Que el balance de la vida no les de en rojo

Información General 03/01/2014 Por
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Resuena mi corazón y se sienten aires de balance e inventario y seguramente es así, pero no de un balance e inventario efímeros...esto hice bien, esto hice mal, esto lo podría haber hecho de otra manera, me conmuevo un poco por advertir que algunos faltan en la familia, empiezo un nuevo año y ya está...No es así, el balance debe servir para hacer una reflexión profunda de nuestras vidas, desterrando lo sucio, lo indigno, lo feo, lo malo y revalorizando aquello que realmente hice bien y me va a ayudar a construir nuevos caminos de siembra. Advertir ausencias, respirar hondo, como queriendo meterlas en lo más profundo de nosotros, para que estén más presentes que nunca y recordarlas como ellas hubiesen querido... ausencias... ausencias, que serán sólo un hasta luego. Acompañar también a quienes han sufrido pérdidas recientes, que paralizaron sus vidas y les cuesta seguir, dándoles la posibilidad de llorar, desahogarse sabiendo que una mano los sostiene para que el dolor no los tumbe, sólo los haga tambalear y si se caen, que allí esté para ayudarlo a levantar. Es momento de visitar enfermos, darle el regalo más grande que un ser humano puede recibir: amor. Es el segundo de pensar cómo organizar una nueva vida, con condimentos nuevos y desterrando lo erróneo, equívoco y esto no garantiza que no volvamos a equivocarnos, pero al menos no cometer los mismos errores. Es el instante de saber pedir perdón de decir gracias con la humildad de los grandes. La vida no es sólo “joda” y “ambición”, la vida, es la gran oportunidad para ser y dejar huellas que otros puedan seguir y mejorar.
Es tiempo de balance y de aceptar que somos imperfectos y eso no está mal, lo que está mal es mirar al otro siempre como el errado y mirarme a mí mismo como el justo.
Que en esta Navidad y Año nuevo, Dios los bendiga a todos, los que se consideran mis amigos y a los que no, que puedan encontrar la paz y la energía suficientes para construir todo aquello que nos haga grandes a los ojos de Dios.
Cuando levanten la copa, piensen sólo en cosas positivas por hacer y coloquen al pie del pesebre del niño de Belén a todos sus afectos, para que él, en este nuevo año los cuide y marque los senderos oportunos para cada uno y que les brinde la sabiduría de poder verlos.
En esta Navidad no nos olvidemos del protagonista de esta fiesta, que sin El no existiría, brindemos por nuestro mejor amigo y terminemos el año unidos y en paz, olvidemos las ofensas y generemos nuevos vínculos con la grandeza de los humildes de corazón.
La vida es una ráfaga, que en un instante pasó y ya no se repite. Es momento de despojarnos de las manchas de nuestro traje efímero, el que nos prestó Dios para enfrentar los embates de nuestra existencia, pero que se irá deteriorando y arrugando y perderá prestancia y finalmente quedará vacío. El que lo haya sabido portar, tendrá el privilegio de dejar como herencia un espíritu rico y presente en los que seguirán sus pasos y los multiplicarán.
Qué en este balance cada uno, haya sumado y no restado y que el que restó, despierte y pueda empezar a sumar construyendo modos diferentes.
Que todos tengamos la capacidad suficiente de amar para descubrir que hay un prójimo que espera y que cada uno podrá ayudar según sus posibilidades.
Felicidad, paz y unidad para todos, en cualquier lugar y que el balance no les de en rojo, pero si les da en rojo, que tengan la sabiduría de modificarlo!

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