El mal de la corrupción

Editorial 07/07/2015
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A esta altura nadie pone en duda que la corrupción es un mal que no reconoce ideologías ni fronteras, como dijo el Papa Francisco, aunque sí existe la posibilidad de medir el grado de penetración de este flagelo en los distintos países. Una de las principales organizaciones abocadas al tema, Transparencia Internacional, anualmente confecciona el índice mundial en base a encuestas y evaluaciones efectuadas por diversas instituciones y mide las percepciones sobre el grado de corrupción que existe en el sector público de cada país. El último fue dado a conocer a fines del año pasado, en el que se mostró que por tercer año consecutivo, Argentina cayó en el ránking aunque mantuvo las 34 unidades que tenía en 2013, en una escala en la que 0 puntos significa sumamente corrupto y 100 indican que se trata de una nación muy transparente.
En el relevamiento que incluye a 175 países, Venezuela ocupa el lugar número 161, Paraguay se encuentra en el 150, Ecuador en el 110, Argentina en el 107 y México en el 103 junto con Bolivia. Así, los países de la región se colocan entre las naciones con mayor percepción de corrupción. En tanto, los países más transparentes en América latina fueron Chile y Uruguay, que se situaron en el puesto número 21 de la lista.
El procesamiento al vicepresidente, Amado Boudou, el caso de lavado de dinero que implica al empresario amigo del poder, Lázaro Báez, las causas por enriquecimiento ilícito que salpican al ex funcionario Ricardo Jaime y al ex jefe del Ejército, César Milani, la condena a una ex ministra de Economía (Felisa Miceli) por no poder explicar el origen de fondos que fueron hallados en su despacho constituyen los ejes temáticos que explican la baja calificación de la Argentina. 
Dado el avance del Gobierno nacional en la estructura de la justicia federal, donde procura cubrir vacantes con jueces "amigos", se comprende cabalmente la perspectiva planteada por Ernesto Sanz, uno de los precandidatos a presidente de la oposición. "La Presidenta (Cristina Kirchner) habla contra la Justicia por reflejos, sabe que el futuro del kichnerismo no se decide en las próximas elecciones, sino en los Tribunales", explica cada vez que puede. 
La evaluación de Transparencia Internacional colocó a Sudán, Somalía y Corea del Norte como los países más corruptos del mundo, con apenas 8 unidades. En el otro extremo, está Dinamarca como la nación más transparente al obtener una puntuación de 96.
El relevamiento resaltó que la corrupción afecta a "todas las economías" y que más de dos tercios de los países evaluados registró una puntuación inferior a 50, con una calificación promedio de 43. El director de investigaciones de Transparencia Internacional, Robin Hodess, consideró que "casi todos los escándalos bancarios relacionados con el blanqueo no se producen solamente en los paraísos fiscales sino también conciernen a fondos (de inversión) dudosos, corrompidos, que aterrizan en lugares como Londres, Nueva York o Fráncfort". 
Un caso resonante el año pasado fue el de Uli Hoeness, presidente del poderoso club alemán, Bayern Munich, quien en marzo de ese año fue condenado a tres años y seis meses de cárcel por fraude fiscal -una de las figuras de la corrupción- estimado en 27,2 millones de euros. 
Ahora se divulgó un informe del Foro Económico Mundial que coloca a los empresarios argentinos en el séptimo lugar de la lista de los más corruptos del mundo, por detrás de otros sudamericanos como los paraguayos. El Reporte de Competitividad Global arrojó datos poco alentadores para América del Sur y mucho menos para la Argentina, donde los empresarios están en el top ten de los más corruptos junto a los de Angola, Mauritania, Venezuela, Guinea, Haití, Burundi, Bangladesh, entre otros. 
El informe del Foro es elaborado cada año tras la realización de una encuesta a los propios empresarios, sobre qué puntaje le ponen a la ética corporativa vigente en sus países, lo que es entendido como un "termómetro de corrupción". El país que tiene un desempeño ético más destacado es Nueva Zelanda, con un puntaje medio de 6,5; con excelentes puntuaciones, lo siguen Finlandia, con 6,4 puntos sobre siete posibles, y Singapur, con 6,2. "Este estudio es una prueba de que la corrupción es, habitualmente, un problema que atraviesa a toda la sociedad", sostiene el documento.
Asimismo, destaca que cuando las instituciones son débiles y lo que prima es la anomia, la transgresión y la búsqueda del beneficio propio sin contemplar ningún tipo de norma se vuelven prácticas frecuentes en todos los ámbitos: en la administración pública, en el sector privado y al nivel más llano de los ciudadanos en su vida cotidiana.
Por tanto, las valoraciones de Transparencia Internacional y del Foro Económico Mundial coinciden en situar a la Argentina y sus empresarios entre los más corruptos, lo que no habla bien de la sociedad argentina en general.




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