Editorial

La Palabra 14 de abril de 2018 Por
Hacerse cargo

No siempre querer es poder. Pero al menos uno lo intenta desde el deseo personal de lograrlo. Hay quienes nacen para gestar o gestionar que suenan parecido pero tienen diferencias en la acepción. Aunque ambas palabras se unen en este caso para tratar de identificar la actividad comunitaria que tiene como protagonista a nuestra entrevistada de hoy. Hacerle frente al proyecto que estuvo en la mente hasta hace un tiempo, poder darle forma a las cuestiones más importantes para su desarrollo, ir cumpliendo los pequeños pasos que aseguren la implementación de la propuesta. Después darse el tiempo para recibir a los primeros integrantes de la nueva comunidad, y de ahí en más cuidar de ese lugar soñado para verlo crecer cada día. Todo el esfuerzo se va materializando y el grupo de pertenencia es la mejor respuesta. El sitio cultural que lograron poner en marcha es el resultado del equilibrio. El mismo equilibrio que deben mantener los acróbatas desde el trapecio, la viga o la tela.   

Raúl Alberto Vigini

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La trapecista

Sube al trapecio volante.
Su cuerpo empieza a planear.
Hace rin para delante
hace ran al balancear.
Arriba, en el aire, hace
rin y ran, su corazón.
De la cúspide a la base,
rin y ran toda emoción.
Aserrín sobre la pista
aserrín bajo los pies,
sueña que es equilibrista
y sueña que no lo es.
Hace rin cuando se eleva.
Hace ran al columpiar.
Y es paloma que se lleva
su alegría al palomar.

Olga Drennen

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