Rafaela y su gente

Locales 10 de noviembre Por
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Hoy: Alcides Castagno

Alcides Castagno (70) es una de esas personas que, por su extensa trayectoria en los medios de comunicación social locales -en radio, televisión y también en medios gráficos como LA OPINION- todos creen conocer. Sin embargo no es así; hay una vasta y profunda historia -sencilla a la vez-, que habita en la persona que hay detrás del personaje.
Dueño de una fina ironía, ácida y amable a la vez, se presenta ante conocidos y los que no lo son siempre de buen humor; lo que despierta la simpatía y amistad de cuantos interactúan con él. Justamente en el Día del Periodista de 2010, esto le valió un premio de sus colegas en el Círculo de la Prensa de Rafaela, en homenaje a su trayectoria y hombría de bien.

FAMILIA E
INFANCIA

Alcides Castagno nació en el campo, cerca de Roca, el 3 de mayo de 1943; permaneciendo allí hasta los 7 años cuando se vino a vivir a lo de sus abuelos a Rafaela en una casa que tenían en bulevar Roca, para comenzar la escuela primaria en el Colegio San José de los Hermanos Maristas. En esa época se iba a la escuela hasta 6º grado, de lunes a sábado, teniendo libres los jueves. Aprovechaban ese día para jugar al fútbol y al frontón en el espacio deportivo que tenía el Colegio en la esquina de Saavedra y Aristóbulo del Valle.
Alcides cuenta con tres hermanos más: Néstor -mayor que él y ya fallecido-, María Rosa -vive en Ataliva- y José Luis -en Rafaela-. De la infancia en el campo recuerda que, “no había muchos juguetes pero sí juegos. Jugábamos con aros de metal, con las bochas de los padres, con pedazos de madera que uno se ingeniaba y se convertían en autos, aviones o muñecos… También había un cañaveral que invitaba a la aventura y las siestas eran obligatorias”, memoró Alcides. Grabadas en la memoria están las ‘carneadas’, los juegos a la tómbola, la fiesta del pueblo, el baile de conscriptos y los domingos de misa familiar. Otro de sus recuerdos favoritos de la infancia era cuando: “le llevábamos la comida a los que hacían la cosecha, acompañados de nuestros perros ‘León’ y ‘Biyú’, ir al molino, y todos los juegos que hacen los chicos en el campo. El milagro era tener una bicicleta para compartirla con los hermanos”, resumió. Finalizando con sus recuerdos de la infancia en el campo de Roca, memoró algunos de sus entretenimientos favoritos en la radio de aquel tiempo: el cómico “Dúo Buonostriano”, Pepe Iglesias “El Zorro”, los Pérez García, y las radionovelas. Era una vida de cosas simples y de “conformarse con lo que había”, describió.
Haciendo un repaso familiar, el papá de Alcides se llamaba Mateo Castagno y la mamá Claudia Bernhardt. Su tatarabuelo Martín Bernhardt fue uno de los primeros pobladores que colonizaron Esperanza. Por el lado paterno, el bisabuelo de Alcides vino de Italia en la época de la inmigración y se asentó en Roca. También se llamaba Mateo Castagno y se casó con Lucía Mainardi -hija de Gaudencio Mainardi, uno de los primeros pobladores de Rafaela que le comprara tierras a Guillermo Lehmann-. Sus abuelos fueron: Gaudencio y Rosa Castagno -en la línea paterna- y Leopoldo y Crescencia Bernhardt –por la línea materna-.
Continuando con la composición familiar hasta la actualidad, el 9 de febrero de 1965 Alcides se casó con Clara Arancibia (llevan 48 años de casados), naciendo producto de ese amor cinco hijos: Mariano, Gabriel, Rodrigo, Hernán y María Laura. Hoy Alcides y 'Clarita' tienen 13 nietos.
De los 7 u 8 años, los primeros en Rafaela en casa de sus abuelos, recuerda especialmente a su abuela, “una mujer de misa diaria que me acercó a la iglesia donde estaba el Padre Marozzi (actualmente la Catedral San Rafael); era un cura muy bondadoso. En esa época Rafaela tendría unos 30 mil habitantes”, estimó. Marozzi lo entusiasmó para ser de los niños de la Acción Católica Argentina y también monaguillo. “En una cómoda que tenía mi abuela, yo llegaba después de la iglesia, e improvisaba un altar jugando a que era cura y daba la misa”, contó. Sus amigos de esa infancia fueron: el “Colorado” Zenklusen, Carlos Quattordio, Horacio Alemandi y el -también- “Colorado” Mossuz. Por esos años sus padres vienen a vivir a Rafaela a una casa en calle 12 de Octubre, mudándose después a calle Rivadavia al 400.
Aquí en Rafaela hizo hasta 5º grado y luego lo trasladaron al Seminario Menor en Santa Fe, en Guadalupe, donde estuvo cuatro años, permaneciendo allí hasta 4º Año del secundario, cuando regresó a Rafaela sin terminar esa formación. Cuando volvió ya tenía 15 años, y se incorporó a la ex Escuela Nacional como alumno ‘libre’, ya que los programas de estudio diferían mucho entre el Seminario y esta Escuela. El cambio fue muy agotador, por tener que rendir tantas equivalencias y por eso Alcides no terminó y abandonó en el traumático intento.
A los 16 años Castagno empezó a trabajar. Su primer trabajo fue como cadete del Estudio contable Traverso Soria en calle Moreno (donde actualmente está la Escribanía Eguiazu). Siguió un paréntesis por el servicio militar que cumplió un año en Santo Tomé (1964). Siguió luego -alrededor de los 22 años- con Víctor Valsagna, en una consignataria de hacienda, y tiempo después en Edival (actual Mahle) donde hizo carrera permaneciendo cinco años, llegando a ser con el tiempo gerente administrativo.
Finalizada esta etapa, comenzaría aquella que el destino le tenía marcada para siempre: la del apasionante mundo de los medios de comunicación.

