Violencia de género

Notas de Opinión 02/07/2015
REFLEXIONES SOBRE UN DRAMA ACTUAL

La violencia de género es un estrago psico-sexo-social que se muestra en crecimiento. Algunos analistas le atribuyen una parte de su aumento a la publicación de los hechos, que se repiten en la medida que más se los da a conocer públicamente. 
El inconsciente es quien registra y luego impulsa subliminalmente a la repetición. No obstante, por encima de esta participación por contagio, al estilo de las modas, vicios y costumbres se hace necesario indagar sobre las causas que originan tal violencia.
Entrando en materia diagnóstica puede saberse que un tercio de los hombres posee el llamado "gen guerrero", promotor de conductas violentas, mientras en la mujer se dan tres necesidades básicas a satisfacer a cargo del hombre: hijos, manutención económica y placer sexual. Ella puede tolerar la falta de una de las tres necesidades, pero no dos. En este último caso, el hombre será rechazado y se tendrá el siguiente cuadro nosológico: un hombre violento rechazado por una mujer insatisfecha. Por su parte, el hombre pugnará con violencia con el objeto de satisfacer su necesidad de posesión y placer sexual.
Se puede comprender que sea muy justificable que una mujer termine rechazando a ese hombre que pasa muy despistado por encima de esas muy justas necesidades. En general, la mujer se excusa en un comienzo aduciendo dolor de cabeza, luego vendrán rechazos más explícitos: las discusiones y maltratos, el homicidio, y en casos más alienados, el suicidio. 
A estas contrariedades hay que sumarle la nueva condición psico-social de la mujer, más parecida actualmente a la mujer celta de hace tres mil años: más autodeterminada y valorada, más dueña de sí misma y más autosuficiente, distinta a la mujer clásica culturalmente diseñado para para obedecer a su marido. 
Este bosquejo pretende mostrar los dos aspectos que conforman el núcleo central del conflicto causante de la violencia de género. Porque en ausencia del gen guerrero, el hombre rechazado aceptará la situación, buscará a otra mujer, o se lamentará en soledad, como lo muestran algunos quejumbrosos tangos. 
Por otra parte, si un hombre violento satisface a su mujer en al menos dos de las tres necesidades básicas él no será rechazado y no existirá violencia. Es decir, que deben conjugarse varios factores, porque si la sola presencia del gen guerrero fuera la única causa del problema sucedería que un tercio de las mujeres sufrirían las cruentas consecuencias. 
Todo esto así resumido, sin contar con otras causas como podrían ser la neurosis, psicosis, la infidelidad de la mujer, o el acoso insoportable de un hombre celoso paranoico. 
Mientras tanto, hasta el momento en materia de violencia de género se apela a la penalización del hombre violento, a la denuncia y a la advertencia sobre las características posesivas de un hombre potencialmente violento. Pero sobre el núcleo central, el orgasmo que el hombre violento reclama y sobre las insatisfacciones de la mujer que rechaza, nada se dice, nada se investiga. Y así nada puede corregirse ni evitarse. 

* El autor es miembro de Honor de la Asociación Médica Argentina, con título de posgrado en Psicología Analítica y otro en Psicología Existencial. 

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