El principio de autoridad

Notas de Opinión 04/07/2015
“La realidad no es un simple lugar donde los hombres viven pasivamente sino un espacio que puede ser transformado y humanizado mediante la acción de los sujetos‏” ‎(Paulo Freire‏)‎.

La autoridad es el poder legitimado,‏ ‎o sea el que se ejerce porque existe una norma que lo autoriza.‭ ‬Va a depender del origen de esa norma para saber si se practica en forma democrática o no.‭ ‬En pocas palabras,‭ ‬si ese ejercicio del poder está al servicio de los demás o de una persona,‭ ‬si es autoridad o autoritarismo.
‏‎El poder se exterioriza en tres tipos de energías,‭ ‬a saber:‭ ‬la física como la aplicada a aquel que transgrede una ley que tiene una sanción penal y,‭ ‬por la fuerza física es detenido y sufre una prisión si se lo condena.‭ ‬También hay una‭ ‬energía moral,‭ ‬la que se manifiesta‭ ‬como coacción que es cuando se obedece por temor a la sanción y como consentimiento,‭ ‬cuando convencidos de que la vida en relación y sociedad nos exige reglamentaciones comunes para establecer un orden y para gozar de la libertad dentro de un equilibrio en el cual existe como elemento necesario la autoridad,‭ ‬es decir cumplimos con las leyes.‭ ‬Es lo que hacemos la mayoría de los ciudadanos cotidianamente por convicción y es lo que legitima en primer grado el principio de autoridad.
‏En un estado democrático,‭ ‬la autoridad es indispensable para que cada ciudadano pueda gozar de sus derechos habida cuenta que cada uno de nosotros gobernamos por medio de nuestros representantes,‭ ‬no lo hacemos en forma directa.‭ ‬Resulta imprescindible que al sacrificar parte de nuestros intereses individuales en miras al interés colectivo,‭ ‬exista‭ ‬“alguien‭”‬ que establezca las reglas de juego:‭ ‬quién,‭ ‬cuándo y cuánto se sede.
‏Por eso,‭ ‬vivir en un estado democrático,‭ ‬implica vivir en libertad,‭ ‬pero para ello resulta imprescindible que exista una amplia conciencia acerca que la autoridad debe ser respetada,‭ ‬porque es ella quien la garantiza.‭ ‬Una sociedad es una agrupación natural o pactada de personas,‭ ‬que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos,‭ ‬con el fin de cumplir,‭ ‬mediante la mutua cooperación,‭ ‬todos o alguno de los fines de la vida.‭ ‬Ahora bien,‭ ‬esos fines al que aspiramos realizar cada uno de sus integrantes,‭ ‬no lo podemos hacer‭ ‬“sin alguien‭”‬ que garantice esos roles.‭ ‬Por lo tanto,‭ ‬podrá deducir el lector sin esfuerzo que,‭ ‬el principio de autoridad se convierte en un derecho de todo ciudadano y en una condición imprescindible para‭ ‬la convivencia social.
‏‎Paradójicamente,‭ ‬en esta realidad que nos toca vivir,‭ ‬la de sociedad globalizada,‭ ‬cada vez más se cuestiona este basamento social,‭ ‬sin darnos cuenta que esto afecta nuestro propios intereses.‭ ‬Obviamente que no me refiero a la crítica hacia las personas que ejercen esa potestad legitimada,‭ ‬que como seres humanos intencional o culposamente pueden errar su camino,‭ ‬y como integrante de la sociedad podemos‭ ‬manifestar nuestra opinión sobre ellas,‭ ‬sino sobre las instituciones mismas que estas representan,‭ ‬a saber:‭ ‬policía,‭ ‬ejército,‭ ‬justicia,‭ ‬gobierno,‭ ‬escuela,‭ ‬maestro,‭ ‬diputados,‭ ‬políticos,‭ ‬Iglesia,‭ ‬etc.
‏Se puede advertir fácilmente,‭ ‬una cada vez más generalizada tendencia a que en caso de conflictos,‭ ‬nos inclinemos a solidarizarnos automáticamente sin mayor reflexión con el que consideramos más débil.‭ ‬Ejemplo:‭ ‬en caso de conflicto entre el jefe y el empleado,‭ ‬se presume sin mayor análisis de la situación,‭ ‬que la razón le cabe al último.‭ ‬Lo mismo con un servidor público y un simple ciudadano.‭ ‬Quizás el ejemplo más emblemático es el de la escuela.‭
