Debate con tensión en el Club de los Abuelos

Locales 16 de noviembre Por
EL TIEMPO PASA Y LAS SOLUCIONES ESTAN CADA VEZ MAS ACOTADAS
Con algunos momentos ríspidos y de ánimos caldeados, entre 50 y 60 socios del Club de Abuelos de Calle Palmieri, participaron anoche de la “Asamblea Informativa con carácter urgente” que venía pidiendo un grupo de ellos, sobre el estado y avances en la causa por ruidos molestos llevada adelante por una vecina de la Institución y que tan en vilo los tiene, ya que hace más de un año tiene el Club paralizado, impidiéndole la realización de fiestas y por lo tanto con sus ingresos congelados durante todo este tiempo, haciendo insostenible seguir en esta situación.

LA SITUACION
Encabezó el encuentro la Comisión Directiva del Club de Abuelos y su presidente Reinaldo Balzarini, junto al abogado Lisandro Mársico, quien gestiona el caso y asesora a la Comisión. Se recuerda que a principios de mayo Balzarini ganó nuevamente las elecciones internas que lo tendrán como presidente por un lapso de dos años a partir del comicio y que no está entre sus planes, de ningún modo, renunciar.
La situación es grave. “La aislación acústica no tiene solución -inició Mársico-. Por más que se invierta muchísimo dinero (según las pericias) no está asegurado el resultado final”, expresó. Lo cual significa que no tiene sentido seguir invirtiendo dinero -mucho- para algo de lo cual se desconoce su resultado. Todos coincidieron en este punto.
La última pericia judicial (a cargo de un perito sorteado de la ciudad de Santa Fe) fue el 25 de septiembre último. Antes, el Club había hecho las obras de insonorización recomendadas por su asesor, como la colocación de membranas en las paredes que dan al comedor del vecino que, es el sector más afectado por los ruidos. Sin embargo, hecho este esfuerzo infructuoso, el resultado de la pericia volvió a dar un resultado negativo para los Abuelos.
Hechas las últimas mediciones a las 23:00 del 25 de septiembre, “aunque dieron menos de 90 decibeles -explicó Mársico- el ruido sigue 'resultando molesto' para el vecino”, dijo. “Es un obstáculo casi imposible de superar -agregó-, salvo que podamos bajarlo a menos de 80 decibeles”, señaló.

CONVENIO
En vistas de la situación y, según se informó en la Asamblea, la única solución viable sería llegar a la firma de un convenio entre las partes: el vecino, el Club y la Municipalidad (que es la parte demandada por el incumplimiento del Club, de la Ordenanza 4.141 de ruidos molestos); y que luego ese Convenio sea homologado por la jueza a cargo del expediente, la Dra. María José Alvarez Tremea (jueza de Primera Instancia en lo Civil y Comercial, 4ª Nominación).
El convenio debería garantizar al vecino dos puntos: el primero, que no se llegará a los 80 decibeles en los bailes; y el segundo, la compra de un aparato electrónico de última tecnología -que el Club ya aceptó comprar-, llamado 'Sistema limitador y/o compresor de sonido', el cual presenta un costo “accesible” -dijo la CD- que no supera los 7 mil pesos.
El resto es sólo buena voluntad: “Este sería el principio para que el vecino acceda -dijo el abogado Mársico-, pero queda a merced de su buena voluntad”, afirmó. Otra solución no hay por el momento, salvo cerrar y mudarse a otro sitio. Algo muy difícil de digerir para el Club.

ALGIDO
DEBATE

Los cuestionamientos al presidente Reinaldo Balzarini también fueron varios.
El presidente de la vecinal del Bº Juan de Garay y de la FEV, Héctor Moscardo, disparó dardos en más de una oportunidad.
Uno de sus primeros cuestionamientos fue “quién y cómo se hicieron los trabajos de aislación”, que no llevaron a ninguna parte. También objetó Moscardo que, “¿Por qué no se informó antes esta situación?”, a lo que Mársico respondió que, “la idea fue ir avanzando en algo más concreto para ofrecer una solución al Club”, dijo.
En otro orden Moscardo propuso también, la solución encontrada por el Club “9 de Julio” con su boliche “Mr. Loco”, donde habrían dado muy buenos resultados colgar telas en los cielorrasos, lo cual mejoró notablemente la acústica del lugar, aseguró. Esta propuesta tuvo muy buena acogida, como así también la de retirar carteles metálicos de las paredes que no ayudan en el problema acústico.
Otro socio pidió a Balzarini, a viva voz, “tener más comunicación con los socios. Apoyo lo que están haciendo -dijo- pero nos gustaría sentirnos más útiles para el Club”, afirmó. Otro momento de tensión se generó cuando alguien preguntó porqué no se hacían más las fiestas en el salón alquilado de la Parroquia “Santa Rosa”.
Finalmente, Lisandro Mársico -salomónicamente- aconsejó: “Debemos tener buenas relaciones con el vecino, el diálogo es fundamental. Yo hago el trabajo de gestión y no de abogado, y quiero terminar lo empezado. Hice el máximo esfuerzo para que esto salga adelante de buena forma”, concluyó el letrado.

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