La Tigresa perdió el título mundial

Deportes 15 de abril de 2018 Por
BOXEO
Toda la ira expuesta por la formoseña Marcela "Tigresa" Acuña (54,800 kg) en su descenso rabioso del ring - del Polideportivo de Hurlingham en la madrugada del sábado- en condición de perdedora de su título mundial supergallo
(FIB y OMB), jamás hallará comprensión en su legión de admiradores que la alentaron, fervientemente, por más de dos décadas. Sus 41 años y su astuto estilo conservador, de buen boxeo, piernas efectivas y puntería, gestaron lo más claro del combate al cabo de los 10 rounds, pero no tuvieron eco en el trío de jurados que con tarjetas, distantes entre sí, proclamaron la victoria - unánime por puntos - de la santafesina Daniela Bermúdez (54,200 kg), que a los 28 años, elevó su carrera, fresca y tesonera, a la condición de tricampeona mundial en pesos diferentes. Hecho reservado a muy pocos púgiles argentinos.
La caída de la vieja reina del boxeo causó una resonancia superior al surgimiento de Bermúdez, quien logró lucir, en corta y media distancia en el segmento final del match. Consolidó su récord en 23 victorias (6 K.O), 3 reveses y 3 empates. Nacida en Gálvez, en las afueras del gran Rosario, hija y hermana de boxeadores, de infancia pobre con mucho trabajo callejero, experta en el gimnasio y con poca escuela, la flamante campeona, corroboró todos sus buenos antecedentes. Sobre todo, cuando luchó, de igual a igual, con Yesica Bopp y doblegó en modo admirable a la japonesa Tomori Takano y a la azteca Mariana Juárez, en Tokio y México, respectivamente.
Pelea a modo de robot, tiene ángel y cierto talento relegado por priorizar la cantidad de lanzamientos sobre la calidad de sus maniobras. Equiparar esto, la diferenciará de las demás. Llorando e incrédula, la "piba bonita" del Gran Rosario, buscó un beso -casi maternal- de la "Tigresa", (su ídolo) vencida, después de la pelea; no fue posible, Acuña bajó furiosa y la dejó esperando. Asignatura pendiente.

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