Argentina año verde

Notas de Opinión 15 de abril de 2018 Por
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Después de conocerse el 2,3% de inflación del mes de marzo, con lo cual el primer trimestre consumió 6,7% que está cerquita de la mitad del 15% que el gobierno estableció como meta para todo el año, dicen que la preocupación del presidente Macri y de la media docena de economistas que lo rodean está por las nubes. Y no es para menos, pues también es oportuno recordar que de apuro poco antes de comenzar el año se llevó al 15% lo que estaba fijado en 10%. Si el objetivo está cada vez más lejos, imaginen lo que sería de haber mantenido aquella cifra de la decena. Un papelón. Ahora se habla que se mejorará en el segundo semestre, cuando no haya más ajustes de tarifas. La zanahoria se va ubicando cada vez más lejos.
Pero estos son sólo números, estadísticas, objetivos que van y vienen, y lo importante son los hechos prácticos, la realidad cotidiana. Veamos el caso de la nafta, que volvió a aumentar estos días y es probable que muy pronto tenga otro empujoncito. Junto con Uruguay, la Argentina tiene la nafta más cara en Latinoamérica, y en el mundo entero también estamos encabezando posiciones. Es que mientras aquí cuesta 1,50 dólares, el promedio mundial es de 1,16 dólares. Aquí siempre se encuentran explicaciones, que el precio del barril de petróleo sube, que las presiones de las petroleras, que las áreas de exploración, que las reservas, que Vaca Muerta y la mar en coche. Acaso en el resto del mundo no tienen estos mismos problemas y los precios mucho más bajos. Nadie ignora que el combustible es un motorizador de la inflación, parecido al dólar. Cuando estos dos elementos suben, ñácate! seguro que don Pepe aumenta el precio de la calabaza. No sabe bien porque, pero por las dudas no falla, todos hacen lo mismo.
Entonces, ¿no habría que controlar un poco más la nafta si se pretende bajar la inflación? De paso, también bajar el gasto, emitir menos, estabilizar el dólar... en fin, algunos pasos firmes y sencillos -de pensar, no tanto de ejecutar- para enfrentar la inflación que tanto desvela. Mirar a los vecinos que es lo que están haciendo y copiar. Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia, en cambio junto a Venezuela somos la excepción de la regla.
Como en todas partes se cuecen habas -lejos de la realidad pero queda bien citarlo-, aquí en el pago más pequeño de la provincia de Santa Fe menudo problema, y además irresuelto, tenemos con el precio de la energía eléctrica. Más allá de tecnicismos como se trata de explicar desde el gobierno, que la distribuidora nacional les aumentó muchísimo, que hay que seguir invirtiendo en infraestructura, que hay que cuidar la EPE, que el territorio de la bota es muy grande, que no es la energía más cara del país y tantas otras cosas por el estilo, existe algo que es irrebatible: el techo de los aumentos es lo que puede pagar la gente. Y hoy en día son muchísimos los que no pueden hacerlo, sólo aquí en Rafaela se estuvieron haciendo unos 50 cortes por día por falta de pago. Algunos vuelven a reconectar, otros directamente se quedan a oscuras.
Si el gobierno dio 6 cuotas para pagar esta primera boleta del año ¿qué significa? la admisión clarita que se trata de cifras desmadradas de la realidad del bolsillo de la gente. Por otra parte, de usar esta "facilidad" en poco tiempo la acumulación de cuotas será una bola de nieve. 
Estos planes de 6 cuotas estaban destinados a pagar la heladera, el aire acondicionado, con algunas más la moto, pero llegar al colmo de tener que usarlo para pagar la luz, no estaba en los planes de nadie. Ni tampoco creemos que funcione, son medidas de emergencia, pero no para vivir así de manera permanente. Hay que buscar una salida, razonable para todos, para que no se funda la EPE pero tampoco la gente.
El caso Fellner se sumó sobre el fin de semana al extenso listado de hechos de corrupción, y tal vez sea la punta del ovillo para investigar otra ruta de dinero, que con la finalidad de hacer viviendas iba al gobernador jujeño, de este a Milagro Sala y luego volvía en bolsos a Olivos, quedando los vueltos correspondientes, inevitables en esta clase de maniobras. Mientras tanto en el Senado desde 2016 está cajoneado el proyecto de "extinción de dominio", el que permitiría recuperar lo robado por corruptos, los de antes, los de ahora y los que vengan en el futuro. Pero no, el proyecto no avanza ni un centímetro, aunque sea algo lógico y que todo el mundo desea (menos los que se afanaron medio país).
Y por si faltaba algo, también la justicia tuvo su propia marcha de repudio. El reclamo de la gente fue más que claro y contundente: ¡basta de jueces corruptos!
Por algo alguna vez Aldo Cammarota recurrió a "Argentina año verde" para describir un país utópico, que seguimos añorando. ¿Alguna vez maduraremos?


















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