interés público en juego lo exige. Debe repararse en cuestiones que, tal como muestra la realidad, reclaman prioritaria atención y respuestas concretas. Nos referimos a las siguientes:
Concientización. La solidaridad es un factor fundamental a tener en cuenta en esta situación de emergencia. El promoverla en relación con las conductas personales debe estar en el centro de una estrategia a desarrollar por la autoridad municipal. La planificación que se lleve a cabo a los fines de inducir un consumo responsable no puede obviar, necesariamente, acciones de control que, como en el caso del uso obligado del casco y el cinturón de seguridad, incluya sanciones correctivas. En el marco general respectivo pesan cuestiones tales como el llenado de natatorios y piletas, el uso industrial y comercial, el baldeado de veredas, lavado de automóviles y todo otro destino incompatible con el propósito perseguido. Desde luego, la educación no debe estar ausente. La inclusión de la temática en los planes de estudio de los niveles primario y secundario es imprescindible.
Medidores. Es historia vieja. En el contrato de concesión de los servicios de la DIPOS figuraba como prioritaria su colocación. No fue así y el Estado no solo no reclamó sino que, convertido nuevamente en prestador, tampoco se lo propuso. La cuestión amerita, por su trascendencia, el tratamiento que las circunstancias imponen.
Emergencias. No deben descartarse situaciones críticas. Hubo dos en la década pasada que por suerte fueron superadas prontamente. ¿Qué pasaría ahora si un eventual colapso del sistema no pudiere resolverse rápidamente? ¿A qué medios recurriría la autoridad municipal para enfrentar el caos que indudablemente sobrevendría?

LO PREVISIBLE…
Lo que antecede surge de la lectura de los hechos y sus antecedentes. El estado de cosas a que se ha llegado no es producto de una confabulación imperialista o cosa parecida sino a la falta de reacciones propias, de decisiones políticas que es dable esperar de un Estado conducido responsablemente.
No tenemos agua suficiente porque no se proyecta y actúa con criterios del largo plazo. Porque prima la coyuntura, la especulación mediocre que asegure resultados cercanos y restringidos. Por el interés político egoísta que subordina lo general a lo particular. Cosa que encaja perfectamente en el orden establecido, donde la razón no suele prevalecer. Ni tiene oportunidades.

Te puede interesar