Convencido que la democratización de la enseñanza fue un gran salto evolutivo en materia educativa,‏ ‎estimo sin embargo que este proceso,‭ ‬trajo aparejado en algunos casos,‭ ‬debido a un errónea interpretación del concepto de pluralidad de opiniones,‭ ‬que se vulnere gravemente el principio de autoridad.‭ ‬En efecto,‭ ‬los que transitamos la escuela primaria ya hace más de cuatro décadas,‭ ‬podemos comprobar como de a poco fue devaluándose en cuanto principio de autoridad el del maestro.‭ ‬Pasamos de una época en la que nuestros padres ante una reprimenda de la maestra/o‭ (‬vrg.:‭ ‬nota en el cuaderno‭)‬,‭ ‬se solidarizaba con este sin ni siquiera escuchar nuestro derecho a defensa acerca de porqué habíamos actuado de la forma que había sido observada,‭ ‬a la situación totalmente inversa que puede comprobarse hoy en muchos casos,‭ ‬es decir la solidaridad con el niño y el cuestionamiento al maestro sin mayor análisis.
‏Resulta evidente que esto contribuye a una mala educación,‭ ‬por el simple motivo que en el momento oportuno como es en la escuela,‭ ‬se lo priva al niño de aprender que la autoridad debe respetarse.‭ ‬El mundo que en el futuro lo espera no es anárquico‭ (‬gracias a Dios‭)‬,‭ ‬sino como toda sociedad esta fundada en autoridades.‭ ‬El‭ ‬futuro trabajo cualquiera sea la modalidad de éste va implicar que deba subordinarse a reglas,‭ ‬decisiones de alguien superior,‭ ‬inclusive cuando actúe independientemente deberá subordinarse a normas,‭ ‬obligaciones,‭ ‬horarios,‭ ‬etc.‭ ‬impuesta por la autoridad,‭ ‬muchas de las cuales seguramente no compartirá,‭ ‬pero deberá aceptar.
‏No en vano Santo Tomás hace casi ocho siglos,‭ ‬ante la pregunta si se debían respetar todas las normas,‭ ‬respondía afirmativamente y aún las injustas,‭ ‬a excepción de aquellas que confrontaran con el derecho natural,‭ ‬a la que no sólo cuestionaba,‭ ‬sino que además decía era un deber resistirlas‭ (‬Santo Tomás de Aquino.‭ ‬“Summas theologiae.‭ ‬II-II Segunda parte.‭ ‬Justicia‭”‬).‭ ‬Justificaba acertadamente esta respuesta en el simple motivo que‭ ‬resulta mayor el daño social producto de su violación,‭ ‬que cumplirlas siendo defectuosas‭ (‬insisto,‭ ‬siempre y cuando no contradiga el derecho natural fundado en el derecho divino‭)‬,‭ ‬porque se vulneraba el principio de autoridad de donde emanaba,‭ ‬necesario para que cualquier sociedad funcione.‭ ‬Lo que se quiere significar bien podría ejemplificarse en lo siguiente:‭ ‬ante una ordenanza de tránsito que prohíba la circulación o el estacionamiento de vehículos en determinados lugares,‭ ‬si cada uno de los que se oponen a tal norma emanada de la autoridad legítima no la respeta,‭ ‬conduciría a un caos en el tránsito,‭ ‬con una grave afectación social,‭ ‬a pesar que la disposición pudiera resultar desacertada.‭ ‬Fuera de este ejemplo,‭ ‬en todos los órdenes,‭ ‬sucede lo mismo,
‏‎Creo que resulta claro que no me estoy refiriendo a la aceptación de los abusos de autoridad,‭ ‬sino preguntarnos en cada caso concreto,‭ ‬primero si al cuestionar una decisión superior es esta justa,‭ ‬cual es el motivo que llevó a tomarla acorde a las circunstancias de oportunidad y modo,‭ ‬y en segundo término,‭ ‬si advertimos que no es totalmente justa pero que no afecta derechos primarios,‭ ‬no debiéramos aceptarla en miras al interés común,‭ ‬aún cuando hagamos conocer nuestra opinión al respecto.
‏‎Vivir en sociedad implica asumir un compromiso de respeto a los derechos de los demás,‭ ‬pero además exige una gran cuota de tolerancia,‭ ‬lo que permite lograr una libertad interior,‭ ‬que da sentido a la vida en plena participación y diálogo.‭ ‬En consecuencia,‭ ‬sino respetamos el principio de autoridad,‭ -cuestionándolo por el sólo hecho de serlo-‬,‭ ‬no sólo vulneramos el ejercicio del derecho de los demás,‭ ‬sino que además,‭ ‬sin quererlo atentamos con nuestra propia facultad natural de decidir responsablemente sobre nuestros actos.‭
Concluyo retomando el epígrafe y reflexionado que,‏ ‎sobre esta realidad no solo nos asiste el derecho sino‭ -sobre todo‭-‬,‭ ‬el deber de‭ ‬transformarla,‭ ‬pero no podremos lograrlo sino aceptamos las reglas que la sociedad misma en la que vivimos nos impone.‭

El autor es ‎abogado, ‬licenciado en Gestión de Instituciones Educativas y‭ especialista en la Enseñanza Educación‭ ‬Superior.

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