CULTURA
Y MEDIOS

Su inserción a la vida cultural -que años más tarde se prolongaría en los medios de comunicación- fue inmediata desde la temprana juventud: “Cuando volví a Rafaela a los 15 años, mi hermano Néstor estaba integrando el Teatro ‘Ricardo Rojas’ y me entusiasmó para que fuera. Yo ya en el Seminario tenía una vida intelectual intensa, me gustaba escribir, y entonces me incorporé al teatro”, recordó Alcides.
Siguió: “En la década del ’60 había en Rafaela un núcleo de actividad cultural bastante activo: surgió el Cine Club Rafaela; después formé parte del grupo que fundó ERA (Escritores Rafaelinos Agrupados), con Alberto Domenella, Fortunato Nari, Angel Balzarino y Elda Massoni (también redactora en LA OPINION)”. A Alcides le gustaba escribir poesías y obras de teatro, principalmente.
Otra de sus aficiones a principios de los ’60 fue tocar la guitarra. “Se había puesto de moda el folclore -dijo- y formamos una peña que se llamaba ‘Achalay Rafaela’”. Y contó a modo de anécdota, que un día lo llamó por teléfono Cacho Paublán, de las tertulias de Independiente, “porque había un cantor del norte, que venía de pueblo en pueblo -iba a Buenos Aires- y paraba para actuar, en este caso en Independiente. Me llamaron para acompañarlo con la guitarra, y resultó ser Jorge Cafrune, cuando todavía no era conocido”, recordó con un asombro que conserva hasta el día de hoy por lo vivido.
Al mismo tiempo que Castagno finalizaba su carrera administrativa en Edival, nacía LT 28 Radio Rafaela, que durante muchísimos años fue la única radio de la ciudad. Unica AM hasta el día de hoy. “Yo me había presentado en la radio -continuó Alcides- para ver si podía concursar para Director artístico; y el otro candidato era Fortunato Nari. Me ganó Nari”, dijo entre sonrisas. Igualmente empezó a hacer en radio micros de humor y aportes de distinto tipo.
Tomó contacto luego con “Lolo” Bauducco haciéndole algunos textos, para finalmente asociarse con él. Ya corría la década del ’70 -su etapa más prolífica en radio- y Castagno colaboraba en la mañana en “Todo Ritmo”; participando unos meses también en el noticiero del mediodía en la radio; y aportando textos y producción publicitaria en los inolvidables “Tomando Sol” y “Pero con música”. Nari lo invitó a tener mayor participación, y su carrera seguiría en un magazine de mucho éxito: “La Ventana” -también en la mañana de la AM- junto a Alicia Ferreira, María del Carmen Alleman, Sergio Bellezze, y el corresponsal Alfredo Restaldi en Santa Fe. En 1973 Virgilio Cordero es elegido intendente de Rafaela, y lo convoca a Castagno para organizar el área de Prensa de la Municipalidad. Sin dejar la radio, este se hizo cargo de esta tarea hasta 1976, cuando ocurre el Golpe militar.
En 1976 comienza su etapa en LA OPINION, a cargo de una sección sabatina llamada “Mesa Familiar”, y hasta 1977 en relación de dependencia en la época en que Renaldo Actis era el director del Diario.
En 1982 fue convocado para participar en el armado de la TV por cable -en el inicio Televisora Rafaelina SRL, y más tarde TEISA Rafaela Canal 2-. Permaneció en el Canal hasta 1992, cuando abandonó la televisión local. De 2000 a 2011 retomaría su viejo amor con el programa “Rafaela Rural”, pero emitido esta vez a través de la señal satelital de Canal Rural.
En 1992 Alcides puso en marcha la productora audiovisual “Studio 21”, con el invalorable apoyo de los hermanos Basso. Entre 1993 y 1994 allí produjo el programa televisivo “La Volanta”, dedicado a la historia y a la actualidad de Rafaela. Por último, desde 1993 hasta el día de hoy, se desempeña como proveedor de Imágenes de la Municipalidad de Rafaela; “Aquella experiencia en Prensa con el intendente Cordero me despertó un gran amor por la ciudad”, explicó Alcides para describir hasta las raíces, el gusto y la ligazón con la tarea que realiza actualmente.
Paralelamente, desde 1961 -y quizás por aquellos años de experiencia en el Seminario, atesorados en el corazón- Alcides trabajó colaborando con el Area de Comunicación Social del Obispado de Rafaela; tarea que llevó adelante -no sólo sino en equipo-, desde la época de Mons. Vicente Zazpe -primer obispo de Rafaela- hasta la actualidad; con los obispos Casaretto, Romero y Franzini; menos en la época de Antonio Brasca por cuestiones de compromiso laboral. De la época de Casaretto no olvidará nunca haber tenido un contacto “directo pero pasajero” con la Madre Teresa de Calcuta, en ocasión de su visita a Rafaela, tesoro que aún conserva guardado en un video.

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