Cochinillas y algo más...

SUPLEMENTO RURAL 02/07/2015
EL CUIDADO DEL JARDIN
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FOTO ARCHIVOMAL BICHO. La cochinilla busca plantas con tallos carnosos.

El cuidado del jardín no sólo implica las actividades de la poda sino también defender nuestras plantas de los bichitos que puedan dañarlas. En esta oportunidad, nos abocaremos a la cochinilla lanosa: un peligroso enemigo que ataca a todas aquellas especies de hojas amplias y lustrosas o que presentan tallos carnosos y se desarrollan en ambientes cálidos y húmedos, por ejemplo amarilis, azalea, asparagus, begonia, todos los cactus, camelias, claveles, coleo, laureles, plátanos, etc.
¿Cómo es? Carece de caparazón pero lo ha sustituido por unas excreciones serosas de tipo pulverulento algodonoso que le proporcionan igualmente una buena protección. Miden entre 3-4 mm, su color es blanco y presentan en el borde del cuerpo multitud de radios serosos semejantes a pequeñas patitas.
¿Por qué son peligrosas? Todas las especies de cochinillas se alimentan succionando la savia que circula por los tallos y las hojas de los vegetales. Además de las molestias ocasionadas por su sistema de alimentación, emiten por el ano una sustancia rica en azucares, sobre la cual se desarrolla un honguillo negro de aspecto pulverulento que se conoce con el nombre de negrilla o tizne… estos hongos en realidad no perjudican a la planta pero sí la afean y a la larga acaban dañándola porque dificultan la función clorofílica.
¿Cómo se las combate? Para toda clase de cochinillas vale la misma recomendación. Existe en el mercado una cierta cantidad de productos eficaces usados en la medida y el momento justo que el profesional sabrá sugerir.
Otra variedad es la cochinilla plana: este parásito, conocido también bajo el nombre de lapilla, causa importantes daños a numerosas plantas, sobre todo a los arboles frutales y a determinadas especies como hiedras, ficus, filodendros, etc.
¿Cómo son? Son insectos homópteros de unos 4-5 cm cada uno en su edad adulta y coloración variable según las especies aunque predominan los negros, pardos, amarillos y rojizos.
¿Cómo se comportan? Las larvas al nacer son móviles y se dirigen en todas las direcciones en busca de un sitio resguardado de la planta en donde clavar su pico chupador. Una vez que lo han logrado se van recubriendo poco a poco por una capa serosa protectora, que no es sino los restos de las mudas, atrofian las patas y quedan fijas para el resto de su vida. Una vez que las hembras alcanzan la madurez, normalmente hacia la primavera, ponen una media de 100/150 huevos, de los que en poco tiempo vuelven a nacer larvas móviles… en aproximadamente dos meses tienen una segunda generación y si las condiciones son favorables como en los invernaderos, pueden existir hasta cuatro generaciones por año.
¿Cuál es el momento más apropiado para combatirlas? Cuando avivan las larvas, huevecillos, o cuando las larvas todavía no han tenido tiempo de cubrir su cuerpo con una capa serosa, es cuando son más vulnerables. De todas formas lo más indicado es repetir los tratamientos de forma quincenal, pues así nos aseguramos la eliminación de todas las larvas a medida que van naciendo.
A combatirlas porque durante estos días de tantas humedad proliferan sin límite. Igual que los hongos que han invadido nuestros jardines.

COMUNICARSE CON
LAS PLANTAS
Si desea que sus plantas vivan más sanas y hermosas, pruebe enviarles pensamientos positivos, hablarles con cariño e, incluso, hacerles escuchar música clásica o hindú. Seguramente se sorprenderá con los resultados.
En varios experimentos de laboratorio se ha comprobado que las plantas perciben, tienen sensaciones y sentimientos, reconocen a quienes las cuidan y a quienes las dañan, y pueden leer nuestros pensamientos.
El primero en comprobar científicamente la sensibilidad fue Cleve Backster, experto en polígrafos (detectores de mentiras) de Nueva York, quien arribó a estas conclusiones en 1.966. Creer o…
Hasta el próximo encuentro.

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