Oración para periodistas

Notas de Opinión 07 de abril de 2018 Por
Leer mas ...
THOMAS JEFFERSON. Notable cambio entre antes y después de llegar a la presidencia de EE. UU. FOTO ARCHIVO
THOMAS JEFFERSON. Notable cambio entre antes y después de llegar a la presidencia de EE. UU. FOTO ARCHIVO

Hace unos años “descubrí” en la Biblioteca de la Escuela del Consejo General del Poder Judicial de España, en Barcelona, una obra perteneciente a Gerardo Leandro Díaz titulada “Temas penales” (Ediciones PPU. Barcelona 1994). De uno de sus capítulos, titulado como el presente, trataré resumidamente de volcar en estas líneas los conceptos allí vertidos los que me parecieron sumamente interesantes y deseo compartirlos.
Hago la salvedad que fue publicado a poco de la caída de la dictadura de Franco y cuando se debatía en ese país la reforma al Código Penal en donde se pretendía limitar (a través del castigo) la libertad de prensa. Estas reflexiones pese al tiempo transcurrido no pierden vigencia y pueden -en mi humilde juicio- adaptarse perfectamente al signo de los tiempos que hoy nos toca vivir en la República Argentina.
Entrando en el tema; es sabido, y constituye un lugar común en nuestro país la afirmación que durante la dictadura la libertad de expresión -tan vinculada a la tutela del honor- aparecía notablemente mutilada. Nada más lejos de mi intención que negar esta evidencia. Creo, sin embargo, que debe ser matizada: claro que existía libertad de expresión durante la dictadura, inclusive la del fascismo, algunos gozaban de decir todo lo que les venía en gana. Existía, por supuesto, libertad de expresión, lo que ocurría es que, como tantas otras cosas, estaba mal repartida.
Por ello, cuando menos formalmente se consolida en un Estado social y democrático de Derecho, los tribunales constitucionales suponen una prevalencia provisional de la libertad de expresión frente al derecho al honor. Empero, la libertad de expresión y el derecho al honor se comportan como un matrimonio mal avenido en el que en cualquier momento puede surgir un conflicto.Los problemas se multiplican cuando entra en juego, además, la libertad de información. Hasta el punto de que, en algunos países, la periodística llega a convertirse en una de las profesiones más arriesgadas. No seré yo quien desconozca el destacado y plausible papel que en no pocas ocasiones ha jugado la prensa en nuestro país; incluso, se ha visto obligada a sustituir en numerosas empresas a una oposición dudosamente merecedora de tal nombre.
El problema no es nuevo. Las libertades de expresión e información son especialmente útiles para quienes se encuentran ajenos a las esferas de poder; por el contrario, resultan incómodas para los instalados en el mismo. Agrega el autor, que él cree que es preferible soportar que alguien “se pase” (para utilizar una expresión coloquial) a establecer un sistema que suscite el temor a decir la verdad, a imponer unas reglas de juego que propicien la autocensura. Defiendo la libertad de todos aquellos que denuncian escándalos, nepotismos, corrupciones, y golferías sin cuento que sufre nuestro país y que, en alguna oportunidad, han desembocado en “remodelaciones” del propio Gobierno de la Nación.
Quizás convenga recordar la anécdota que tiene por protagonista a un viejo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y que resume muchas de las cuestiones aludidas. Antes de llegar a la Presidencia escribió Thomas Jefferson: “si tuviera que elegir entre un Gobierno sin periódicos o unos periódicos sin Gobierno, no vacilaría en optar por esta segunda alternativa”. Algunos años más tarde, ya Presidente afirmó: “los anuncios publicitarios contienen las únicas verdades merecedoras de confianza que hay en un periódico”. Ilustrativo ejemplo de los cambios ideológicos que el poder provoca en quienes lo ejercen.
Termina el autor diciendo: “si algún día llegase a aprobarse el Proyecto de Código Penal en sus actuales términos, sólo se me ocurre un mensaje para los periodistas españoles: que el Ángel de la guarda os guarde, que -al fin y al cabo- es su oficio”.
El Proyecto de Reforma al Código Penal español en lo que hace a las restricciones a la libertad de prensa afortunadamente no fue aprobado.
(*) Abogado. Licenciado en Inst. Educativas. Especialista en la Enseñanza de la Educación Superior. Ex becario de la Escuela Judicial Española y de la Agencia Española de Cooperación Internacional.

Te puede interesar