¿Defender la vida …hasta dónde?

Información General 07/07/2015
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Con gran entusiasmo concurrí a la marcha por la vida y que vi… un puñado de personas que nos juntamos, pero no éramos más que eso… un puñado de personas que parecíamos trasgresores de una escena pintada como perfecta, la aceptación del aborto… del aborto… el asesinato más atroz que se pueda imaginar… alguien que no se puede defender y es destruido como si fuese algo común, algo sin importancia, algo efímero.
Muchos me dirán, no me enteré y es posible y esos serán disculpados por Dios, pero los otros, los que sí sabían… cómo no fueron a decir sí a la vida, sí a la familia, sí al amor. Salí de una misa y ni toda la gente que estaba en esa misa, frente a la marcha, concurrió… toda la Iglesia Católica Apostólica Romana debió estar ahí defendiendo, susurrando, gritando, haciendo oír su adhesión a la vida… que todo el mundo sienta, vea y comprenda que la vida es algo que hay que defender, cuando tantas personas, son asesinadas antes de poder aprender a hablar.
¿Por qué estamos presentes todos nosotros en este mundo? Porque hubo una madre que dijo sí a la vida aunque esto representara un problema en ese momento. A veces me pregunto porque aplicamos todo lo que pensamos para nuestra familia y cuando salimos a establecer nuevos vínculos hacia el exterior, es como que somos otra persona y nos manifestamos diferente. Creo que es el momento de pensar que el construir un mundo distinto para nuestros niños y jóvenes exige de nosotros renuncia a intereses mezquinos, generosidad en cuanto a actitudes, transparencia y nobleza de ejemplos.
Como se condice esto con personas que no salen a luchar por la vida y si bien existe un documento valioso de los obispos, no es suficiente, ya que mucha gente puede no leerlo, ni enterarse; en cambio si de todas las iglesias hubiese surgido una convocatoria masiva y se hubiese leído el documento al culminar la marcha otra sería la historia. El papa Francisco dijo a los jóvenes que hay salir a hacer lío y este sería el momento, hacernos sentir como Iglesia y como seres “humanos” amantes y defensores de la vida. Obviamente el hacer lío implica que la gente conozca, se interiorice y en consecuencia se sume al gran proyecto de ser Iglesia.
La leyes van configurando en cierta medida la cultura de los pueblos…ahora me pregunto y pregunto: -¿la despenalización del aborto qué favorece?... ¿una cultura de la vida o una cultura de la muerte? Qué triste que nuestros niños y jóvenes reciban este mensaje tan carente de valores y salgan al mundo convencidos que cuando a alguien le conviene, está bueno destruir una vida, con una voz silenciosa que no puede hacerse oír.
Pero cada vez que una vida se interrumpe, sepan que existe un grito ahogado de alguien que como vos y como yo tiene derecho a vivir y dirá porqué a mí, por qué no tengo derecho a ser, a elegir, a vivir.
De todas maneras deseo felicitar a todos los que nos juntamos y a los pastores de distintas iglesias evangélicas -no descarto que se haya sumado otro credo- que dieron mensajes contundentes y motivaron a todos los presentes a gritar a viva voz: -sí a la vida… sí a la familia varias veces. En ese momento le agradecí a Dios haberme dado a mi esposo y a mí la motivación suficiente para ir, como a muchos queridos amigos católicos, que sí pusieron toda la energía en este mensaje por la vida y otros con los que había compartido la misa, como así al querido Párroco de Soledad. Sueño un día con que se repita con una convocatoria multitudinaria e incondicional sin distinción de ningún tipo.
¿Defender la vida hasta adónde?... hasta el infinito… Dios nos dio la vida… ¿cabe duda que hay que defenderla?

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