La economía enredada

Editorial 06/07/2015
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La complejidad de la coyuntura económica y la multiplicidad de señales positivas, pesimistas y hasta apocalípticas agregan obstáculos al ejercicio de analizar la situación actual y proyectar perspectivas sobre lo que sucederá en el corto y mediano plazo. El calendario electoral también juega fuerte en la construcción de las expectativas de la gente común y también de las empresas, que a esta altura comienzan a trazar los planes para el próximo año. ¿Qué hacer es la pregunta? Invertir fuerte apostando por una expansión de la economía en el 2016 o bien trazar una estrategia defensiva para suavizar el impacto de una hipotética profunda crisis que pueda nacer y crecer a raíz de una cada vez más grande rojo de las cuentas públicas y la falta de financiamiento de un Estado que por ahora consigue dinero en el mercado pero que quizás en algún momento ya no lo pueda hacer o sólo podría hacerlo pagando tasas demasiado elevadas. 
Que la cuestión política influye en la economía nadie lo duda. Basta remitirse al día siguiente en que se confirmó a Carlos Zannini como compañero de fórmula del candidato presidencial por el kirchnerismo, Daniel Scioli, quien desde ese momento tiene mayores dificultades para sostener su lema de campaña: cambio con continuidad. En tal sentido, el ministro de Economía, Axel Kicillof, dijo que al modelo no hay que modificarle nada, y dado su cercanía con la Presidenta, podría interpretarse que el núcleo duro del kirchnerismo fijará límites a las intenciones de Scioli de cambiar partes del modelo, lo que entre líneas se lee como tratar de solucionar las inconsistencias actuales. 
Con respecto a los indicadores de la economía, la semana pasada el INDEC informó que la industria de la construcción creció 7,2% en mayo en comparación con igual período de 2014 y acumuló en los primeros cinco meses un incremento del 6%. En tanto,  la cantidad de vehículos automotores patentados en junio subió 5,6% respecto del mismo mes de 2014, y, de ese modo, cortó una racha de 17 meses consecutivos con caídas, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores. Al mismo tiempo, la producción nacional de vehículos subió un 6,3% en junio con relación al mismo período del año pasado y revirtió la tendencia de los últimos 16 meses, informó la Asociación de Fábricas de Automotores. En tanto, en junio de este año se patentaron 36.689 motos, 18,8% más que en igual mes de 2014, de acuerdo a las estadísticas de la entidad que agrupa a fabricantes y concesionarias. 
En tanto, el crecimiento nominal de los recursos tributarios del primer semestre 2015 -en junio subió un 39,2 por ciento en forma interanual- se apoyó en sus tres pilares fundamentales: Ganancias, Aportes y Contribuciones de la Seguridad Social e IVA, que en conjunto representaron un 78% de la recaudación nacional, mientras que explicaron 8,80 de cada 10 pesos que creció la recaudación.
Sin embargo, el leve repunte del consumo no compensa las inconsistencias del modelo que ya no tiene lugar para nuevos parches. El objetivo del Gobierno es mantener alta la demanda en un año electoral y para ello gasta y se endeuda, con la certeza de que en 2016 habrá una nueva gestión que deberá encargarse de la pesada herencia.
Un estudio de la consultora Economía & Regiones consideró que "no es fácil" que la política actual se mantenga en 2016 y afirmó que de hacerlo, el déficit fiscal primario aumentaría del 5.1% actual a 5,7% del PBI el próximo año. El trabajo advierte que el atraso cambiario dispuesto artificialmente por el Gobierno "apunta a moderar la inflación y atenuar el proceso recesivo a través de una recomposición de los salarios reales y en dólares, remendar reservas vía endeudamiento y abastecer el mercado de dólar ahorro con el fin de preservar la estabilidad financiera, al menos hasta las elecciones de octubre". En este contexto, la consultora se pregunta ¿Hacia qué escenario macro nos llevaría mantener el actual plan económico en 2016? ¿Este plan es sostenible? Según la consultora "continuar con la política cambiaria actual, que devalúa la mitad de la inflación, implicaría profundizar el atraso cambiario y perpetuar el déficit de cuenta corriente que sólo gracias a una profundización del cepo y las trabas podría mantenerse en niveles similares a los de 2015".
Entre los deberes que deberá asumir el futuro gobierno figura el de realizar una reforma impositiva de grandes proporciones que puedan dar por superadas los desequilibrios causados por la inflación y la falta de actualizaciones de los montos de retención para las distintas categorías de contribuyentes. La acumulación de desequilibrios fiscales, el atraso cambiario y distorsiones que erosionan la productividad no puede sostenerse en el tiempo si se pretende duplicar el Producto Bruto Interno en la próxima década.   

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