JMJ 2013: “Haber estado allí 120 jóvenes de aquí, es algo histórico”

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El máximo evento mundial de la juventud católica, la Jornada Mundial de la Juventud, que se realizó esta vez en Rio de Janeiro (Brasil) del 23 al 28 de julio, ya finalizó. Pero sólo en los almanaques. No así en el ánimo, en el corazón, y el entusiasmo de los millones de jóvenes de todo el globo que de allí regresaron, incluyendo a 120 de ellos pertenecientes a la Diócesis de Rafaela.
Todavía radiantes de alegría, y a sólo una semana de volver, lo vivido está intacto, fresco, y lleno de una vitalidad contagiosa. Se respira en el ambiente. En ese marco, este cronista dialogó ayer con algunos de los protagonistas de la JMJ Rio 2013 de nuestra Diócesis: el padre Gustavo Giorgis -uno de los coordinadores de grupos-, con Camila García (21) y Matías Natella (23) del grupo de Jóvenes de la Catedral San Rafael.

PROTAGONISTAS
Ya metidos en la charla, Camila admitió que, “allá todavía no éramos tan conscientes de la magnitud de lo que estábamos viviendo, «caímos» cuando regresamos. Fue una experiencia increíble; los de la delegación de Rafaela estábamos todos juntos alojados en la Parroquia de 'Nuestra Sra. de las Gracias', que está en un barrio de la periferia de Rio; no es una favela pero eran muy humildes”. Y resaltó: “Nos recibieron con cantos y palmas apenas bajamos del micro; había muchos voluntarios que eran jóvenes de esa parroquia”, dijo. 
Las primeras actividades ya fueron bajo la lluvia. El primer acto fue la bienvenida que dio a los peregrinos el arzobispo de Rio de Janeiro, Mons. Orani Joao Tempesta. Dijo Camila, “Allí ya empezamos a sentir las primeras señales: el transporte colapsado, la gente cantando por la vereda, una euforia que la lluvia no pudo apagar”, contó.
Las actividades eran, por la mañana catequesis con misa -estaban organizadas por idioma-; y por la tarde las distintas actividades multitudinarias preparadas, muchas eran shows musicales en distintos barrios de la ciudad, y otras al aire libre en la playa de Copacabana. “Las catequesis las compartimos con uruguayos, mexicanos, peruanos y nosotros -dijo Matías-. Una de ellas fue dada por el Presidente internacional de Cáritas, y la otra por el obispo encargado de la Pastoral Juvenil Latinoamericana”. “Las catequesis -agregó Camila- eran de temas muy simples, y con enseñanzas muy prácticas para la vida diaria. Los jóvenes podíamos hacer preguntas y también metíamos cantos”. Continuó: “fue lo que más pudimos aprovechar -dijo-, porque eran temas muy profundos”.
Les preguntamos si pudieron entrar a la Catedral de San Sebastián el día que el Papa Francisco se encontró con los jóvenes argentinos, a lo que respondieron que: “Salimos para hacer la cola a las 6.00 de la mañana pero no pudimos entrar. A las 7.00 ya había unas ocho cuadras de cola, nada más que de argentinos. Había capacidad para 15 mil personas en la Catedral y se decía que había 60 mil argentinos. Así que a las 10.30 decidimos ir a Copacabana a reservar un lugar cerca del escenario donde Francisco daría la Bienvenida oficial a las 18.00. Estuvimos a 200 metros del escenario y allí pudimos tener el mayor acercamiento al Papa”, dijo Matías.
El padre Giorgis explicó que en realidad la única misa que tuvieron con Francisco fue la del cierre; el resto fueron Encuentros con él: el de los argentinos en la Catedral, el de Bienvenida, el Via Crucis, y la Adoración Eucarística.
“En ese momento de la Bienvenida -contó Matías- el Papa dijo una frase que me marcó: «Yo no vengo a traer oro ni plata sino a Jesucristo». Esas frases impactaron mucho en la gente y se iba generando una expectativa cada vez más grande”, explicó. “Pudimos hablar con chicos de todo el mundo -continuó-, y la fascinación que tienen por el Papa es muy grande”, acotó. Contaron también que intercambiaron mucho con jóvenes de otros países, pero que, “como amigos -dijo Camila- nos hicimos mucho de los voluntarios brasileños. Estaban siempre dispuestos, nos acompañaban a todos lados y compartimos mucho”. “Eran los que nos alojaron y con ellos estábamos todo el tiempo”, agregó Gustavo Giorgis.

MARCA INTERIOR
Sobre la imborrable marca interior que dejó la vivencia en los jóvenes nuestros, Matías dijo que, “me llegaron mucho las palabras del Papa, sobre todo en dos momentos: cuando dijo que la Iglesia necesita de santos comunes; donde también nos pidió que seamos cristianos alegres: no podemos salir de una misa tristes porque tenemos a Jesús adentro. Es lo que más me llegó al corazón y por lo cual quiero anunciarlo a todo aquél que se me cruce”, afirmó. “Y el segundo momento -continuó-, el Papa recordó una entrevista hecha a la Madre Teresa de Calcuta, cuando le preguntan dónde debería empezar a reconstruirse esta Iglesia tan golpeada, y ella contestó: «Empezando por vos y por mí». Eso es lo que Francisco nos pide, empezar a reconstruir la Iglesia, nosotros, todos los bautizados”, precisó. 
Por su parte, Camila dijo que lo que a ella más la marcó fue, “cuando los obispos nos decían que no nos preocupemos por anunciar a Cristo con palabras, sino que con nuestra propia vida lo debemos transmitir con coherencia”, afirmó la joven.
Coincidieron en que uno de los momentos más fuertes fue cuando el Papa pidió silencio por una joven de la Guayana Francesa que murió en un accidente viajando a la JMJ. “En ese momento -dijo Matías- se hizo un silencio absoluto, donde rezamos por ella. Pero eran millones de personas las que hicieron silencio, algo de una magnitud increíble”, explicó. Camila dijo que lo que a ella le impactó fue, en la noche de la Vigilia en la playa, cuando, “se veía la inmensidad de gente -con bolsas de dormir y carpas- rezando ese sábado por la noche. No había espacio para nada”, recordó. “En esa Adoración Eucarística de la Vigilia -agregó el padre Giorgis- había millones de personas en silencio absoluto, sólo se escuchaba el mar y algunos helicópteros. Fue impactante”, apuntó. 
Cerró la entrevista Gustavo Giorgis sosteniendo que, “desde lo diocesano es algo grandísimo haber podido participar de este evento católico, el más grande que reúne a jóvenes de todo el mundo. En Pastoral Juvenil no hay nada más grande, y haber estado allí 120 jóvenes de aquí, con un Papa argentino, es algo histórico, que nos quedará para siempre”, reflexionó.

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