Raíz de la historia de nuestro acueducto

Información General 03/07/2015
“RAFAELA TIENE SED”
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FOTO ARCHIVOTAPA DE LA OPINION./ Lucchetta, Casaretto y Borio en el corte de cintas de la inauguración del acueducto el 24 de octubre de 1981.

Respondo a dos de nuestras lectoras que utilizando nuestro espacio Opifón manifestaron su inquietud por conocer en qué año comenzó a utilizarse el slogan “Rafaela tiene sed”.
En verdad y pecando de inmodestia digo que llegué a esa creación después de numerosas notas durante años reclamando a los gobiernos de Santa Fe y de la Nación para que algún día se decidieran a solucionar el problema de la insuficiencia del vital elemento que afectaba (y sigue) a la población en general y a la actividad comercial e industrial en particular, en detrimento del progreso y la calidad de vida.
La respuesta nos da pie a referirnos a la raíz de la historia del acueducto que trae el agua desde la vecina ciudad de Esperanza.
El “Rafaela tiene sed” vio la luz en estas páginas en 1969 y aproximadamente dos años después se constituyó la Comisión de Lucha Pro Agua de Rafaela durante una reunión realizada el jueves 25 de marzo de 1971 convocada por la Federación de Entidades Vecinales, que contó con muy numerosa concurrencia de representantes de la casi totalidad de instituciones locales de toda índole.
Tal comisión se integró así: presidente Juan R. Báscolo; secretario doctor Luis María Barreiro; tesorero Pedro C. Roggiani; secretario de actas Italo Skogman; vocales los representantes de las instituciones presentes; y secretario de prensa quien esto escribe.
Tres años después de interminables y agotadoras gestiones se resolvió que el acueducto se construiría por intermedio de Obras Sanitarias de la Nación, con costo financiado así: 40% a cargo de la provincia de Santa Fe y el 60% restante por la Nación.
El viernes 14 de febrero de 1972 se firmó el convenio en el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, cuyo titular era el ingeniero Pedro Gordillo. A tal efecto se trasladó a la Capital Federal una delegación rafaelina y por nuestra Provincia fueron el gobernador Guillermo Sánchez Almeyra, el ministro del área ingeniero Risso Patrón y el subsecretario de Recursos Hídricos ingeniero Antonio Federico.
La construcción tuvo un azaroso desarrollo y el infatigable “Rafaela tiene sed” siguió vigente en innumerables notas en LA OPINION porque la obra se habilitaría recién nueve años después de firmado el citado convenio, cuya inauguración se produjo en la Semana de Rafaela, el 24 de octubre de 1981, al producirse el primer centenario de la formación de esta ciudad.
Como la burocracia sempiterna imponía un tedioso ritmo de construcción por su lentitud, fueron sucediéndose numerosas manifestaciones de protesta de distinto género, mencionándose entre las más importantes la decisión de cerrar los locales comerciales e industriales, exhibiéndose en sus frentes carteles con la leyenda “cerramos porque no nos dan agua”.
En otra oportunidad, viajó a la ciudad de Santa Fe una larga y compacta caravana de automóviles que se instaló frente a la Casa de Gobierno con pancartas y bocinazos como ruidoso descontento, día en que casualmente otra delegación viajó a San Francisco para reclamar una pronta solución al citado ministro de la Nación Gordillo que había viajado a la vecina ciudad para firmar el contrato con la empresa que construiría el acueducto Villa María-San Francisco.
Treinta y cinco años después el problema sigue existiendo debido al vertiginoso crecimiento poblacional y luego de varias tratativas, finalmente está proyectada la construcción del nuevo acueducto desde Desvío Arijón hasta Rafaela, cuyos caños se empezaron a colocar recientemente durante la campaña electoral. Entonces a seguir sufriendo con la falta de agua porque se anunció que insólitamente el segundo acueducto se habilitaría recién dentro de tres años, con viento a favor…

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