¿Y la justicia?

Notas de Opinión 05/07/2015
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FOTO ARCHIVOCABRAL. Otra víctima de la arremetida.

También con signos de pregunta el domingo pasado hicimos un repaso de la economía, cómo está  y lo por venir, consecuencia de los serios problemas que se van empujando hacia adelante en lugar de resolverlos -inflación, crecimiento cero desde hace 4 años, recesión desde hace dos, cepo al dólar, déficit fiscal y comercial, inversiones en retroceso y como yapa la maraña de subsidios que han llevado las finanzas a un rojo furioso-, ahora lo hacemos con la justicia, la gran protagonista de estos últimos días por el avasallador avance del gobierno para someterla. La ofensiva, que en realidad no es nueva, recuperó energía para frenar la posibilidad de que el Memorándum con Irán sea declarado inconstitucional, un objetivo logrado con el desplazamiento del juez Cabral de la subrogancia que ocupaba en la Cámara Federal de Casación Penal.
No es necesario reiterar detalles, son más que conocidos, pero si mencionar que las metodologías usadas por el oficialismo no trepidan frente a las leyes, normas, reglamentaciones, ni mucho menos la ética y el sentido común. Cuando se baja una orden existe un solo camino: hacerla efectiva y cumplir los deseos que, se supone, son los de la presidenta Fernández. Viendo el absolutismo que ejerce en todos los ámbitos, se considera poco probable que toda esta clase de trapisondas puedan llevarse adelante sin su conocimiento y menos aún su aprobación.
Poco antes de ser vapuleado Cabral, también se hizo lo propio con el juez Martínez de Bahía Blanca por haber osado investigar facturas truchas de lavado de dinero de Lázaro Báez, al que señalan como socio de la familia Kirchner. Tampoco hubo problemas en desplazar al fiscal que tenía a su cargo la causa de la desaparición del soldado Ledo, que afecta directamente al general Milani. Tal vez sea parte del acuerdo de su alejamiento de la jefatura del Ejército. Otro que está en la mira es el juez Farah, quien había aceptado la apelación del fiscal Moldes, y también el juez Bonadío anda por la cornisa pues es quien tiene a su cargo la causa Hotesur, la de los grandes hoteles patagónicos sospechados de evasión fiscal. La impunidad es hoy una mercancía de uso bastante común en la Argentina, frente a una justicia que no da señales muy claras que digamos y una oposición que no reacciona, salvo unas pocas excepciones -Carrió por ejemplo, aún con sus excesos- lo cual no hace otra cosa que confirmar la existencia de la norma.
Tal como van las cosas por estos días y viendo los objetivos buscados, estos cinco meses hasta el 10 de diciembre prometen un ajetreo importante en esta disputa entre Gobierno y Justicia, que por ahora va ganando claramente el primero, frente a una pasividad judicial que ofrece débil resistencia. La propia Corte, que ha sido hostigada con reiteración en varias ofensivas, la última de ellas contra el juez Fayt por su avanzada edad, se mantuvo al margen del caso Cabral ante lo que habría sido una fallida presentación del fiscal Plee. Aunque poco demoró la reacción de la Corte al convocar al medio centenar de jueces y camaristas -los mismos que dirigieron una nota a Lorenzetti- para tratar el tema de las subrogancias, ya que al parecer la intención sería afectar a cerca de las 300 que hay en todo el país, dejando allí a abogados identificados con el kirchnerismo.  La declaración de inconstitucionalidad del juez Racondo de La Plata, introdujo en las últimas horas un elemento más a esta disputa, que al menos por ahora pone un freno. Habrá que aguardar la réplica, que seguramente vendrá, ya que esto se ha convertido en un toma y daca.
Toda esta maraña de vulneraciones legales para someter a la justicia, estarían apuntando a la preservación de impunidad en el nuevo ciclo que se avecina, sea quien fuere el ganador en octubre. Lo cierto es que un avasallamiento como este no se había visto nunca, ni siquiera en los tiempos de más furia.
Existirían dos grandes preocupaciones para la presidenta Fernández. Una de ellas la causa por lavado de dinero que afecta a los hoteles de la familia Kirchner, donde el más comprometido en tener que desfilar por estrados judiciales sería el hijo presidencial Máximo, razón por la cual se actúa en dos frentes: uno de ellos el desplazamiento del juez Bonadío, el otro llevar la causa a la Cámara de Casación incomprensiblemente creada con este objetivo en la localidad Luis Piedrabuena de la provincia de Santa Cruz. El otro dolor de cabeza es si el  Memorándum fuese declarado inconstitucional -por ahora poco probable pero no en un futuro cercano- ya que podría catapultar la reapertura del caso Nisman, oportunamente derivado al archivo por los serviciales juez Rafecas y fiscal De Luca.
Como siempre, hubo algunas otras perlas que no pueden comentarse en extenso por el espacio, pero al menos mencionarlas. Veamos: la guerra de Malvinas dejó un total de 14.000 veteranos de guerra, pero los que cobran pensiones son 23.000. Se sospecha que aquí se encontró otro filón para captar voluntades. Sería bueno saber quienes integran ese listado extra de nueve mil beneficiarios.
Y finalmente, imposible obviar las expresiones de Kicillof, anticipando que después de diciembre la economía seguirá exactamente igual que ahora, sin ninguna clase de cambios. Indudablemente suponiendo el triunfo del Frente para la Victoria, lo cual termina por cerrar un fortísimo cepo sobre Scioli. Aunque, recordemos el dicho que para conocer a un rengo hay que esperar verlo caminar.

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