Por ahora la inflación sigue siendo un callejón sin salida

Suplemento Economía 15 de abril de 2018 Por
Hasta ahora las estrategias oficiales apenas lograron paliar la escalada de precios a un costo altísimo: una tasa de interés exorbitante capaz de desalentar cualquier proyecto productivo.
FOTO ARCHIVO NA GONDOLAS. Los alimentos impulsaron la inflación de marzo.
FOTO ARCHIVO NA GONDOLAS. Los alimentos impulsaron la inflación de marzo.

El fantasma de la inflación sigue maltratando los bolsillos de los argentinos, como lo reflejan las últimas cifras oficiales, lo cual pone en tela de juicio los objetivos fijados para este año y mete más presión sobre las paritarias. El 2,3% de marzo, pero sobre todo el acumulado del 6,7% en el primer trimestre, prácticamente pulverizaron la meta de inflación prevista por el gobierno para este año.
El dato tomó a contrapierna al gobierno, porque el seguimiento de precios en detalle permitió determinar que la escalada no fue sólo producto de las alzas de tarifas. Incluyeron en forma determinante las cuotas de los colegios privados y el alza en indumentaria y calzado, dos sectores que están golpeados por la política económica pero no le aflojan a las remarcaciones.
El comercio se defiende adjudicando los aumentos a la fuerte presión generada en los costos por las subas de tarifas.
Pensar que con este comportamiento de los precios en el arranque del año se puede cumplir el objetivo de un costo de vida del 15% cuando concluya el 2018 es casi ciencia ficción.
Esto plantea un dilema de credibilidad para el gobierno, presionado por los inversores que reclaman una reducción más acelerada del déficit fiscal para abrir sus billeteras.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, destaca el sobrecumplimiento de las metas de déficit primario, pero sabe que el número que más miran los dueños del dinero es el rojo financiero, tras el pago de deuda. Ahí está el dato clave sobre cuál es la salud de la economía, y por ahora esos número dan mal.
En marzo, el déficit fiscal financiero superó los 91.000 millones de pesos, y aumentó casi 30% interanual. Son números que reflejan el peso cada vez más determinante que tienen los intereses de la deuda sobre las cuentas públicas.
El otro frente abierto es la inflación, ya que hasta ahora las estrategias oficiales apenas lograron paliar la escalada de precios a un costo altísimo: una tasa de interés exorbitante capaz de desalentar cualquier proyecto productivo.
Con rendimientos que superan el 20%, la renta financiera sigue siendo más seductora, y segura, que una inversión en actividades productivas.
Es la historia de una bicicleta que los argentinos nunca lograron revertir, más allá de los múltiples planes aplicados.
Una inflación que se encamina a superar el 20% este año, aunque el gobierno se niegue a admitirlo, refleja que algo no funciona en el esquema económico.
Para colmo, desde mayo la tarifa del agua -la que más subió desde que asumió Mauricio Macri- subirá otro 26%.
Si a eso se le suma un déficit fiscal que cede muy poco y una deuda que demanda cada vez más intereses, el escenario es más que complejo.

FRENAR EL DÓLAR, PARA
CONTENER LOS PRECIOS
Las tasas altas no alcanzaron para poner en caja la inflación, y por eso el gobierno debió frenar la escalada del dólar, mediante la venta de reservas del Banco Central. "No esperen más depreciación del peso en los próximos meses", avisó el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.
Fue una forma de advertir que se terminó la libre flotación y que el mercado de cambios ingresa en una nueva etapa, con más intervención.
El otro problema para la estrategia oficial es el alza en aumento de la tensión por las paritarias, con foco en la provincia de Buenos Aires. Los gremios -con docentes y estatales a la cabeza- se la están haciendo muy difícil a María Eugenia Vidal, y rechazan de plano la pretensión de cerrar en el 15%.
Todo indica que la pelea será de largo aliento y convertirán a la mandataria provincial en la figura clave para evitar que la estrategia oficial no termine desbarrancando.

Te puede interesar