Defensa de la vida o aborto

Editorial 04/07/2015
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Con gran preocupación hace unos días el Ministerio de Salud de la Nación ha promulgado un “Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo”, que es una actualización de la “Guía técnica para la atención integral de los abortos no punibles” editada en el año 2010 por el mismo Ministerio.
Primeramente, se expidió la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina del 23 de junio pasado titulado "La vida, primer derecho humano", expresando que "con sorpresa constatamos que, en lugar de procurar caminos de encuentro para salvar la vida de la madre y su hijo, y de buscar opciones verdaderamente terapéuticas y alternativas, las autoridades obligan a impulsar el aborto. El nuevo texto incluye un cambio sustancial respecto al documento anterior al eliminar el concepto de 'abortos no punibles', sustituyéndolo por 'derecho a la interrupción legal del embarazo (ILE)'. Esta terminología evade la realidad jurídica de que no existe en nuestro país un 'aborto legal' ni un 'derecho al aborto'”.
A decir verdad, es un avance en dirección contraria al derecho a la vida, no respetando a la madre ni tampoco al pobre niño indefenso. "Entre otros cambios en el actual Protocolo se encuentra la ampliación, de hecho, de la causal derivada del peligro para la vida y la salud de la madre. No hace referencia a que ese peligro varía en gravedad si puede o no ser evitado por otros medios y amplía, además, las posibilidades de afectación a la salud incluyendo 'el dolor psicológico y el sufrimiento mental asociado con la pérdida de la integridad personal y la autoestima'”, agrega el documento episcopal.
Al respecto, el arzobispo de San Juan de Cuyo Alfonso Delgado dio a conocer su posición: “Esto es muy grave”, atentando “contra los derechos humanos fundamentales que tanto cacareamos”. Pesa a que el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, declaró que el aborto no estaba en la agenda, el prelado juzgó que el protocolo “es bien claro y pretende arrasar con la ley, la Constitución y los derechos humanos”.
En la misma línea, el obispo de San Luis, monseñor Daniel Martínez Perea, aseguró que la disposición del Ministerio de Salud de la Nación que afirma como “un derecho” la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) es “confusa porque denomina interrupción lo que es un aborto, es decir, un asesinato de una vida humana indefensa” y advirtió que “jamás será un ‘logro social’ sancionar una ley semejante”.
La Federación de Asociaciones de Médicos Católicos de Latinoamérica (Famclam), que preside el doctor en medicina argentino Fabián Romano advirtió que el "Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo", pretende direccionar el ejercicio de la profesión. El Protocolo que favorece el aborto tiende a "vulnerar el derecho de los médicos a la objeción de conciencia".
Las Academias Nacionales de Ciencias Morales y Políticas y de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, presididas por Manuel A. Solanet y Gregorio Badeni, hicieron pública su discrepancia del citado Protocolo. "Este protocolo, que supone la implantación de reglas de cumplimiento en todo el ámbito nacional, dispone la desprotección absoluta de la persona por nacer, lo que contradice normas nacionales (legales y constitucionales) y tratados internacionales. El Protocolo avasalla el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales de la salud", sostiene el pronunciamiento.
El reciente Código Civil y Comercial Unificado, aprobado en 2014 por el Congreso, con vigencia a partir del 1 de agosto de 2015, establece en su Art. 19 que "la existencia de las personas comienza con la concepción". También vulnera tratados internacionales con jerarquía constitucional a partir de la reforma de 1994.
Rafaela no miró para el costado. Más de 200 personas marcharon anteanoche por la vida y la familia por el centro rafaelino, convocatoria organizada por el Movimiento Familiar Cristiano de la diócesis de Rafaela a la que se sumaron los evangélicos a través de sus pastores Carlos Terranova y Marcelo Becla (el Consejo de Pastores de las Iglesias Evangélica de Rafaela emitió un comunicado), quienes defendieron la vida desde la concepción al igual que el abogado católico Pablo Possetto.
La fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad y Premio Nobel de la Paz en 1979 vino el 18 de septiembre de 1982 a nuestra ciudad, siendo proféticas las palabras pronunciadas: “El aborto es la mayor destrucción de la paz, porque la madre mata a su niño en su propio seno, a su niño que es la imagen de Dios, a su niño que nace para amar y para ser amado”.

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